Edad Media
Cinco sondeos vuelven a mostrar la trama de la Bayra medieval
Cinco sondeos en el Cerro del Espíritu Santo de Vera, Almería, han permitido documentar la entrada de la alcazaba, espacios domésticos y materiales de Bayra. La Universidad de Granada comunicó los resultados preliminares en febrero de 2022 y subrayó que el análisis de los hallazgos seguía abierto.

Bayra ocupaba el cerro desde el siglo IX y fue un núcleo fronterizo del reino nazarí. El terremoto de 1518 destruyó la ciudad y sus restos quedaron durante siglos bajo el terreno. La intervención del grupo Producción, Intercambio y Materialidad (PRINMA) de la Universidad de Granada busca conocer la vida de sus habitantes y las consecuencias materiales del seísmo, más allá del acontecimiento ya conocido por las fuentes históricas.
En los cinco sondeos abiertos en distintos puntos del cerro, los arqueólogos identificaron el acceso de la alcazaba, conjuntos de estructuras domésticas y objetos que examinaba un equipo multidisciplinar. Algunas viviendas conservaban muros de más de dos metros de altura. La universidad advirtió de que continuaban los trabajos de laboratorio y gabinete antes de difundir las conclusiones completas.
Dirigieron la intervención Alberto García Porras, profesor de Historia Medieval de la UGR, y Moisés Alonso Valladares, arqueólogo y doctorando, con apoyo técnico de Nicolás Losilla Martínez y Carmen Sánchez Castillo. Participaron estudiantes del Grado en Arqueología, que realizaron allí prácticas de fin de carrera, y voluntariado nacional e internacional.
El cerro conserva una historia más larga
La declaración del Cerro del Espíritu Santo como Zona Arqueológica protegida, publicada por la Junta de Andalucía en 2006, documenta vestigios de distintas épocas, incluidas la prehistórica y la romana tardía. Las estructuras visibles más destacadas corresponden a la ocupación islámica y a la ciudad de Bayra, la etapa medieval investigada en 2022.
El decreto de protección sitúa el yacimiento en el término municipal de Vera y delimita un ámbito de conservación que responde a su potencial arqueológico. Sus restos documentan las funciones urbanas y defensivas de la ciudad antes del siglo XVI, además de los efectos del terremoto. La intervención difundida por la UGR en 2022 amplió ese registro con los cinco sondeos de viviendas y del acceso fortificado.



