Roma
Fortuna: una inscripción monumental abre nuevas preguntas sobre los Baños Romanos
Un bloque reutilizado en un muro de los Baños Romanos de Fortuna conserva parte de un gran texto latino. Su extracción, anunciada el 20 de octubre, permitirá estudiar en el Museo Arqueológico de Murcia una pieza cuyas letras principales alcanzan los 23 centímetros.

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La piedra apareció donde el equipo estaba retirando los materiales de un derrumbe. Entre ellos se reconoció un sillar con inscripción que formaba parte de una construcción posterior. Aquel muro se había considerado inicialmente el cierre norte del balneario, pero el hallazgo ha mostrado que incorporaba elementos de edificios anteriores. La pieza añade así una secuencia de reutilización a la historia de los Baños Romanos de Fortuna.
El Ayuntamiento comunicó el 20 de octubre los trabajos de extracción y su traslado previsto al Museo Arqueológico de Murcia. Allí se abordarán la documentación, conservación y lectura del fragmento. La alcaldesa, Catalina Herrero; el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, y el concejal de Cultura, Juan Manuel Soler, acudieron al yacimiento durante la operación, en una fase de excavación financiada con 150.000 euros por el Gobierno regional.
Dos líneas que pertenecieron a un texto mucho mayor
Según el comunicado municipal, el sillar mide casi 1,20 metros y contiene dos líneas de escritura enmarcadas por molduras superior e inferior. Las letras de mayor tamaño, correspondientes a la línea principal, tienen 23 centímetros de altura; las inferiores rondan los 13.
La inscripción está incompleta. Por ahora, los investigadores reconocen el final de un nombre romano, concretamente de su cognomen o sobrenombre. La forma de las letras ofrece una primera orientación cronológica: el equipo la sitúa entre finales del siglo I a. C. y el siglo I d. C., posiblemente en época de Augusto. Es una valoración preliminar, que acompañará al estudio de la piedra una vez extraída. La paleografía compara las formas de la escritura para proponer una cronología; en este caso, esa lectura se une al examen del soporte y de su posición dentro de una construcción que había aprovechado materiales más antiguos.
Por el tamaño de los caracteres y del soporte, se calcula que el texto original pudo alcanzar al menos 4,80 metros de longitud. La estimación corresponde al conjunto completo, no al fragmento recuperado. También se ha identificado en la línea inferior una palabra relacionada con el arquitrabe, el elemento horizontal que descansa sobre columnas o soportes. Ese indicio lleva a plantear una inscripción conmemorativa de una intervención arquitectónica monumental.
El profesor Gonzalo Matilla, de la Universidad de Murcia, dirige la investigación. Su equipo considera que la pieza se encuentra entre un grupo reducido de testimonios epigráficos de estas dimensiones en la península. El comunicado señala como comparación regional tres inscripciones de Cartagena, la antigua Carthago Nova, con letras de tamaño semejante.
La piscina y el edificio principal vuelven a reconocerse
La extracción llega después de una campaña que ha permitido despejar la piscina y definir el contorno del edificio principal de los Baños. Al recuperar esos límites, las excavaciones facilitan una lectura más precisa de la arquitectura y de las distintas etapas de un enclave relacionado con el aprovechamiento del agua y la salud. La inscripción se incorpora a ese trabajo de reconstrucción histórica, desarrollado durante años por la Universidad de Murcia.
La intervención comprende excavaciones en varios sectores, recuperación de estructuras y documentación de sillares. Su finalidad reúne investigación, conservación y una mejor comprensión del conjunto, declarado Bien de Interés Cultural en 2016. La aparición del texto dentro de una fábrica que lo reutilizaba permitirá examinar también cómo se transformaron los edificios y qué materiales de las construcciones anteriores siguieron utilizándose.
Durante la visita, Herrero vinculó el descubrimiento con la importancia del patrimonio local y con el compromiso municipal de protegerlo y difundirlo, en colaboración con el resto de las administraciones y los equipos científicos. Sánchez destacó, por su parte, la necesidad de disponer de condiciones técnicas adecuadas para estudiar y conservar el sillar.
La lectura pendiente puede aclarar qué obra se conmemoraba en el texto y cómo encajaba en la evolución del santuario. La referencia al arquitrabe y las letras conservadas orientan las primeras propuestas del equipo; el examen completo tendrá que precisar su contenido y su relación con la arquitectura de la que fue retirada.
El agua y la escritura en la Sierra del Baño
La Cueva Negra ofrece otro registro escrito de la Fortuna romana. En sus paredes se conservan textos latinos pintados, muchos de ellos en verso, cuyo estudio comenzó tras su identificación en 1981. El conjunto de abrigos, situado en la Sierra del Baño y asociado a una fuente natural, documenta un espacio religioso próximo al complejo termal.
La investigación de ambos enclaves avanzó de forma relacionada. El reconocimiento arqueológico del municipio y las excavaciones de Los Baños permitieron estudiar cisternas, construcciones vinculadas a la surgencia y edificios asociados a quienes acudían al lugar. La documentación regional recoge trabajos en la hospedería y, desde 1999, en el sector del manantial y el graderío tallado en la roca.
Los textos pintados en una pared de cueva y una inscripción monumental sobre un sillar pertenecen a soportes y usos diferentes. Juntos sitúan la nueva pieza en un territorio donde la arqueología del agua y la epigrafía llevan décadas aportando información sobre prácticas religiosas, edificios y visitantes de época romana.



