Investigación arqueológica
La metalurgia calcolítica del suroeste combinaba técnicas y formas de producción diversas
Un trabajo de la Universidad de Huelva reconstruye las operaciones utilizadas para fabricar herramientas en el III milenio a. C. Los autores identifican ciclos complejos de fundición, forja y recocido junto con una producción doméstica e intensiva coexistente.

En este artículo
La Universidad de Huelva presentó el 10 de mayo de 2026 una investigación sobre los procedimientos metalúrgicos de las primeras sociedades complejas del sur peninsular. Publicado en Journal of Archaeological Science, el estudio de Moisés Rodríguez Bayona y Francisco Nocete examina cómo se elaboraban cuchillos, hachas y punzones durante el III milenio a. C.
La propuesta se apoya en un amplio conjunto de análisis metalográficos, que la universidad considera el más completo reunido para ese periodo en la península ibérica. Incluye evidencias de Huelva, el sur de Portugal y Sevilla, a las que se incorporan materiales del alto Guadalquivir. Esa extensión territorial permite comparar procesos documentados en distintos enclaves del suroeste.
Entre ellos destaca Cabezo Juré, en Alosno. Sus evidencias de producción, fechadas hacia 3100 a. C., figuran entre las más antiguas conocidas en la región. El yacimiento conserva información tanto sobre las técnicas empleadas como sobre los espacios en los que se organizaba el trabajo.
Reconstruir las operaciones de fabricación
El análisis se centra en las cadenas operativas: la sucesión de acciones con la que se transforma una materia prima en un objeto. Los investigadores reconstruyen procesos de fundición, forja y recocido, atendiendo a los tratamientos térmicos y mecánicos que recibieron los productos metálicos.
Los resultados identifican ciclos de trabajo complejos, frente a una descripción basada en operaciones simples y lineales. La combinación de procedimientos permite explicar el dominio técnico observado en las herramientas y los niveles de control y tendencia a la estandarización de su fabricación.
La universidad relaciona ese conocimiento con infraestructuras específicas, como hornos, crisoles y toberas, y con una organización espacial y social de la producción. El estudio cuestiona modelos que caracterizaban la metalurgia temprana por su escasa especialización y por una dependencia de influencias externas. Los autores sitúan capacidades técnicas desarrolladas en sociedades del III milenio a. C., anteriores a la presencia fenicia en el sur peninsular.
Ese planteamiento amplía la discusión sobre los orígenes y el desarrollo de la actividad metalúrgica. En lugar de describir todos los yacimientos mediante una misma tecnología inicial, el corpus permite comparar las decisiones técnicas que dejaron huellas en los objetos y en los lugares de fabricación.
De la escala doméstica al trabajo especializado
Una de las aportaciones centrales es la coexistencia de sistemas productivos distintos. La investigación reconoce prácticas domésticas de pequeña escala junto con modalidades intensivas y especializadas. Los autores proponen una imagen más diversa de las comunidades que trabajaron el metal, incorporando sus condiciones sociales y económicas.
La transmisión del conocimiento técnico forma parte de esa interpretación. Aprender y reproducir determinados procedimientos permite abordar la organización del trabajo y las relaciones entre quienes participaban en la producción. El estudio abre también líneas de investigación sobre las relaciones de poder y la complejidad social de aquellas comunidades.
Rodríguez Bayona, profesor del Área de Prehistoria, presenta la publicación como un homenaje a Francisco Nocete, fallecido recientemente. Nocete desarrolló su carrera durante más de tres décadas en la Universidad de Huelva e impulsó el grupo MIDAS III MILENIO A.N.E., desde el que promovió la incorporación de técnicas arqueométricas al estudio del pasado.
La colaboración prolonga esa línea de investigación, orientada a integrar el análisis de materiales con las preguntas arqueológicas. El nuevo trabajo vincula las huellas técnicas de cuchillos, hachas y punzones con la diversidad de formas de producción y con la organización de las sociedades calcolíticas del sur peninsular.
La universidad subraya la autonomía científica de la disciplina al integrar técnicas arqueométricas en el análisis. El grupo MIDAS III MILENIO A.N.E. impulsó esa orientación, que combina las propiedades de los materiales con su posición dentro de los contextos arqueológicos.
Cabezo Juré: producción y asentamiento
La memoria de excavación de Cabezo Juré publicada en el Anuario Arqueológico de Andalucía documenta la distribución del trabajo metalúrgico dentro del asentamiento. En la ladera meridional se identificaron hornos superpuestos, mientras que la zona superior y la vertiente norte reunían otros espacios de ocupación y almacenamiento. La disposición de las estructuras productivas aprovechaba las condiciones del emplazamiento.
El registro muestra transformaciones de los edificios y de las áreas utilizadas a lo largo del III milenio a. C. En distintas fases se reconocieron pavimentos de arcilla y construcciones de tierra, además de instalaciones vinculadas a la producción. Esa secuencia permite relacionar la actividad metalúrgica con la evolución del poblado.
El enclave de Alosno constituye así una referencia territorial para estudiar la especialización técnica durante el Calcolítico. La lectura conjunta de hornos, espacios construidos y herramientas aporta el marco arqueológico en el que se sitúan los análisis de los objetos metálicos, desarrollados ahora mediante un corpus que abarca otras zonas del suroeste.



