Investigación arqueológica
La excavación del castillo de Lorca reconstruye un nuevo sector de la judería
Un paso cubierto y una placeta ayudan a estudiar la circulación del barrio medieval. La ermita de San Clemente conserva cuatro fases de transformación.

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Los trabajos del sector oriental del castillo de Lorca han identificado un paso cubierto en la judería y una placeta relacionada con la Puerta de Alcalá, conocida también como Puerta del Pescado. El Ayuntamiento presentó el 14 de enero de 2026 estos avances, obtenidos durante una intervención que combina excavación, estudio de la arquitectura, restauración y adecuación del conjunto.
En la galería se conservan el arranque de los arcos, pavimentos y rebancos. Su disposición permite examinar cómo se organizaban los recorridos dentro del barrio y cómo se articulaban sus espacios. La placeta, a la que daría acceso la puerta, aporta otra referencia para reconstruir la distribución interior. Los investigadores documentan las relaciones estratigráficas y constructivas de ambos elementos para distinguir sus fases de uso y remodelación.
La actuación amplía la línea de investigación desarrollada en el entorno de la judería hacia un sector que no había sido intervenido. Su propósito es definir calles y espacios, reconstruir el trazado urbano y reunir datos sobre la organización interna del barrio. Esa información permitirá estudiar también las formas de contacto y permeabilidad entre las comunidades judía y cristiana de la Baja Edad Media.
La documentación del nuevo sector se suma a un registro del barrio que incluye su sinagoga y materiales de la vida cotidiana y religiosa. Entre las piezas conservadas en el Museo Arqueológico Municipal figuran las lámparas de vidrio empleadas para iluminar la sinagoga en el siglo XV. La institución explica que la investigación y la restauración permitieron recomponer veintisiete lámparas a partir de unos 2.600 fragmentos recuperados en las excavaciones de la judería.
El equipo trabaja sobre la sucesión de usos y reformas de estos espacios. La posición de los depósitos y las relaciones entre los muros aportan referencias para reconstruir los cambios del barrio. Esa documentación constituye también una base para decidir cómo se explicarán las estructuras en la futura musealización.
Cuatro fases en San Clemente
La lectura de suelos, depósitos y paramentos de la ermita de San Clemente ha permitido reconocer cuatro fases. La secuencia parte de una fundación bajomedieval y alcanza pequeñas reformas del siglo XIX, con transformaciones que modificaron la configuración del templo. El estudio de cada etapa orienta las decisiones de conservación y restauración que deben tomarse sobre las estructuras.
En el exterior han aparecido restos altomedievales. Su uso, transformación y posterior amortización ofrecen datos para comprobar y reformular hipótesis de intervenciones anteriores. El análisis combina los depósitos excavados con la arquitectura conservada, de manera que los cambios del entorno puedan relacionarse con la evolución del edificio y del recinto.
Durante su visita, el alcalde Fulgencio Gil señaló el avance de los frentes de excavación, accesibilidad y restauración, así como la complejidad técnica de los trabajos. Según explicó, el objetivo es recuperar la ermita como un espacio integrado en el futuro itinerario musealizado del castillo. Su apertura forma parte del proyecto; el comunicado presenta trabajos en curso.
El proyecto reúne dos ámbitos con funciones distintas dentro de la fortaleza: el barrio judío y la ermita. En el primero se estudia la organización de los espacios compartidos y de los recorridos; en el segundo, las transformaciones de un edificio religioso y de su entorno. La documentación de ambos sectores forma parte del trabajo que precede a su conservación y presentación pública.
Conservación, análisis y financiación
La restauración de la Puerta de Alcalá y de los lienzos contiguos de muralla se encontraba muy avanzada al anunciarse los resultados. Las primeras actuaciones sobre sus fábricas buscaban reforzar la estabilidad, corregir patologías y mejorar su conservación frente a la alteración ambiental. En un conjunto declarado Bien de Interés Cultural, esos trabajos se coordinan con el registro arqueológico y con las propuestas de interpretación del barrio.
Gonzalo Fernández-Ilundain dirige el proyecto arquitectónico. La dirección arqueológica corresponde a Juan Gallardo Carrillo, Francisco Ramos Martínez, Javier Valera Martínez, Sofía Jiménez y Andrés Martínez, acompañados por un equipo multidisciplinar de excavación, documentación y registro. Los especialistas asesores han iniciado la caracterización de morteros y la recuperación de sedimentos para análisis arqueobotánicos, junto con el estudio de los restos de fauna.
Estas muestras aportarán información sobre las actividades desarrolladas en el lugar y sobre su evolución ambiental y económica. Los morteros ayudarán a caracterizar las construcciones, mientras que los materiales vegetales y animales permitirán examinar otros aspectos de los contextos excavados. El programa científico acompaña así a la recuperación arquitectónica desde el comienzo de la actuación.
El proyecto comprende la judería, la Puerta de Alcalá, San Clemente y los ámbitos exteriores destinados a mejorar conexiones y accesibilidad. Su importe aproximado es de 2,7 millones de euros y la adjudicataria es una unión temporal de tres empresas lorquinas: Flores y Martínez, Patrimonio Inteligente y Construcciones Terciclor. La financiación procede del Ministerio de Industria y Turismo, mediante el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y los fondos Next Generation EU.
Gil situó la actuación dentro de un proceso de revalorización iniciado dos años antes. La integración de los restos de mayor interés en un itinerario del castillo busca dar continuidad a su recuperación social y cultural. El alcalde relacionó ese trabajo con la promoción del patrimonio de Lorca y con su presencia en los recorridos de historia y cultura judías.
La presentación municipal sitúa el alcance económico y científico de la actuación entre los proyectos patrimoniales relevantes de la región. Gil destacó especialmente la coordinación entre excavación, estudio arquitectónico, restauración y accesibilidad como parte de la recuperación social del conjunto monumental.
La vida judía conservada en el castillo
La investigación del barrio cuenta con un punto de referencia en la sinagoga del siglo XV y en las viviendas excavadas a su alrededor. La colección del Museo Arqueológico Municipal permite seguir la relación entre esos espacios y los objetos recuperados: materiales arquitectónicos, piezas de uso cotidiano y elementos vinculados a la práctica religiosa componen un registro que va más allá de los edificios monumentales.
El museo dedica una sala de 130 metros cuadrados a una selección de los hallazgos de la judería. Su incorporación amplió el relato de las excavaciones urbanas de Lorca hasta el final de la Edad Media y permitió reunir materiales antes dispersos entre distintos trabajos. La investigación arqueológica de las casas continúa aportando información sobre el funcionamiento del barrio; una campaña de 2023, por ejemplo, examinó dos habitaciones de la unidad doméstica XVI cerca de la Puerta de Alcalá. El nuevo paso cubierto y la placeta se incorporan a esa reconstrucción del tejido urbano y de los espacios compartidos por sus habitantes.



