Investigación arqueológica
Tres yacimientos de Suffolk apuntan al curtido de pieles en montículos de piedras quemadas
Las huellas de uso del sílex, los residuos grasos y la disponibilidad estacional de agua respaldan una interpretación artesanal de estas instalaciones prehistóricas.

En este artículo
Las excavaciones de Cotswold Archaeology en Marham Park, Laxfield y Hepworth aportan nuevas pruebas para interpretar los montículos de piedras quemadas de Suffolk. La entidad presentó el 19 de marzo de 2026 una explicación que relaciona principalmente estas instalaciones con el tratamiento de pieles, apoyada en restos animales, huellas microscópicas de herramientas y análisis ambientales.
Los llamados burnt mounds suelen reunir piedras fragmentadas por el calor y carbón alrededor de fosas, pozos o cubetas que podían contener agua. Las piedras se calentaban y se introducían en el líquido; la repetición de ese proceso durante décadas o siglos acumulaba residuos. Muchos montículos han desaparecido por el arado, mientras sus estructuras excavadas permanecen bajo tierra.
Su función ha sido objeto de debate. Se han propuesto usos culinarios, elaboración de bebidas, trabajos con madera o textiles y baños, entre otras posibilidades. La investigación de Suffolk examina el curtido como explicación de estos tres conjuntos, sin atribuir necesariamente la misma actividad a todas las instalaciones de ese tipo.
Herramientas y residuos de origen animal
La conservación de huesos no es buena, pero los restos identificados corresponden en su mayoría a ganado vacuno. El examen de las herramientas de sílex aporta información complementaria: las marcas de raspado, perforación y corte de pieles secas concuerdan con tareas de preparación de las pieles.
Una de las cubetas contenía un relleno graso mezclado con sílex quemado. Los análisis identificaron lípidos de ganado vacuno y de otros animales, lo que respalda su utilización en el tratamiento de materiales animales. La convergencia de residuos y desgaste resulta más informativa que la forma de una estructura por sí sola.
El trabajo artesanal propuesto necesitaría agua y una sucesión de operaciones sobre las pieles. Las instalaciones excavadas y las herramientas permiten plantear ese uso dentro de los paisajes de Suffolk, donde los conjuntos se sitúan alejados de los asentamientos. Los autores consideran compatible esa separación con el olor intenso asociado al curtido.
Las excavaciones emplearon métodos de muestreo que permiten reunir el análisis de los depósitos, los restos conservados y la reconstrucción ambiental. Esa combinación ha dado una base más amplia a la hipótesis del curtido, pese a la dificultad habitual para reconocer los productos elaborados en estas instalaciones.
Una actividad ligada a determinadas estaciones
En Marham Park, los estudios geoarqueológicos indican que la zona del pozo principal solo disponía de humedad fiable en ciertos momentos del año. Ese comportamiento sugiere un uso estacional y no continuo. El polen permite reconstruir además el entorno: pastizales en Marham y Hepworth y pastos junto al borde del bosque en Laxfield.
Los cambios reconocidos en el registro polínico son compatibles con una utilización estacional del área. Otros montículos estudiados en el país muestran frecuentemente actividades de finales del verano o comienzos del otoño, un momento que los investigadores relacionan con el tratamiento de pieles después de sacrificios estacionales de animales.
El estudio de cada yacimiento añade información a una discusión todavía abierta sobre la función de estas estructuras. Los tres casos de Suffolk reúnen indicios de una actividad artesanal dentro de paisajes ganaderos y con condiciones de agua cambiantes. Cotswold Archaeology ha reunido sus excavaciones y análisis en la monografía Burnt Mounds and the exploitation of the Suffolk Claylands.
La secuencia prehistórica de Marham Park
Las instalaciones de piedras quemadas forman parte de un registro más amplio en Marham Park, en Fornham All Saints, sobre el valle del río Lark. La publicación de Cotswold Archaeology describe un conjunto campaniforme con montículo quemado, una casa circular y fosas, seguido por otro complejo del Bronce Antiguo. Son fases distintas que permiten estudiar la continuidad y las transformaciones de las actividades en el mismo paisaje.
La excavación identificó también campos y recintos del Bronce Medio y límites de división del terreno atribuidos probablemente al final del Bronce o al comienzo del Hierro. Esas estructuras aportan una escala territorial al estudio de pozos, cubetas y herramientas: el espacio fue organizado y utilizado de varias maneras a lo largo del tiempo.
La monografía reúne los registros de Marham Park, Laxfield y Hepworth. La comparación de los tres conjuntos permite relacionar diferencias locales con preguntas comunes sobre recursos, trabajos artesanales y utilización estacional del agua en las comunidades de la Edad del Bronce.



