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Investigación arqueológica

El Museo Carmen Thyssen abre el barrio romano conservado bajo sus salas

El conjunto de casi 700 metros cuadrados reúne viviendas, factorías de salazón y una fuente pintada. La corrección del nivel freático ha sido decisiva para conservarlo.

· Fecha de la fuente: · Fuente: Museo Carmen Thyssen Málaga
Piletas romanas conservadas bajo el Rectorado de la Universidad de Málaga; fotografía contextual.
Piletas romanas de salazón de los siglos III–V conservadas en el Rectorado de la Universidad de Málaga. Fotografía de contexto de la producción pesquera de Malaca; no muestra el yacimiento bajo el Museo Carmen Thyssen. Fotografía o figura: Daniel Capilla · CC BY-SA 4.0 · Procedencia.
En este artículo
  1. Un barrio que se transformó durante seis siglos
  2. El Ninfeo de los peces
  3. La conservación frente al agua subterránea
  4. Interpretar un conjunto bajo el museo
  5. Las instalaciones pesqueras de Malaca
  6. Fuentes consultadas

El Museo Carmen Thyssen Málaga presentó el 2 de marzo de 2026 la apertura al público, prevista para el día siguiente, del yacimiento arqueológico situado en su sótano. El espacio conserva parte de un barrio residencial y productivo de Malaca, con una secuencia de ocupación desde el siglo I hasta comienzos del VII, ya en época bizantina.

En sus casi 700 metros cuadrados se reconocen estancias de una vivienda organizadas alrededor de un patio, instalaciones para elaborar salazones y conservas de pescado y una tienda o pescadería abierta a la calle. El conjunto ocupó la periferia noroeste de la ciudad romana, donde se concentraban actividades pesqueras destinadas al consumo local y a la exportación marítima y terrestre.

La apertura culmina un proceso de excavación, conservación y acondicionamiento que comenzó en 2005. Las campañas se desarrollaron en el solar destinado después a las salas de la colección permanente y las exposiciones, junto al Palacio de Villalón. Bajo la dirección del Servicio de Conservación y Arqueología de la Gerencia Municipal de Urbanismo y de la arqueóloga Carmen Peral, Arqueosur inició las excavaciones con Pedro Sánchez Bandera y Alberto Cumpián.

Un barrio que se transformó durante seis siglos

Las excavaciones y los trabajos de equipos multidisciplinares se prolongaron durante trece años. La documentación permitió reconocer tanto las primeras construcciones como sus modificaciones: fachada y entrada de una domus del siglo I, una factoría de salazones de esa misma centuria, habitaciones del siglo III, restos de calle y del establecimiento de venta, una nueva factoría del IV y otra vivienda de la segunda mitad de ese siglo.

El primer conjunto fue abandonándose entre los siglos III y IV. Durante la segunda mitad del IV, las construcciones se rehabilitaron y la zona volvió a experimentar una etapa de actividad. La ocupación se mantuvo hasta el periodo bizantino, cuando se produjo el abandono definitivo y la ruina. Una necrópolis se instaló después en el lugar.

Las distintas estructuras permiten seguir las relaciones entre residencia, producción y venta dentro del barrio. Las instalaciones pesqueras formaban parte de la actividad económica de Malaca, uno de los enclaves comerciales del litoral sur de Hispania. Entre sus productos estaba el garum, una preparación de pescado que circulaba junto con las salazones hacia otros puntos de la península y del imperio.

El registro no corresponde a una única fotografía de la ciudad, sino a construcciones que cambiaron de uso y forma. La presentación conjunta de las fases permite comparar la vivienda inicial y las nuevas edificaciones del siglo IV, así como la continuidad y transformación de los espacios productivos. Los vestigios de la calle y del comercio completan esa lectura de un sector situado fuera del núcleo urbano principal.

La documentación del yacimiento publicada por el museo precisa algunos de esos espacios. Los muros de sillares de finales del siglo I podrían corresponder a la fachada de la casa. Uno conserva un vano con una escalinata descendente y sigue el trazado de la actual calle Compañía; otro aparece desplazado de su posición original. La entrada se relaciona con el ámbito donde el propietario recibía a quienes acudían a la vivienda.

La primera factoría disponía de cuatro piletas y estaba separada de la residencia por un pasillo. Dejó de funcionar en el siglo III por causas desconocidas, aunque algunas instalaciones siguieron utilizándose para el autoconsumo de la casa. Las habitaciones conservadas muestran una remodelación de esa centuria que mantuvo en buena medida la organización doméstica inicial.

Alrededor del patio de ladrillo se identifican un posible comedor con banco perimetral, un espacio porticado y una zona interpretada como cocina por sus fogones. En el exterior, dos calles se cruzaban en ángulo recto. La tienda tenía una entrada dividida por un pilar y estuvo en uso hasta el siglo III; posteriormente, las ampliaciones de los edificios redujeron la anchura de los viales.

La nueva fase del siglo IV adaptó construcciones anteriores para instalar piletas profundas, indicativas de un volumen importante de actividad. Las nuevas habitaciones domésticas se levantaron sobre restos de las instalaciones previas y contaron con pavimentos de mosaicos geométricos en blanco y negro. Los restos muestran así las modificaciones materiales con las que se reorganizó el conjunto.

El Ninfeo de los peces

Una fuente de finales del siglo I, localizada en el patio de la vivienda, destaca por su monumentalidad y sus pinturas murales. El museo la ha denominado Ninfeo de los peces por las representaciones de peces de colores sobre un fondo negro, las únicas de este tipo conocidas hasta ahora en la provincia, según su nota de prensa.

La instalación combinaba funciones hidráulicas de abastecimiento del área residencial con una expresión de la posición social del propietario. Esa interpretación se relaciona con su forma y con la riqueza de su decoración. Permaneció en uso hasta mediados del siglo V, de modo que su historia atraviesa varias de las transformaciones reconocidas en el resto del conjunto.

El museo describe una estructura original de tres naves rematadas en hornacinas, conservada solo parcialmente. Sus revestimientos incluían mármol, mosaicos de pequeñas teselas y pintura. La representación más destacada se encuentra en la hornacina oriental. El agua abastecía la zona de aseo y la cocina, mientras la monumentalidad y la decoración daban a la fuente una función de ostentación; la documentación plantea también un posible sentido religioso.

Junto a las estructuras se presentan materiales encontrados durante las excavaciones y cedidos en depósito por el Museo de Málaga. Entre ellos hay fragmentos de bronce de una escultura con toga, cerámicas, elementos constructivos y decorativos, monedas y objetos domésticos y personales, como agujas para el cabello. La empresa Quibla Restaura realizó los trabajos de conservación y restauración de esas piezas.

El tratamiento de los objetos permitió recuperar información para el estudio arqueológico, además de asegurar su preservación. Su asociación con los espacios excavados acerca la investigación a actividades de la vida cotidiana que pueden quedar menos visibles que las grandes estructuras. El conjunto expositivo reúne, por tanto, arquitectura, producción y cultura material procedentes del mismo enclave.

La conservación frente al agua subterránea

El principal obstáculo fue el nivel freático. En episodios de lluvia, el agua podía inundar unos restos situados a más de cuatro metros de profundidad y dentro de un entorno protegido. La permeabilidad y la inundabilidad condicionaron tanto su conservación como las obras necesarias para hacerlos accesibles.

La consultora Whitearth realizó estudios hidrológicos de medición y corrección. A partir de ellos, Yamur arquitectos diseñó y dirigió actuaciones que incluyeron pozos y zanjas de drenaje. Chapitel consolidó las estructuras, mientras especialistas del CSIC monitorizaron las condiciones ambientales del sótano para detectar alteraciones que pudieran comprometer los vestigios.

La Gerencia Municipal de Urbanismo y el equipo técnico del museo coordinaron excavación, consolidación, corrección hidrológica y adecuación arquitectónica. El proyecto de Rafael Pozo buscó garantizar la accesibilidad respetando la integridad del registro conservado. Aurora Zafra, responsable municipal de Conservación y Arqueología, destacó que esos trabajos permitieron estabilizar hidrológicamente el espacio.

El Ayuntamiento invirtió 2.034.317 euros: 1.747.444 a través de la Gerencia de Urbanismo y 286.873 mediante la Fundación Palacio de Villalón. La colaboración municipal y el patrocinio de Hermanos Campano, empresa que también apoya al museo, fueron elementos clave para la apertura. La firma había intervenido durante sus veinte años de actividad en distintos edificios singulares de Andalucía.

Interpretar un conjunto bajo el museo

La presentación reunió a Carmen Thyssen-Bornemisza; al alcalde Francisco de la Torre; al conservador general de la colección, Guillermo Cervera; a las concejalas Mariana Pineda y Carmen Casero; a Aurora Zafra; a Francisco Campano; y a la directora artística Lourdes Moreno y el gerente Javier Ferrer. Participaron también representantes de instituciones y entidades que habían colaborado en la recuperación del yacimiento.

Moreno vinculó la apertura con el trabajo multidisciplinar necesario para dotar al enclave de contenidos y condiciones de conservación. Su incorporación amplía el relato del museo, cuya colección permanente se dedica a los siglos XIX y XX y cuyo edificio principal ocupa el Palacio de Villalón, del XVI. El subsuelo introduce otra etapa de la historia de la ciudad dentro de ese mismo espacio cultural.

La conservación condiciona el acceso mediante grupos de hasta veinte personas. Un audiovisual inicial introduce la Málaga romana y los soportes informativos y la audioguía ayudan a reconocer las estructuras. Dos vídeos de 360 grados recrean el ninfeo y la tienda; otra modalidad guiada utiliza gafas de realidad virtual para relacionar las reconstrucciones digitales con los restos.

El acondicionamiento incluye ascensor y rampas para facilitar el acceso físico al subsuelo. Antes de llegar a las estructuras, el espacio de interpretación presenta la historia del barrio; dentro del conjunto, la explicación combina sus fases arquitectónicas con las piezas restauradas. La apertura incorpora de ese modo la investigación arqueológica a los contenidos históricos del museo.

Digivisión, productora de la serie Ingeniería romana de RTVE, realizó los recursos audiovisuales y de realidad virtual. El museo anunció además la presencia del yacimiento en un próximo episodio, Puertos II, dedicado al comercio y las infraestructuras marítimas romanas. La interpretación del barrio combina así el registro conservado y propuestas digitales destinadas a explicar sus usos.

El proyecto integra los resultados de años de excavación con medidas permanentes de conservación. La presentación de la arquitectura, los objetos y sus transformaciones permite seguir la evolución del barrio a través de evidencias de diferentes momentos.

Las instalaciones pesqueras de Malaca

El patrimonio romano de Málaga conserva otros testimonios de la relación entre la ciudad y el pescado. Las piletas integradas en el edificio del Rectorado de la Universidad de Málaga corresponden a una factoría de salazón de los siglos III al V. Ese conjunto ofrece una referencia material de la producción pesquera dentro del ámbito urbano, distinta de las instalaciones que ahora se presentan bajo el Thyssen.

El Teatro Romano completa el registro monumental de Malaca desde otra función. Construido en tiempos de Augusto y utilizado hasta el siglo III, fue descubierto en 1951. Su recuperación permitió reconocer un espacio público de espectáculo junto al pie de la Alcazaba. Dentro del mismo núcleo urbano, las instalaciones productivas, las viviendas y el teatro documentan actividades diferentes de la ciudad romana; estudiarlas por su contexto y su secuencia ayuda a comprender la articulación entre economía, residencia y espacios colectivos a lo largo de varias centurias.

Fuentes consultadas

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