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Roma

Larunbe presenta un altar romano dedicado por Valeria Vitella a la divinidad vascona Larrahe

Un ara del siglo I d. C., recuperada en 2022 en un pozo medieval de Arriaundi, ha sido presentada en Larunbe. Su inscripción latina conserva una dedicación de Valeria Vitella a Larrahe y amplía hacia el norte el área conocida de testimonios de esta divinidad vascona.

· Fecha de la fuente: · Fuente: Sociedad de Ciencias Aranzadi
Altar romano de Larunbe dedicado a Larrahe
Altar romano de Larunbe dedicado a Larrahe. Fotografía del objeto presentado en 2024 y recuperado durante la campaña de 2022. Gaizkaranguren. CC BY-SA 4.0; Wikimedia Commons. Fotografía optimizada sin recorte.
En este artículo
  1. Una pieza romana dentro de un pozo medieval
  2. El nombre de Larrahe y su distribución
  3. Un enclave con una larga historia
  4. La forma del altar y la dedicatoria
  5. Una presentación para abrir la investigación
  6. Arriaundi y el monasterio de Doneztebe
  7. Fuentes consultadas

La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha presentado en Larunbe un altar votivo romano dedicado a Larrahe. La pieza, fechada en el siglo I d. C., conserva una inscripción latina que recoge el cumplimiento de un voto de una mujer, Valeria Vitella. Su valor reside tanto en el texto como en su procedencia arqueológica.

El ara se descubrió en agosto de 2022 durante las excavaciones del monasterio medieval de Doneztebe, en el monte Arriaundi. La presentación pública tuvo lugar el 15 de junio de 2024 en la iglesia de San Vicente de Larunbe. La investigación reúne especialistas de Aranzadi y de las universidades del País Vasco, Barcelona, Burgos y Pau et des Pays de l’Adour.

Una pieza romana dentro de un pozo medieval

El altar apareció en el fondo de un pozo vinculado al monasterio, con la inscripción orientada hacia abajo. No ocupaba su posición original: había sido diseñado para mantenerse de pie y ofrecer un texto visible. El equipo desconoce si se arrojó al pozo o se colocó allí de manera intencionada.

El depósito medieval conserva la pieza en una posición distinta de la que tuvo durante su uso romano, cuyo emplazamiento original sigue sin localizarse. En Arriaundi se habían documentado materiales romanos aislados, entre ellos cerámica, monedas y tachuelas de calzado; el ara añade ahora una evidencia religiosa y epigráfica.

Los altares de piedra suelen disponer de una zona central para la inscripción, una base y un remate. En Larunbe, el texto registra los nombres de la divinidad y de la persona que cumple el voto, conforme a la práctica romana.

El nombre de Larrahe y su distribución

Antes de esta pieza se conocían otros tres testimonios del nombre en aras del territorio vascón: Muruzábal de Andión, vinculada a la antigua Andelo, Irujo y Riezu, en las cuencas del Arga y del Salado. La de Larunbe es la más septentrional y la situada a mayor altitud. Además, es la única de ese grupo recuperada en un contexto de intervención arqueológica.

El hallazgo amplía la distribución documentada del culto en una zona que los investigadores sitúan cerca de los límites propuestos entre vascones y várdulos. El texto muestra el uso del latín para una dedicación a una divinidad indígena.

Los especialistas proponen una relación del nombre con términos del euskera actual referidos al campo o la tierra de labranza. Las atribuciones precisas de Larrahe siguen abiertas a interpretación; su terminación -he podría ser un dativo vascónico que indica a quién se dirige la ofrenda.

Un enclave con una larga historia

Aranzadi coordina desde 2010 la excavación y consolidación de Doneztebe con más de cincuenta voluntarios de Larunbe, dentro de una forma de trabajo comunitario o auzolan. El monasterio de San Esteban se levantó a finales del siglo XI en el contexto del reino de Pamplona. Sus restos conservan una planta con tres ábsides semicirculares y permiten identificar un emplazamiento que antes se desconocía.

Arriaundi, a 942 metros de altitud, ocupa un promontorio defendible y con control visual sobre un acceso a la cuenca de Pamplona. El registro reúne etapas romanas, tardoantiguas, medievales y posteriores. La posición ayuda a comprender la continuidad de interés por el lugar.

En la presentación participaron representantes del Parlamento y del Gobierno de Navarra, del Ayuntamiento de Iza y de Aranzadi, además del director arqueológico Juantxo Agirre Mauleon y Javier Velaza, catedrático de Epigrafía Latina de la Universidad de Barcelona.

El acto abrió la temporada navarra de excavaciones de Aranzadi, prevista hasta mediados de septiembre. La pieza ofrece una nueva referencia para estudiar creencias y lenguas en un contexto de contacto romano y vascón, mientras los trabajos del yacimiento mantienen abiertas preguntas sobre su historia y la reutilización del altar.

La forma del altar y la dedicatoria

La parte superior de las aras puede contener un pequeño hueco, el focus, destinado a ofrendas como vino o incienso. La pieza de Larunbe estaba concebida para permanecer erguida y mostrar su inscripción, una disposición distinta de la encontrada en el pozo.

La dedicación identifica a Valeria Vitella y expresa el cumplimiento de un voto. Los investigadores interpretan la terminación -he como un posible dativo vascónico, que indicaría a quién se dirige la ofrenda. La conexión del nombre con el campo o la tierra cultivada es una propuesta lingüística sobre la deidad.

Una presentación para abrir la investigación

El acto se celebró en la iglesia de San Vicente de Larunbe. Participaron Unai Hualde, Ana Ollo y Floria Pistono, junto a Jokin Otamendi, Juantxo Agirre Mauleon y Javier Velaza. Aranzadi presentó dos monografías dedicadas al altar y al yacimiento de Arriaundi, un documental y un mural sobre Larrahe realizado por Iker Uribe.

Aranzadi relacionó la difusión del altar con otros testimonios epigráficos, como la mano de Irulegi. Sus cronologías y contextos distintos permiten comparar lenguas y prácticas de escritura, dentro de la temporada navarra de excavaciones inaugurada por el acto y prevista hasta mediados de septiembre.

Arriaundi y el monasterio de Doneztebe

El monte Arriaundi conserva un registro de ocupaciones y usos de distintas épocas. El monasterio medieval constituye una de sus estructuras más reconocibles, con tres ábsides semicirculares recuperados y consolidados mediante la colaboración entre vecinos y arqueólogos.

Los materiales romanos y el monasterio pertenecen a fases distintas de la historia de Arriaundi. El altar depositado en un pozo medieval documenta una etapa posterior de la pieza; su lugar de uso romano y la forma en que llegó al pozo siguen por determinar.

La colaboración comunitaria ha permitido documentar y proteger estructuras que antes no estaban identificadas. Las monografías y la presentación de 2024 hacen accesible parte de esa investigación. La conservación del ara y de sus datos de excavación permite relacionar el texto con el yacimiento, además de compararlo con los otros testimonios conocidos de Larrahe en Navarra.

Fuentes consultadas

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