Paleolítico y Mesolítico
Los últimos cazadores-recolectores de Bretaña compartían tumbas sin ser parientes cercanos
Un estudio genético de enterramientos mesolíticos franceses identifica grupos de personas que no estaban estrechamente emparentadas. Los resultados cuestionan la equivalencia entre una tumba compartida y una familia biológica y apuntan a vínculos sociales entre comunidades cazadoras-recolectoras.

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La Universidad de Uppsala ha comunicado los resultados de una investigación sobre la organización social de los últimos cazadores-recolectores de la fachada atlántica francesa. El trabajo, realizado con instituciones de Francia y publicado en PNAS, analiza información biomolecular de esqueletos de Téviec, Hoedic y Champigny. Los restos corresponden al final del Mesolítico, hace aproximadamente 6.700 años.
El equipo dirigido por Mattias Jakobsson ha estudiado individuos que vivieron en una etapa de contacto temporal y geográfico con las primeras comunidades agrícolas. La expansión de estas últimas, iniciada en Europa occidental unos 7.500 años atrás, acabó transformando las poblaciones y sus economías. Cómo se relacionaron ambos grupos durante su coexistencia sigue siendo una cuestión central para comprender ese proceso.
Tumbas compartidas y vínculos sociales
Téviec y Hoedic, en el sur de Bretaña, conservan enterramientos con varios individuos, una disposición poco habitual en las necrópolis mesolíticas. Se había supuesto que compartir sepultura reflejaba relaciones familiares. Los nuevos datos genómicos muestran que, en muchos de los casos analizados, esa correspondencia no se cumple: incluso algunas asociaciones de mujeres y niños reúnen personas sin parentesco biológico cercano.
Amélie Vialet, del Muséum national d’Histoire naturelle de París, interpreta este resultado como indicio de otros lazos sociales que podían mantenerse en el tratamiento de los muertos, más allá de la descendencia.
Luciana G. Simões, primera autora e investigadora de Uppsala, señala que los grupos estaban formados por pocos individuos, pero generalmente no eran familiares próximos. Tampoco se identificaron señales de consanguinidad en los individuos estudiados. La combinación de este resultado con unidades sociales que presentaban diferencias alimentarias sugiere una circulación de personas entre grupos cazadores-recolectores.
Una hipótesis sobre los contactos
El equipo interpreta esos patrones genéticos y sociales como indicios de que las relaciones entre grupos pudieron contribuir a evitar la reproducción entre parientes cercanos.
Investigaciones anteriores, basadas en isótopos, habían planteado que estas comunidades incorporaban mujeres procedentes de los nuevos grupos agricultores. Los genomas examinados en el trabajo de 2024 no apoyan esa explicación para la muestra estudiada: apuntan a mezcla entre diferentes grupos cazadores-recolectores, sin la contribución de agricultores que se había propuesto.
En el trabajo colaboran la Universidad de Rennes y el museo parisino. El examen conjunto de ascendencia, convivencia y ritual funerario durante esa transición muestra que las tumbas compartidas podían reunir a una comunidad social más amplia que las familias biológicas.
Téviec y Hoedic en la transición al Neolítico
Cuando la agricultura ya se extendía por regiones próximas, las comunidades enterradas en Téviec y Hoedic aún dependían de la caza y la recolección. Estas necrópolis de la costa atlántica francesa documentan ese periodo de coexistencia, contactos y transformaciones.
Los enterramientos múltiples conservan asociaciones entre individuos que pueden examinarse mediante su disposición funeraria y la información osteológica, genética y alimentaria. En los casos estudiados, esos análisis sitúan a personas sin parentesco biológico cercano dentro de una misma sepultura.
La investigación de 2024 relaciona los datos de individuos procedentes de colecciones arqueológicas conocidas con sus contextos funerarios. Los genomas y las diferencias alimentarias apuntan a relaciones entre grupos cazadores-recolectores y amplían la imagen de las comunidades que enterraban a sus muertos en Téviec y Hoedic.



