Al-Ándalus
La Alcazaba de Almería abrió 2019 con un programa de visitas temáticas
La Alcazaba de Almería anunció el 2 de enero de 2019 una programación que combinaba historia, arqueología, teatro y actividades infantiles. El cierre de la campaña navideña, con tres propuestas temáticas y la salida de la cabalgata de Reyes desde el monumento, daba paso a nuevas actividades durante el resto del mes.

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El delegado de Cultura, Turismo y Deporte, Alfredo Valdivia, presentó la iniciativa como una forma de acercar el patrimonio y la investigación a las familias. La programación abordaba la fortaleza desde asuntos diferentes: las mujeres, el abastecimiento de agua, los intercambios comerciales y las restauraciones que configuraron su aspecto contemporáneo.
El día 3 se había previsto una actividad sobre las huellas femeninas conservadas en el conjunto, a partir de poesía, música y epigrafía. El 4, los personajes Amina, Drisia, Baraka y Alí servirían de hilo conductor a una propuesta teatralizada sobre la vida en la Almería de hace un milenio. La misma actividad contemplaba una sesión el 13 para la Asociación de Autismo DÁRATA, dentro de la colaboración del monumento con entidades sociales.
La explicación general de la historia y la arqueología de la fortaleza correspondía a los informadores culturales del conjunto. La agenda institucional conserva, además del 5 de enero, las fechas del 12, 19 y 26, que recogen la continuidad prevista de esta actividad durante aquel mes.
El agua centraba otra propuesta del día 13, con la Torre de la Noria, las instalaciones hidráulicas del primer recinto y el aljibe califal del segundo. Son infraestructuras ligadas al funcionamiento cotidiano de una ciudadela. La documentación histórica del monumento explica que el sistema de elevación permitía abastecer espacios situados muy por encima del nivel de captación; los depósitos, por su parte, formaban parte de la organización interna del conjunto.
La actividad hidráulica también contemplaba espacios que normalmente permanecían cerrados, lo que daba a la propuesta un componente específico de divulgación arqueológica.
El día 20 se dedicaría a las intervenciones del siglo XX, desde la protección del monumento en 1931 y los trabajos de Leopoldo Torres Balbás hasta las actuaciones de Francisco Prieto-Moreno durante la posguerra y el franquismo. El asunto introducía una distinción esencial: la Alcazaba conserva vestigios medievales, pero su imagen también refleja decisiones modernas de excavación, restauración y presentación de esos restos.
Para la actividad infantil del 27 se había previsto un juego de mesa sobre el comercio de Al-Mariyya, ligado al papel mercantil de la ciudad andalusí. La síntesis histórica del Conjunto Monumental documenta sus relaciones mediterráneas con territorios como el Magreb, Egipto, Siria e Italia, especialmente durante el desarrollo comercial del siglo XI.
El programa anunciado para enero de 2019 relacionaba las estructuras defensivas con los trabajos, los recursos y las expresiones culturales de la ciudad. Las propuestas escogidas para divulgar el monumento iban desde el abastecimiento de agua y el comercio hasta las huellas de las mujeres y las restauraciones del siglo XX.
Una fortaleza con etapas califales, nazaríes y cristianas
La historia de la Alcazaba está ligada a la fundación de Almería por Abd al-Rahman III en 955. La nueva ciudad integraba puerto, mezquita, murallas y fortaleza dentro de la organización del poder califal. Su desarrollo posterior incorporó reformas y usos de distintas etapas.
El segundo recinto conserva testimonios de la ciudad palatina, incluidos espacios de habitación, almacenamiento de agua y representación. Las reformas nazaríes pertenecen a una fase posterior a la fundación califal. Junto a los restos arqueológicos, las casas reconstruidas en época contemporánea muestran cómo pudieron ser algunos de los edificios desaparecidos.
Tras la entrega de Almería en 1489, la zona occidental se transformó con una fortificación cristiana adaptada a nuevas necesidades militares. La coexistencia de esas etapas explica el valor del monumento como registro de larga duración. Murallas, instalaciones domésticas y restauraciones modernas ofrecen información distinta sobre la ciudad y sobre la manera en que se ha conservado su patrimonio.



