Edad del Bronce
El lago de Mezzano devuelve una espada del Bronce Reciente
Una espada del siglo XIII a. C. apareció en la orilla meridional del lago de Mezzano durante las últimas fases de la campaña subacuática. El hallazgo se suma a recipientes cerámicos y otros objetos metálicos de un asentamiento ocupado desde el Bronce Antiguo, y abre nuevas preguntas sobre la formación de sus depósitos.

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La hoja conserva todavía un filo cortante. Ese detalle destaca en la espada de bronce que las investigaciones subacuáticas del lago de Mezzano, en Valentano, han recuperado en un sector de su orilla meridional hasta ahora poco explorado. La Soprintendenza de Viterbo y Etruria Meridional anunció el 6 de octubre que la pieza corresponde al siglo XIII a. C., dentro del Bronce Reciente de Italia central.
Es la tercera espada localizada en el yacimiento desde los primeros descubrimientos de la década de 1970. Su incorporación amplía una colección de materiales que documenta la presencia de comunidades en este lago de origen volcánico hace más de tres mil años. El interés del hallazgo reside tanto en su conservación como en el lugar que ocupa junto a otros objetos del asentamiento sumergido.
Una campaña más allá de la espada
Los arqueólogos encontraron la pieza durante las últimas fases de la campaña, dentro del contexto de un poblado con construcciones sobre postes. Los trabajos dependen del Servicio de Arqueología Subacuática de la Soprintendenza, dirigida por Margherita Eichberg, y cuentan con financiación de la programación trienal de obras públicas. En las prospecciones y la documentación ha participado también el Núcleo de Carabineros Subacuáticos de Roma, que ha apoyado las condiciones de seguridad del trabajo bajo el agua.
La campaña ha proporcionado numerosos recipientes cerámicos completos y un repertorio variado de bronces. Entre las piezas comunicadas figuran hachas, puntas de flecha, puñales, puntas de lanza, alfileres y una navaja de afeitar. La sucesión de hallazgos permite estudiar distintos aspectos de un asentamiento frecuentado desde comienzos del segundo milenio a. C., en el Bronce Antiguo, y desarrollado durante las etapas posteriores de la protohistoria.
Por sus características, la nueva espada se integra en las producciones de armas de las etapas avanzadas del Bronce de Italia central, según la Soprintendenza. La institución relaciona su fabricación con la especialización alcanzada por los talleres metalúrgicos de aquellas comunidades. El objeto forma parte de un periodo en el que los contactos alcanzaban otros territorios de la península italiana y del Mediterráneo.
El lago ocupa el cráter de un antiguo volcán y conserva un registro arqueológico y paleoambiental de especial relevancia para la Tuscia. Los estudios de las últimas décadas han identificado un amplio asentamiento palafítico, en un entorno que la Soprintendenza vincula con actividades productivas, redes de intercambio y formas complejas de organización social. Los materiales de la campaña añaden nuevas referencias para examinar ese marco regional.
Armas, prestigio y posibles depósitos rituales
Entre los siglos XIII y XII a. C., las armas de bronce podían expresar prestigio e identidad además de servir para el combate. La comunicación institucional sitúa la espada de Mezzano dentro de ese horizonte y propone compararla con otros depósitos metálicos conocidos en medios lacustres europeos. En distintos yacimientos, esos conjuntos se han interpretado como entregas intencionadas relacionadas con prácticas rituales y con el agua.
En Mezzano, la proximidad de la espada y una navaja de bronce resulta especialmente sugestiva para el equipo. La asociación recuerda conjuntos vinculados a personas de elevado rango social, posiblemente integrantes de élites guerreras. La Soprintendenza presenta esa relación como una vía de interpretación para comprender los comportamientos simbólicos de las comunidades protohistóricas.
La lectura del depósito depende también de su posición. Los objetos metálicos aparecen a cotas de profundidad bastante homogéneas en distintos sectores investigados, una circunstancia que el equipo considera relevante para reconstruir cómo se formó el conjunto arqueológico. La ampliación de la excavación estratigráfica subacuática y la documentación espacial de los hallazgos permitirán contrastar los modelos que se están elaborando.
Estas observaciones relacionan la distribución de los objetos con preguntas sobre la ocupación del lago, sus usos y los procesos que dejaron los materiales bajo el agua. La espada aporta una referencia cronológica y tipológica concreta dentro de una investigación que abarca un espacio y una secuencia de ocupación mucho mayores que la pieza individual.
Del fondo del lago a la conservación
La recuperación ha contado con restauradores subacuáticos de CSR Restauro Beni Culturali. Su intervención comienza en el propio momento de extracción, cuando los objetos necesitan estabilización para conservar su integridad después de un largo periodo sumergidos. La localización, la documentación y la protección inmediata forman parte del mismo proceso de trabajo.
El servicio responsable reúne a Barbara Barbaro, Egidio Severi, Massimo Lozzi, Maria Bruno y Dario D’Amico. La investigación continuará en los próximos años para conocer mejor el poblado y sus relaciones territoriales. La colaboración con el Ayuntamiento de Valentano se extiende a la protección y difusión de los materiales, dentro de una región cuyo pasado prehistórico es anterior al desarrollo de la civilización etrusca.
La Soprintendenza anuncia además una futura exposición de los bronces recuperados en Mezzano. Mientras se prepara esa presentación, los recipientes y los objetos metálicos de la campaña pasan a formar parte del estudio de las comunidades que ocuparon este paisaje de lagos de la Italia central.
Los materiales de Mezzano en la prehistoria de la Tuscia
El Museo de la Prehistoria de la Tuscia y de la Rocca Farnese, en Valentano, conserva materiales de los principales yacimientos de la provincia de Viterbo. Entre las colecciones de la Edad del Bronce se encuentran objetos del poblado palafítico hoy sumergido de Mezzano y de las necrópolis de incineración de Ponte San Pietro y Castelfranco Lamoncello.
La presentación conjunta de materiales de asentamientos y espacios funerarios permite situar el lago en un territorio con formas de ocupación y prácticas diversas. El museo aborda las transformaciones ambientales, culturales y económicas de la Tuscia desde la Prehistoria hasta la primera Edad del Hierro. Para las etapas anteriores al Bronce, reúne también testimonios neolíticos de Poggio Olivastro y de las tumbas excavadas en la roca de Selvicciola, pertenecientes a la Edad del Cobre.
Ese marco regional ayuda a comprender la secuencia a la que se incorporan los nuevos hallazgos de Mezzano. Las colecciones históricas del museo y los resultados de la campaña de 2026 corresponden a momentos distintos de la investigación del mismo paisaje arqueológico.



