Edad del Bronce
Residuos animales revelan el uso cotidiano de puñales de la Edad del Bronce
El análisis de diez puñales de cobre de Pragatto, en el norte de Italia, identificó residuos orgánicos en ocho de ellos, incluidos tejidos animales. Un equipo dirigido por la Universidad de Newcastle pudo identificarlos con una técnica de tinción y contrastó el resultado con experimentos. La investigación de 2022 muestra que esas hojas, a menudo interpretadas como símbolos de prestigio, también sirvieron para procesar animales.

Los puñales metálicos aparecen con frecuencia en sepulturas masculinas dotadas de armas. Por eso se había discutido si funcionaron principalmente como emblemas de identidad o estatus, si fueron armas o si también eran herramientas. Los métodos habituales para estudiar restos de uso en cerámica, piedra o conchas no se podían trasladar sin más a objetos de aleación de cobre. El equipo de Andrea Dolfini e Isabella Caricola buscó una forma de detectar materia orgánica adherida a esas superficies.
En diez hojas excavadas en 2017 en Pragatto, datadas aproximadamente entre 1550 y 1250 a. C., aplicó una solución de rojo Picro-Sirius para teñir proteínas. El examen de los residuos con microscopía óptica, digital y electrónica identificó colágeno y fibras asociadas a hueso, músculo y tendones. La combinación de tejidos sugiere contacto repetido con cuerpos animales y tareas como sacrificar ganado, despiezar y separar carne del hueso.
Para contrastar la interpretación, un broncista fabricó réplicas que se utilizaron sobre carcasas animales. Las hojas resultaron aptas para esas tareas y los residuos producidos experimentalmente coincidieron con los observados en los objetos arqueológicos. La publicación en Scientific Reports abre una vía para analizar otras herramientas metálicas. Los autores mantienen también la posibilidad de otros usos y valores sociales en contextos funerarios.
El artículo científico precisa que se reconocieron residuos orgánicos en ocho de los diez puñales examinados. El colágeno se concentraba sobre todo en los filos, mientras que otros restos en la zona de enmangue se interpretaron como huellas de mangos de hueso; fibras vegetales y pelo trabajado podrían proceder de fundas. La investigación comparó además los objetos con muestras del suelo: almidones, plumas y otras partículas podían ser contaminación ambiental y no prueba de uso.
Pragatto, una aldea de las terramaras
Pragatto pertenece al sistema de asentamientos de las terramaras de la llanura del Po. La investigación arqueológica sitúa estas aldeas en la Edad del Bronce media y final; solían organizarse cerca de cursos de agua, con fosos y defensas de tierra o madera. En el sector meridional de Pragatto se excavaron unos 6.900 metros cuadrados, que incluyeron viviendas, corrales y áreas de descarte. Un incendio antiguo preservó de forma excepcional nueve casas y numerosos objetos de bronce.
Los diez puñales estudiados proceden de dos áreas del poblado, ocho de una zona especialmente bien conservada y dos de otra. Su origen doméstico permite estudiar las tareas en las que participaron y aporta evidencias distintas de las que ofrece su presencia en tumbas. La administración italiana ha reconocido el interés cultural de los restos del asentamiento. La fotografía que acompaña esta noticia muestra otra pieza italiana de la Edad del Bronce; ilustra la forma de una hoja de esa época.



