Historia · Ciencia · PatrimonioUna mirada a nuestros orígenes
ARGARICA

Historia y patrimonio de la península ibérica

← Explorar el archivo

Roma

Un campamento romano permite estudiar el asedio de La Peña del Castro

La Universidad de León anuncia la identificación de un recinto militar de 1,7 hectáreas a unos quinientos metros del poblado de La Peña del Castro. Sus defensas, armamento y tachuelas de calzado permiten relacionarlo con la conquista romana, mientras el equipo estudia la secuencia del ataque y de la destrucción del asentamiento.

· Fecha de la fuente: · Fuente: Universidad de León
Tres personas observan materiales arqueológicos dispuestos sobre una mesa durante la presentación de los resultados de La Peña del Castro.
Presentación de materiales de la investigación de La Peña del Castro. Imagen difundida por la Universidad de León con su anuncio del 15 de octubre de 2026. Universidad de León · Fuente de la imagen · Reutilización con cita de origen según aviso legal de la Universidad de León.
En este artículo
  1. Un recinto temporal con defensas de piedra
  2. El ataque por la ladera norte
  3. Una pieza en el estudio de la conquista
  4. Investigación y participación local
  5. Las viviendas y los espacios colectivos de La Peña del Castro
  6. Fuentes consultadas
  7. Fuentes del contexto patrimonial

A unos quinientos metros de La Peña del Castro, en el municipio leonés de La Ercina, un recinto militar ayuda a reconstruir el asedio del poblado y las consecuencias de la conquista romana. Investigadores del grupo de Historia y Arqueología de la Universidad de León han identificado un campamento de 1,7 hectáreas con defensas de piedra, una entrada característica de estos recintos y materiales ligados a la presencia de soldados.

La Universidad comunicó los resultados el 15 de octubre. Las prospecciones de primavera habían detectado la estructura y la excavación de este verano ha confirmado su naturaleza. El equipo la relaciona con las Guerras Cántabras y con el episodio de conquista del asentamiento de la Edad del Hierro, en una zona de la Montaña Oriental Leonesa donde la conexión entre campamentos y poblados estaba escasamente documentada.

Un recinto temporal con defensas de piedra

Según Eduardo González Gómez de Agüero, codirector de la intervención, el campamento tiene planta cuadrangular y una entrada en clavícula. Este tipo de acceso, característico de los recintos militares asociados a la conquista de la cornisa cantábrica, forma parte de las evidencias que sustentan su identificación. Desde el emplazamiento podía controlarse tanto el poblado como sus vías de entrada.

El perímetro estaba protegido por una muralla de piedra local de unos 1,5 metros de anchura. Su altura conservada no llega hoy al medio metro; los investigadores estiman que durante el uso del campamento pudo alcanzar aproximadamente el doble. La entidad de estas defensas llama la atención del equipo por tratarse de un recinto militar temporal.

En la parte interior se acumuló tierra del propio terreno hasta formar una plataforma de unos doce metros de anchura. Servía como espacio de ronda, reforzaba la construcción y elevaba la superficie ocupada respecto a la ladera. También se han identificado indicios de estructuras interiores realizadas con materiales perecederos, que completaban la organización del campamento.

Entre los hallazgos figuran restos de armamento y tachuelas de calzado militar romano. Su presencia refuerza la relación propuesta entre el recinto y la conquista de La Peña del Castro. González Gómez de Agüero destaca asimismo el grado de conservación del conjunto, que permite estudiar de forma conjunta una instalación militar y el poblado sobre el que actuó.

El ataque por la ladera norte

La campaña no se ha limitado al campamento. Los trabajos en el propio castro han confirmado que el asalto romano se produjo por su vertiente septentrional. Era una posibilidad respaldada por indicios de intervenciones anteriores y que el equipo ha podido precisar con las excavaciones y prospecciones de este verano.

Las investigaciones previas habían documentado un incendio intenso que destruyó parte del poblado, incluidos dos edificios interpretados como templos de la Edad del Hierro. A esa evidencia se añade ahora una cuestión diferente: si después de la conquista se destruyeron deliberadamente otras estructuras. Los arqueólogos estudian esa posibilidad y deberán establecer cómo se relacionan los distintos episodios de ocupación y destrucción.

En la parte más alta del asentamiento se conserva además una torre de vigilancia. Su presencia aporta información para examinar las estrategias de control posteriores al ataque. El análisis de ese espacio y del resto de las estructuras permitirá precisar si hubo una primera ocupación militar seguida de nuevas destrucciones o si los restos corresponden a una secuencia más concentrada.

González Gómez de Agüero plantea que una destrucción intencionada posterior podría haber buscado algo más que la victoria militar: debilitar los vínculos de la población con su territorio y sus lugares de referencia. La Universidad presenta esta explicación como una línea de investigación pendiente de contraste. La cronología del ataque y el número de fases de destrucción siguen siendo cuestiones abiertas del proyecto.

Una pieza en el estudio de la conquista

Los campamentos de las Guerras Cántabras se han investigado en Asturias, Cantabria y Palencia. La identificación de La Ercina permite desarrollar esa comparación en la vertiente cantábrica leonesa, donde faltaban asociaciones claras entre instalaciones militares y asentamientos locales de la Edad del Hierro. Carlos Fernández, director del grupo de Historia y Arqueología, destaca precisamente la importancia de reconstruir esa relación.

La posición del enclave permite examinar conexiones con otros emplazamientos del valle del Porma. Para los investigadores, esos vínculos pueden ayudar a estudiar los movimientos de las tropas por los valles que atraviesan la cordillera de norte a sur. El nuevo recinto se incorpora así a una lectura territorial de la conquista y de sus consecuencias sobre las comunidades que habitaban la montaña.

El proyecto de La Peña del Castro comenzó en 2013 y tuvo que detenerse durante la pandemia. Tras su reanudación, la fotografía aérea, la tecnología LiDAR y otras técnicas de prospección permitieron localizar una forma del terreno que no parecía natural. Las comprobaciones de primavera y la excavación estival han transformado aquel indicio en un recinto documentado, con rasgos constructivos y materiales reconocibles.

Investigación y participación local

La intervención se integra en «Territorio y Patrimonio. Los pilares de un turismo cultural sostenible en el medio rural», proyecto 0227_TERPAT_PLUS_2_E del programa INTERREG VI-A de Cooperación Transfronteriza España-Portugal, POCTEP 2021–2027, con financiación de la Junta de Castilla y León. El Ayuntamiento de La Ercina aporta también apoyo económico y material a las investigaciones.

El alcalde, Ignacio Robles, ha subrayado la relación que se ha formado entre vecinos y arqueólogos desde el comienzo de los trabajos. La participación de voluntarios y el interés por conocer los materiales forman parte de esa colaboración. Durante las campañas, la investigación del poblado y de su entorno ha mantenido un contacto continuado con la población local.

El anuncio del campamento reúne ahora dos escalas de trabajo: las estructuras y los objetos que permiten identificar una instalación militar, y su relación con el territorio y con el poblado conquistado. La continuidad del proyecto se centrará en precisar la secuencia del ataque, la ocupación posterior y las huellas que ambos procesos dejaron en La Peña del Castro.

Las viviendas y los espacios colectivos de La Peña del Castro

Antes de la presencia del campamento romano, La Peña del Castro era un asentamiento prerromano protegido por la topografía y por recintos amurallados. La ficha patrimonial de la Junta de Castilla y León sitúa sus primeros momentos en la primera Edad del Hierro, aunque las estructuras más visibles corresponden a la segunda Edad del Hierro y al periodo próximo al cambio de era.

Entre los restos documentados figuran viviendas de planta oval construidas con un zócalo de piedra y alzados de barro y ramas. Las paredes habrían llevado revestimientos blancos y posiblemente pintura. El portal institucional describe también un edificio de arenisca roja cuyo aspecto y materiales lo diferencian de las casas, interpretado por los investigadores como un espacio de culto.

La arquitectura doméstica, las defensas y los lugares colectivos ofrecen referencias para entender qué población y qué espacios quedaron afectados por la conquista. La noticia universitaria de 2026 amplía ese marco con la identificación del campamento y con nuevas evidencias sobre el ataque al poblado.

Fuentes consultadas

Fuentes del contexto patrimonial

Temas de esta publicación

Preferencias de privacidad

Elige los servicios opcionales. Puedes aceptar, rechazar o configurar tu selección.

Esenciales · siempre disponibles

La lectura y las imágenes están disponibles sin activar servicios externos. El tema que eliges y el registro de tus decisiones son funciones esenciales.

Servicios externos y personalización · opcionales

Estos proveedores recibirán datos al mostrar su contenido. Time.graphics incluye analítica. Más información sobre cookies · Privacidad

Recordaremos tu elección durante un máximo de 7 días en este navegador. Puedes cambiarla desde el pie de la página. Volveremos a preguntar al borrar las cookies, usar otro navegador o iniciar una nueva sesión de incógnito. Retirar el permiso detiene nuevas cargas; puedes borrar las cookies externas desde tu navegador.