Edad del Bronce
Un cabello de Es Càrritx revela el consumo de plantas psicoactivas en Menorca
Un análisis de cabello antiguo de la cueva de Es Càrritx, en Menorca, detectó tres alcaloides asociados con plantas de efectos sobre el sistema nervioso. El estudio, publicado el 6 de abril de 2023, proporciona una prueba directa de consumo vegetal hace unos 3.000 años, con las especies concretas y los motivos de consumo todavía por determinar.

El cabello procede de un recipiente de la cámara 5 de Es Càrritx, cueva excavada antes de esta publicación. Gracias a su conservación, el equipo pudo aplicar cromatografía líquida y espectrometría de masas y detectar efedrina, atropina y escopolamina. Esa combinación indica exposición a plantas con alcaloides y añade una prueba directa a un campo dominado por deducciones a partir de vasijas o restos botánicos.
En Menorca crecen especies que pueden producir esos compuestos, entre ellas efedra y plantas como beleño o mandrágora. La química del cabello no permite identificar una especie exacta ni reconstruir una receta. Los investigadores contemplan tanto usos medicinales como rituales, con efectos que pudieron ir más allá de las alucinaciones.
Un depósito funerario excepcional
Los mechones habían sido cortados y guardados en un recipiente singular dentro de la cueva. Las dataciones sitúan ese depósito al comienzo del primer milenio antes de nuestra era. El contexto funerario sugiere una práctica reservada a algunas de las personas enterradas.
La identidad de quien consumió las sustancias seguía desconocida: los cabellos carecían de bulbos útiles para determinar el sexo mediante ADN. La investigación de 2023 aplicó una técnica nueva a materiales recuperados en excavaciones anteriores para estudiar aquel consumo vegetal.
El paisaje funerario de la isla
Menorca conserva monumentos de distintas fases prehistóricas, entre ellos navetas funerarias, talayots y recintos de taula. La UNESCO reconoció en 2023 los sitios de la Menorca Talayótica por la excepcional densidad y diversidad de sus construcciones ciclópeas. Es Càrritx aporta una escala distinta: restos orgánicos poco frecuentes que permiten investigar gestos y sustancias asociados con las personas. El paisaje monumental y las cavidades conservan registros arqueológicos complementarios.
La cueva, utilizada para enterramientos dentro de una tradición de la Edad del Bronce, conservó en el recipiente protegido los cabellos analizados. La figura científica muestra ese recipiente trilobulado, su decoración y su sección, mientras el análisis químico aporta los datos sobre las sustancias.



