Historia · Ciencia · PatrimonioUna mirada a nuestros orígenes
ARGARICA

Historia y patrimonio de la península ibérica

← Explorar el archivo

Roma

El georradar dibuja una ciudad romana que podría ser Flavia Sabora, en Málaga

Un estudio publicado en 2024 propone identificar los restos de El Carrascal, en Cañete la Real, con el municipio autorizado por Vespasiano. La prospección reconoce edificios y calles, pero sus funciones y la identificación histórica necesitan contrastarse.

· Fecha de la fuente: · Fuente: El Español
Campos del entorno de Cañete la Real
Campos del entorno de Cañete la Real. Imagen de contexto; no identifica las estructuras de El Carrascal detectadas mediante georradar. dave massie. CC BY 2.0; Wikimedia Commons. Fotografía optimizada sin recorte.
En este artículo
  1. Del asentamiento elevado al llano
  2. Edificios reconocidos bajo los cultivos
  3. Abastecimiento y almacenamiento
  4. La inscripción de Sabora y el paisaje de Guadalteba
  5. Fuentes consultadas

Bajo un campo de cereal de Cañete la Real, en Málaga, una prospección geofísica permite reconocer la organización de un pequeño asentamiento romano. Isabel María Rondán-Sevilla y Lázaro Gabriel Lagóstena Barrios, de la Universidad de Cádiz, presentan los resultados en Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Navarra. La publicación de marzo de 2024 plantea que El Carrascal podría corresponder a Flavia Sabora.

La propuesta combina la posición geográfica con las estructuras detectadas mediante georradar en 2022. Los autores presentan El Carrascal como un candidato para localizar Flavia Sabora e interpretan las posibles funciones de los edificios a partir de sus plantas.

Del asentamiento elevado al llano

La historia de Sabora se conoce a través de una inscripción de bronce encontrada en el siglo XVI. El texto recogía una respuesta de Vespasiano a los representantes de la comunidad en el año 77 después de Cristo. Solicitaban trasladar su población desde una posición elevada, relacionada con el Cerro de la Horca, a un terreno más favorable para crecer.

La autorización imperial vinculaba el nuevo asentamiento al nombre de la dinastía Flavia. Esa documentación proporciona el marco histórico de la búsqueda arqueológica de la ciudad.

Los restos de El Carrascal abarcan alrededor de una hectárea y media. El estudio propone una construcción a finales del siglo I y un abandono durante el II, que definirían una ocupación breve. Con menos transformaciones sucesivas que en otros asentamientos, el conjunto permite examinar el programa urbano imperial.

Edificios reconocidos bajo los cultivos

Las primeras señales llegaron en fotografías aéreas de 2020. Un vecino alertó además de pozos atribuidos a expoliadores. El procesamiento de los datos de georradar permitió ordenar las anomalías del subsuelo, algunas situadas a solo cuarenta centímetros de profundidad.

En el oeste se distingue un conjunto absidal que los investigadores relacionan con la representación del poder. Su planta sugiere un patio porticado, posibles espacios de culto y estructuras hidráulicas. La propuesta de un ninfeo, edificio asociado al agua, forma parte de esa lectura preliminar.

Alrededor aparecen varias agrupaciones edificadas, o insulae, con peor conservación. También se perfila una casa organizada en torno a un atrio y una posible cisterna. Algunas señales podrían corresponder a pavimentos, quizá mosaicos, pendientes de comprobación mediante excavación.

Las calles conducen hacia un recinto central rectangular, delimitado por muros importantes, que los autores interpretan como un posible foro. Señalan, no obstante, sus dimensiones reducidas; la función sugerida por su geometría necesita comprobarse sobre el terreno.

Abastecimiento y almacenamiento

En la zona se recordaban restos de un acueducto posteriormente afectados por labores agrícolas. Los trazados dispersos de la prospección son compatibles con esa infraestructura, sin que se haya localizado un castellum aquae, el depósito de distribución urbana del agua.

El extremo noreste presenta un edificio interpretado como almacén, dividido en diez naves y con más de mil setecientos metros cuadrados. La posición del asentamiento en un ámbito de comunicaciones entre la bahía de Málaga y el Guadalquivir ayuda a estudiar su relación con el territorio agrícola.

El bronce de la carta imperial fue estudiado, traducido y enviado a la corte de Carlos V. Su original se perdió, mientras su transmisión documental mantiene la información histórica. El artículo de 2024 conecta esa memoria escrita con una planta arqueológica nueva: los autores proponen la identificación de Flavia Sabora y posibles funciones para los edificios detectados.

La relación con Vespasiano se plantea a partir de la carta conocida por su transmisión histórica y de la localización de El Carrascal. La geografía favorable al traslado y la cronología propuesta hacen compatible el asentamiento con ese relato. La confirmación de su nombre sigue pendiente de una evidencia identificativa en el propio asentamiento.

El georradar registra contrastes del subsuelo, llamados anomalías, que pueden corresponder a muros, pavimentos y otras estructuras. Su procesamiento permite reconocer formas y profundidades a partir de las cuales se proponen funciones como casa, almacén o foro. La comprobación arqueológica puede confirmar, precisar o modificar esas interpretaciones.

La conservación desigual afecta especialmente a las agrupaciones de edificios situadas junto al conjunto absidal y condiciona la lectura del trazado hidráulico. El depósito de distribución sigue sin localizarse. Los investigadores reúnen los indicios disponibles para reconstruir un pequeño programa urbano.

La información de la carta procede de los estudios antiguos y de su transmisión documental, tras la pérdida del bronce original.

La inscripción de Sabora y el paisaje de Guadalteba

La carta atribuida a Vespasiano documenta la petición de traslado de una comunidad y las condiciones de la autorización. Frente a ese testimonio escrito, los restos de El Carrascal ofrecen una planta urbana con la que comparar el relato: dos tipos de evidencia del patrimonio romano de Cañete la Real.

La posición entre áreas elevadas y terrenos de cultivo explica la importancia del paisaje en la investigación. Las calles, edificios y conducciones detectadas bajo los campos permiten formular preguntas sobre abastecimiento, representación pública y almacenamiento.

La proximidad de algunas estructuras a la superficie aumenta su exposición a alteraciones y expolio. La prospección geofísica documenta sus relaciones espaciales con una intervención limitada y proporciona el trazado que orientará las comprobaciones arqueológicas de edificios y calles.

Fuentes consultadas

Temas de esta publicación

Preferencias de privacidad

Esenciales · siempre disponibles

La navegación, los textos y las imágenes documentales se sirven desde Argárica sin pedir consentimiento para su visualización. También se recuerdan el tema que eliges y tus decisiones de privacidad cuando los solicitas. Estas funciones no dependen de aceptar las opciones siguientes.

Servicios externos y personalización · opcionales

Elige qué proveedores pueden recibir datos al mostrar su contenido. Time.graphics incluye analítica de su proveedor. Más información sobre cookies · Privacidad

Recordaremos tu elección durante 12 meses en este navegador. Puedes cambiarla aquí en cualquier momento. Retirar el permiso detiene nuevas cargas, pero no borra cookies de otros dominios.