Roma
Las ánforas de Formigues II conservan resina de jara negra
El estudio de ánforas del pecio romano Formigues II, frente a Palamós, identificó resina de jara negra en su revestimiento interior. La novedad, difundida en noviembre de 2021, documentaba un uso hasta entonces desconocido de este arbusto aromático en recipientes destinados a transportar salazones y salsas de pescado.

La planta era apreciada en la Antigüedad para preparar perfumes y medicinas. Su presencia en las ánforas amplía ese repertorio de usos. La campaña también permitió localizar la popa y comprobar que los restos del naufragio ocupaban una superficie mayor de la prevista.
El litoral de las Formigues conserva dos barcos romanos distintos. Formigues I, fechado a mediados del siglo I a. C., transportaba vino y había centrado los trabajos del Centre d’Arqueologia Subaquàtica de Catalunya en 2020. Formigues II fue localizado en 2016 y comenzó a excavarse en 2017.
En su cuarta campaña, durante 2021, los investigadores retiraron la arena acumulada por los temporales Gloria y Filomena. La excavación se extendió unos veintiún metros siguiendo el eje longitudinal del barco. Ese avance permitió estudiar conjuntamente el cargamento y nuevos elementos de la estructura naval.
Un cargamento bético bajo las aguas del Baix Empordà
Formigues II naufragó en el último cuarto del siglo I a. C., durante el gobierno de Augusto. Transportaba productos de pescado procedentes de la Bética. La responsable del CASC, Rut Geli, planteó como posibles destinos puertos del sur de la Galia, entre ellos Arlés o Narbona; el destino concreto de la nave seguía sin conocerse.
El yacimiento conserva madera del casco y parte del cargamento a unos cincuenta metros de profundidad. Esa situación ha favorecido su preservación, pero limita el tiempo de trabajo y añade las dificultades de oleaje, viento y corrientes. La excavación registra conjuntamente la estructura naval, los recipientes y la posición que ocupaban a bordo.
Las ánforas más pesadas se situaban en el centro de la nave y las ligeras hacia los extremos. Los restos de un mecanismo para evacuar el agua de la sentina ayudaron a reconocer la popa. El casco, los recipientes y sus contenidos ofrecen así testimonios complementarios sobre navegación y comercio romano.



