Paleolítico y Mesolítico
La subida del mar transformó los recursos de los grupos prehistóricos de Pego-Oliva
La costa de Pego-Oliva no tenía durante el Mesolítico la forma que conocemos. Un estudio de la Universidad de Alicante y el CNRS francés reconstruyó cómo el mar inundó la llanura entre hace 9.000 y 7.300 años, reduciendo lagunas y espacios de caza utilizados por las comunidades prehistóricas. Los cambios pudieron percibirse en el transcurso de una vida humana.

En este artículo
La investigación se centró en el entorno del actual parque natural del marjal de Pego-Oliva, entre Alicante y Valencia. Javier Fernández López de Pablo, de la Universidad de Alicante, y Élodie Brisset, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, integraron trabajos sedimentológicos, dataciones por carbono 14 de sedimentos lagunares y datos batimétricos de la plataforma continental. Con ellos construyeron modelos digitales del terreno para situar antiguas líneas de costa y lagunas en distintas fases.
Entre hace aproximadamente 9.000 y 7.300 años, la entrada progresiva del mar transformó las llanuras litorales y los ecosistemas asociados. El equipo relacionó esos modelos con la distribución de yacimientos prehistóricos mediante análisis espacial y visualización tridimensional. Así pudo examinar cómo cambiaban los espacios disponibles cerca de las zonas habitadas durante el Mesolítico y el Neolítico, en vez de proyectar la geografía actual hacia el pasado.
Un paisaje cambiante en una escala humana
Según Fernández López de Pablo, los grupos mesolíticos aprovechaban de manera sistemática las lagunas costeras para recolectar moluscos y pescar, mientras que las llanuras servían como territorios de caza. El estudio relaciona el avance marino con la reducción de ambos ambientes y de los recursos de subsistencia que ofrecían.
Los autores estimaron para este sector un desplazamiento de la línea de costa hacia el interior de unos 140 metros por cada 50 años. Al comparar ese avance con generaciones de unos 25 años, el estudio plantea que las personas pudieron advertir la transformación a lo largo de su vida. Los resultados se publicaron en Journal of Maps, donde la cartografía es parte central de la prueba.
Huellas prehistóricas en la comarca
El valle de Pego conserva testimonios materiales de ocupaciones de distintas épocas. El Ayuntamiento documenta hábitats en cueva de la prehistoria y un poblado de la Edad del Bronce en la zona de El Pla, junto al marjal. El poblado del Bronce corresponde a una etapa posterior al intervalo mesolítico reconstruido por el estudio.
En la comarca alicantina de la Marina Alta, la Cova de les Cendres, en Teulada-Moraira, ofrece otro ejemplo de ocupación costera prehistórica. El Museo Arqueológico de Alicante conserva materiales de sus fases neolíticas, entre ellos cerámica de decoración cardial, relacionada con las primeras comunidades agricultoras y ganaderas del litoral. La imagen del marjal muestra el paisaje presente; los sedimentos, las dataciones y los modelos reconstruyen sus antiguas líneas de costa.



