Epigrafía y escrituras antiguas
La mano de Irulegi abre una nueva vía para estudiar la escritura vascónica
Una lámina de bronce con forma de mano hallada en el poblado navarro de Irulegi conserva cuarenta signos distribuidos en cuatro líneas. La pieza apareció en junio de 2021, pero la inscripción se reconoció durante su limpieza en enero de 2022 y fue presentada en noviembre. Su primer término se transcribió inicialmente como «sorioneku»; la interpretación del texto completo permanece abierta.

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El 14 de noviembre de 2022, el Gobierno de Navarra presentó la llamada mano de Irulegi y los primeros resultados de su estudio. La Sociedad de Ciencias Aranzadi la había recuperado el 18 de junio de 2021 junto a la entrada de una vivienda del poblado de la Edad del Hierro, en el valle de Aranguren. Cuando el Servicio de Patrimonio Histórico comenzó su limpieza, el 18 de enero de 2022, aparecieron las marcas inscritas.
Es una lámina recortada con forma esquemática de mano derecha, de 143,1 milímetros de alto y 127,9 de ancho, con un grosor próximo a un milímetro y un peso de 35,9 gramos. El dorso conserva el contorno de las uñas de algunos dedos; otras partes se perdieron. Cerca de la muñeca hay una perforación de 6,51 milímetros. El estudio de su borde no encontró las marcas de desgaste que cabría esperar si hubiera oscilado suspendida de una cuerda: la hipótesis presentada fue que estuvo fijada mediante un clavo a un soporte blando, quizá madera. La situación junto a la entrada de la casa sustenta la propuesta de un objeto protector, como interpretación de su posible función ritual.
Cuarenta signos y una lectura todavía incompleta
La inscripción ocupa cuatro líneas y contiene cuarenta signos agrupados en cinco palabras. El sistema gráfico pertenece a la familia de los semisilabarios ibéricos, pero incorpora rasgos particulares, entre ellos un signo en forma de T que los especialistas del equipo relacionaron con una variante vascónica. Las letras se trazaron primero por esgrafiado y después se marcaron mediante puntos. El informe de presentación propuso transcribir el comienzo como «sorioneku» y señaló su parecido con el vasco zorioneko, relacionado con la buena fortuna. Los otros términos no habían sido descifrados, por lo que la lectura completa seguía abierta.
En el anuncio participaron arqueólogos, restauradores, epigrafistas y lingüistas. Los investigadores consideraron la pieza un testimonio especialmente extenso del uso de escritura en el territorio de los antiguos vascones, junto a monedas y otras inscripciones cuya atribución se discute. El estudio lingüístico examina conjuntamente el signo peculiar, la secuencia de palabras y sus posibles paralelos. Incluso la vocal final de la primera palabra ha motivado lecturas diferentes en estudios posteriores. La atribución al ámbito vascónico y el significado de la inscripción seguían sujetos a esa investigación lingüística.
Una casa sepultada por el incendio del poblado
La mano procede de un asentamiento ocupado desde fases de la Edad del Bronce hasta el primer tercio del siglo I a. C. El sector investigado en 2022 comprendía unos 370 metros cuadrados, con dos viviendas de alrededor de 70 metros cuadrados y un tramo de vía principal de cuatro metros de anchura. Según la reconstrucción del equipo, un incendio ocurrido en el contexto de las guerras sertorianas provocó el derrumbe de muros sobre el interior de las casas. Esa destrucción sepultó cerámicas y objetos cotidianos y preservó un conjunto arqueológico útil para estudiar la vida del poblado antes de su abandono.
Irulegi se levanta sobre la cuenca de Pamplona, en una posición dominante. La investigación del asentamiento comenzó en 2007 y desde 2018 se concentró en las viviendas bajo la dirección de Mattin Aiestaran. El castillo medieval del mismo monte corresponde a una etapa posterior a las viviendas de la Edad del Hierro. La pieza quedó bajo custodia patrimonial para continuar su conservación y estudio, con la expectativa expresada entonces de mostrarla en el Museo de Navarra.
La lámina presenta una pátina analizada por el equipo y una perforación próxima a la muñeca, detalles útiles para estudiar su fabricación y su colocación. El poblado ocupaba una posición elevada, con vistas amplias sobre la cuenca de Pamplona y pasos hacia los valles pirenaicos. Los responsables estimaban que el recinto fortificado abarcaba unas catorce hectáreas en su fase final, incluidos espacios agroganaderos, aunque solo una pequeña superficie de viviendas estaba excavada.
La lámina y la escritura del entorno de Irulegi
La mano apareció junto al acceso de una vivienda, una posición que el equipo relaciona con su posible función protectora. Los signos y sus paralelos abren otra pregunta: cómo se escribían las lenguas del entorno de Irulegi en el siglo I a. C. La lectura completa seguía sin resolverse.
El anuncio de 2022 presentó un texto más largo que los escasos testimonios conocidos en esa zona. Su estudio compara signos de distintos sistemas ibéricos y examina posibles funciones de protección o señalización. La fotografía muestra la lámina conservada, con su forma de mano, perforación y superficie inscrita.



