Investigación arqueológica
Las Coves del Fem amplían el registro de la transición del Mesolítico al Neolítico
La campaña de 2026 documenta dos hogares y ocho antiguas fosas de almacenamiento en los niveles cardiales, además de dos estratos mesolíticos bien conservados. El conjunto permite comparar actividades de cazadores-recolectores y primeras comunidades campesinas en el Montsant.

En este artículo
Las excavaciones de las Coves del Fem, en Ulldemolins, han recuperado nuevas evidencias sobre la transición hacia la agricultura y la ganadería en el noreste peninsular. La Universitat Autònoma de Barcelona presentó el 14 de julio de 2026 los resultados de la campaña realizada entre el 30 de mayo y el 28 de junio.
Durante esas cuatro semanas participaron veinticinco personas, entre docentes, investigadores y estudiantes del grado de Arqueología de la UAB que desarrollaban sus prácticas de campo. Los trabajos reunieron al Departamento de Prehistoria de esa universidad y a la Institución Milá y Fontanals del CSIC, con apoyo del Ayuntamiento de Ulldemolins y del Parc Natural de la Serra de Montsant.
La intervención forma parte de los proyectos cuatrienales del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya. El abrigo conserva una secuencia poco frecuente en Cataluña, especialmente útil para examinar los cambios económicos y sociales entre los últimos grupos cazadores-recolectores y las primeras comunidades productoras de este territorio interior.
Hogares y fosas de los primeros campesinos
La campaña puso al descubierto una ocupación extensa del Neolítico antiguo cardial, con dos hogares y ocho fosas excavadas en el subsuelo. Los investigadores interpretan estas últimas como silos destinados inicialmente al almacenamiento. Cuando dejaron de cumplir esa función, se reutilizaron para verter residuos domésticos.
Su relleno conserva cerámica decorada, herramientas y restos de talla de sílex, huesos de animales consumidos, semillas y frutos carbonizados. La diversidad del conjunto permite estudiar tareas cotidianas, prácticas económicas y hábitos de consumo de las primeras comunidades campesinas del valle del Montsant.
Las fosas conservan así información de diferentes momentos de uso. A través de los residuos acumulados después de su función de almacenamiento, el equipo puede investigar los materiales utilizados y los recursos aprovechados por quienes ocuparon el abrigo durante el Neolítico.
La construcción, utilización y abandono de esas estructuras afectó a estratos más antiguos sin cerámica. Con toda probabilidad, según el equipo, corresponden a ocupaciones mesolíticas reconocidas también en otros sectores del yacimiento. Esa relación entre depósitos permite examinar la secuencia, junto con las alteraciones producidas por actividades posteriores.
Dos niveles mesolíticos bien conservados
Una de las aportaciones principales de 2026 es la identificación de dos niveles mesolíticos con buena conservación, en contraste con algunas intervenciones anteriores. Se han documentado tres hogares asociados y un conjunto destacado de materiales arqueológicos.
Entre ellos figuran objetos tallados en sílex, restos animales y numerosas evidencias arqueobotánicas. Su estudio aportará información sobre el ambiente y las actividades de los últimos cazadores-recolectores que utilizaron este espacio. La asociación con los hogares permite situar esos restos dentro de las ocupaciones conservadas.
Los investigadores destacan la oportunidad de comparar prácticas anteriores a la agricultura con las de los primeros campesinos y ganaderos en una sierra interior. La neolitización, como se denomina ese proceso de cambio, continúa siendo poco conocida en el noreste ibérico por la escasez de secuencias extensas y bien preservadas.
Los materiales recuperados se estudiarán para profundizar en las estrategias de subsistencia, la movilidad y el aprovechamiento de recursos naturales. Esas líneas se relacionan con las transformaciones sociales que acompañaron la adopción de la agricultura y la ganadería en el territorio.
Una secuencia junto al río Montsant
Las Coves del Fem constituyen un gran abrigo de unos trescientos metros cuadrados, situado a poca altura sobre el curso del Montsant. Se excava de manera continuada desde 2013 y conserva un registro amplio de la prehistoria reciente.
Los trabajos anteriores han documentado ocupaciones casi ininterrumpidas desde el Mesolítico final, hacia 6000 a. C., hasta el Neolítico antiguo, hacia 4500 a. C. La secuencia recoge así las últimas ocupaciones cazadoras-recolectoras y la llegada y consolidación de las comunidades campesinas. Existen también indicios dispersos de etapas anteriores y posteriores a ese intervalo central.
La combinación de esa continuidad con los nuevos niveles permite examinar transformaciones culturales y tecnológicas dentro de un mismo lugar. La investigación relaciona las evidencias de ocupación con la utilización del entorno, los recursos disponibles y los cambios asociados a las comunidades productoras.
El proyecto «Coves del Fem: explotació i ús del territori a la conca alta del Montsant (8000–2000 aC)», concedido a la UAB para 2026–2029, prolonga esa labor. Sus objetivos incluyen comprender las formas de ocupación, el aprovechamiento de los recursos y el impacto sobre el paisaje. La intervención ha sido posible gracias también a la familia Borrull, propietaria de la cavidad.
Una investigación doctoral de Arnau Minguell López, registrada por la UAB en 2026, examina la producción de piedra tallada de las Coves del Fem. El conjunto se elaboró principalmente con sílex local y permite reconstruir desde la obtención de la materia prima hasta los útiles terminados. La tesis combina análisis tecnológicos, experimentación, microscopía láser y espectroscopia de infrarrojo cercano.
Sus resultados identifican la percusión indirecta como técnica dominante para producir láminas y un calentamiento controlado del sílex durante la preparación de los núcleos. El autor propone una transmisión estable de conocimientos y una continuidad técnica a lo largo del Neolítico antiguo, con intensificación de la producción. Este trabajo sobre materiales de la secuencia complementa las preguntas planteadas por la campaña, sin atribuir sus resultados a los objetos recién excavados en 2026.
El Neolítico cardial de la Font Major
La Cova de la Font Major, en L'Espluga de Francolí, ofrece otra referencia para el Neolítico antiguo del sur de Cataluña. La documentación del conjunto explica que sus materiales forman parte del registro de los primeros asentamientos permanentes conocidos en el alto Francolí. El reestudio de cerámicas y piezas de piedra conservadas en el Museu Salvador Vilaseca contribuyó a revisar aquella etapa.
Las intervenciones del IPHES de 2011 reconocieron un nivel con abundante industria lítica, hachas pulidas, fauna, objetos de hueso y cerámica. Entre los fragmentos destacan los decorados con impresiones de concha, característicos del Neolítico cardial, junto con otras formas de ornamentación.
La información divulgativa relaciona las ocupaciones con comunidades que cultivaban cereales y legumbres y criaban animales. Las láminas de sílex se vinculan con elementos de hoz. Ese registro permite situar los resultados de las Coves del Fem dentro de las evidencias regionales sobre la implantación de las formas de vida campesinas.



