Roma
Cartagena descubre un tramo de la fossa bestiaria de su anfiteatro romano
La excavación del anfiteatro romano de Cartagena ha identificado un primer tramo de la fossa bestiaria, el espacio bajo la arena vinculado a las salidas de animales y gladiadores. Escaleras y huellas de apoyos para tablones ayudan a reconstruir el funcionamiento de los espectáculos de Carthago Nova.

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Según la interpretación del equipo, la fossa recorría la arena de extremo a extremo y se ensanchaba en el centro, cubierta por tablones sobre los que se extendía la arena. Desde ese espacio inferior podían salir los animales utilizados en los espectáculos y también los gladiadores. Las escaleras de acceso y las marcas de apoyo de las maderas localizadas en la campaña permiten contrastar con evidencias físicas la restitución de su funcionamiento.
El ayuntamiento comunicó el hallazgo tras una visita encabezada por la alcaldesa Noelia Arroyo y representantes de Patrimonio y Turismo. Al frente del trabajo multidisciplinar están el arqueólogo José Miguel Noguera, de la Universidad de Murcia, y el arquitecto Andrés Cánovas. En diciembre, con aproximadamente el treinta por ciento del anfiteatro excavado, se iba a proteger el nuevo tramo bajo una cubierta temporal mientras seguían las obras; su incorporación a un recorrido público se planteaba para el verano siguiente.
La grada y las sucesivas transformaciones
El trabajo del equipo se extendía también a un tramo de unos veinticinco metros del graderío y a la restitución parcial del muro que separaba espectadores y arena. Esta barrera habría medido entre dos y tres metros y llevado rejas para proteger al público.
En el muro se identificaron hasta once capas de pintura, testimonio de mantenimiento y cambios en la vida del edificio. Cada capa necesita estudio para atribuirla a una etapa. La fábrica romana se conserva de modo parcial; la reposición de sillares modernos pertenece a la restauración actual y sirve para señalar el volumen de los tramos conservados de esa pared.
A partir de estos datos, Noguera señaló que era posible una primera restitución hipotética de la geometría general. Financiada por el Estado, esta fase de trabajo tenía prevista su continuidad hasta 2025. Para consolidar sectores de la plaza de toros superpuesta y ampliar la investigación, el municipio había presentado otra propuesta.
El tramo de la fossa reconocido aporta referencias materiales con las que contrastar la restitución a medida que se amplíen los sondeos. La forma completa, incluida la posible anchura de la zona central, procede de una primera restitución geométrica.
Dos edificios superpuestos en Cartagena
Parcialmente cubierto por una plaza de toros posterior, el anfiteatro de Carthago Nova plantea una excavación en la que conservación y lectura pública deben avanzar juntas: retirar un elemento de una etapa puede afectar los restos de otra. Dentro del edificio romano, las capas de pintura de la grada ayudan a comprender la vida prolongada del monumento y su mantenimiento.
En los anfiteatros, el público antiguo no veía desde las gradas los espacios de servicio. En Cartagena, la fossa bestiaria los conectaba con la arena y las salidas de animales y gladiadores, según la interpretación del equipo. Reconocer un tramo de la fosa permite estudiar esa circulación oculta y su relación con la arena. A la historia de ese mismo espacio de espectáculos se añadió después la plaza de toros.
Ese tramo aparece en la fotografía de julio de 2024 con elementos de protección modernos visibles. La imagen muestra el sector después del anuncio y su pie conserva esa fecha, posterior a la visita de diciembre de 2023.



