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Roma

El ADN antiguo revela el alcance de las migraciones en la Hispania romana

El análisis de 243 genomas antiguos distingue dos procesos de diferente alcance en la península ibérica: una profunda transformación demográfica durante el dominio romano y una aportación más limitada de las migraciones posteriores. El estudio también identifica a dos hermanos enterrados a unos 725 kilómetros de distancia.

· Fecha de la fuente: · Fuente: IBE–CSIC–UPF · Historia genética de la Hispania romana y posromana · 21/10/2026
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Arcos del puente romano de Mérida sobre el Guadiana, con la alcazaba al fondo.
Puente romano sobre el Guadiana, en Mérida, con la alcazaba al fondo. Fotografía de contexto de una de las ciudades estudiadas; no muestra los enterramientos analizados. Falk2 · Fuente de la imagen · CC BY-SA 4.0.
En este artículo
  1. Las conexiones mediterráneas dejaron una huella demográfica
  2. Nuevas ascendencias en una población que mantuvo su diversidad
  3. Dos hermanos entre Mérida y la Vía Augusta
  4. De la Antigüedad tardía a las poblaciones actuales
  5. Augusta Emerita y las huellas de una ciudad conectada
  6. Fuentes consultadas
  7. Fuentes del contexto patrimonial

¿Hasta qué punto un cambio de poder político transformaba a la población? La pregunta recorre un estudio internacional sobre la península ibérica entre los siglos I y VIII. Sus autores han combinado el ADN recuperado en 31 yacimientos con la información arqueológica de las sepulturas y con datos genómicos previamente publicados. Esa comparación permite distinguir movimientos de personas, mezclas de ascendencias y permanencias a lo largo de varios siglos.

El trabajo apareció en la revista Cell y fue difundido por el Instituto de Biología Evolutiva el 21 de octubre. Lo encabezan el IBE, centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra; el Museu de Ciències Naturals de Barcelona, la Universidad de Harvard y Euskal Herriko Unibertsitatea. Pablo Carrión, primer autor, realizó su doctorado en el IBE y trabaja actualmente en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig.

Las conexiones mediterráneas dejaron una huella demográfica

Los genomas de época imperial presentan una diversidad mayor que la observada entre los individuos de la Edad del Hierro utilizados como referencia. En ese cambio destacan ascendencias relacionadas con el Mediterráneo oriental y el norte de África. El resultado sitúa las conexiones de Hispania con otras regiones del Imperio también en el terreno de la población, junto a sus conocidas dimensiones políticas, económicas y culturales.

Para Carles Lalueza-Fox, corresponsable del estudio, investigador del IBE y director del museo barcelonés, la romanización incluyó una transformación demográfica amplia. La posición de la península entre el Mediterráneo y el Atlántico, así como sus recursos, la convirtieron en un territorio importante de un imperio que vinculaba comunidades muy alejadas. El análisis aporta una forma de estudiar esas conexiones a partir de los propios habitantes.

La comparación se prolonga más allá de la etapa imperial. En 409 llegaron a la península alanos, vándalos y suevos; más tarde se consolidaron nuevos poderes germánicos, entre ellos el reino visigodo, asentado desde 507. Su importancia histórica está bien documentada. Lo que el equipo quería precisar era si la profundidad de esos cambios políticos tuvo un equivalente demográfico de la misma magnitud.

Nuevas ascendencias en una población que mantuvo su diversidad

A partir del siglo V aparecen individuos con ascendencia de Europa central y septentrional, especialmente en enterramientos relacionados con las nuevas élites. Sin embargo, en la mayoría de las comunidades estudiadas persiste el perfil diverso formado durante el periodo hispanorromano. La contribución de esos grupos oscila entre el 12 y el 22 %, dependiendo de la región y del contexto social analizado.

El equipo interpreta una mezcla gradual entre población local y recién llegados. Carrión destaca la diferencia de escala entre la movilidad bajo Roma y las migraciones posteriores: ambas incorporaron nuevas ascendencias, pero su impacto demográfico fue desigual. Los autores contrastan el patrón ibérico con el de Britania y los Balcanes, donde otros estudios han observado transformaciones poblacionales más intensas después del dominio romano.

David Reich, investigador principal de Harvard y corresponsable del artículo, subraya precisamente esa particularidad peninsular. Según los resultados, hubo migración y cambios de ascendencia, mientras la población hispanorromana mantuvo una continuidad importante. La comparación separa así dos dimensiones que las fuentes escritas suelen presentar juntas: quién gobernaba y qué personas formaban las comunidades sobre las que se ejercía ese poder.

Dos hermanos entre Mérida y la Vía Augusta

Dentro del gran conjunto de datos, un parentesco permite acercarse a una historia familiar. Dos personas enterradas en la actual Mérida y en Ildum, una estación viaria romana de Castellón situada junto a la Vía Augusta, resultaron ser hermanos. Sus tumbas están separadas por unos 725 kilómetros siguiendo la red de caminos romanos. Ambos presentaban ascendencia centroeuropea y los investigadores los consideran probables migrantes de primera generación.

Sus sepulturas contenían ajuares ricos, cuya relación con el parentesco genético lleva al equipo a plantear una posible ruta de la migración sueva. Iñigo Olalde, coautor e investigador de la EHU e Ikerbasque, destaca que el análisis permite reconocer familias que se desplazaron por una península todavía enlazada por las infraestructuras imperiales. El estudio reúne así indicios biológicos y materiales para examinar la movilidad de personas concretas.

Las mujeres conocidas como «princesas suevas» ofrecen un resultado complementario. La riqueza y el carácter de sus ajuares habían sugerido su pertenencia a una élite llegada del exterior, pero una de las analizadas tenía ascendencia local. Los autores proponen alianzas familiares entre las élites suevas y grupos hispanorromanos. También consideran, como hipótesis, que la muerte de varias mujeres en un periodo próximo pudiera relacionarse con una disputa sucesoria.

En esta lectura, la identidad vinculada a los nuevos grupos políticos podía adquirirse mediante relaciones familiares, culturales o de poder, además de acompañar a una migración. El resultado invita a examinar conjuntamente los ajuares y el ADN: una forma de vestir o de ser enterrado expresa vínculos sociales que no siempre coinciden con una misma procedencia biológica.

De la Antigüedad tardía a las poblaciones actuales

Queda por explicar la transformación posterior. Las comunidades de la Antigüedad tardía examinadas eran genéticamente más heterogéneas que las poblaciones ibéricas actuales. Para enlazar ambos momentos, los investigadores señalan la necesidad de estudiar más genomas medievales y posteriores, atendiendo a las conquistas islámicas, los movimientos internos y la expansión de los reinos cristianos. También reclaman ampliar el muestreo en el norte peninsular y el norte de África.

La reconstrucción presentada en Cell permite avanzar hasta ese umbral: Roma favoreció una amplia diversidad de ascendencias, mientras las migraciones de las nuevas élites introdujeron aportaciones regionalmente distintas sobre una población que conservó buena parte de su composición anterior.

Augusta Emerita y las huellas de una ciudad conectada

La Mérida romana conserva una de las infraestructuras que articulaban aquellas comunicaciones: el puente sobre el Guadiana. Su origen se vincula a la fundación de la colonia de Augusta Emerita, en 25 a. C. La obra facilitaba el paso del río y convirtió ese punto en un enlace importante para las rutas del occidente peninsular.

El puente visible reúne construcciones y reparaciones de distintas épocas. Conserva una estructura de hormigón revestida con sillares de granito, con pilares y tajamares que afrontan la corriente. Las crecidas y los conflictos obligaron a reconstruir varios tramos, entre ellos una intervención importante durante el siglo XVII.

En la orilla urbana, el dique romano protegía del desbordamiento a la ciudad y a zonas con actividades y sepulturas. Ese conjunto de obras permite reconocer cómo se organizaba el contacto entre la población y el río. Mérida es uno de los enclaves incluidos en el estudio genético.

Fuentes consultadas

Fuentes del contexto patrimonial

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