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Investigación arqueológica

El Roc de les Orenetes retoma el estudio de una necrópolis de alta montaña

La campaña de junio continúa la excavación de la cueva funeraria de Queralbs. El conjunto conserva restos de más de cincuenta personas y dos grandes etapas de enterramiento, correspondientes al Calcolítico final y al Bronce medio.

· Fecha de la fuente: · Fuente: IPHES-CERCA
Paisaje del Puigmal, en la frontera entre Err y Queralbs; fotografía contextual de alta montaña.
Puigmal, en la frontera entre Err y Queralbs. Fotografía de contexto del paisaje de alta montaña; no muestra la cueva del Roc de les Orenetes ni la campaña arqueológica. Fotografía o figura: Alan Mattingly · CC0 · Procedencia.
En este artículo
  1. Dos etapas de uso funerario
  2. Lesiones que documentan violencia
  3. Análisis complementarios sobre una misma población
  4. La Cova 338 y los usos de la montaña
  5. Fuentes consultadas

La nueva campaña arqueológica del Roc de les Orenetes se programó del 8 al 22 de junio de 2026. El IPHES-CERCA informó el día 12 sobre estos trabajos en Queralbs, dentro del proyecto dirigido por Carlos Tornero para investigar las raíces prehistóricas de la trashumancia en el Alt Ripollès durante 2026–2029.

La cueva se encuentra a más de 1.800 metros de altitud y conserva un amplio registro funerario de la prehistoria reciente. Las excavaciones de años anteriores han identificado restos de más de cincuenta individuos, lo que sitúa el conjunto entre las principales referencias de enterramiento en alta montaña conocidas en este sector pirenaico.

Los trabajos de 2026 buscan continuar la excavación y el estudio de esa necrópolis. Su registro reúne miles de restos óseos y distintos objetos depositados junto a los fallecidos, con información sobre las prácticas funerarias y sobre las comunidades que habitaron los valles pirenaicos.

Dos etapas de uso funerario

Las dataciones por radiocarbono distinguen dos periodos principales. El primero, más intenso, se sitúa entre 2400 y 2200 a. C., durante el Calcolítico final. El segundo corresponde a nuevos enterramientos entre 1550 y 1450 a. C., en el Bronce medio. Los intervalos expresan fechas calibradas.

La abundancia y conservación de los restos humanos permiten investigar la composición demográfica del conjunto, las condiciones de vida y las prácticas desarrolladas en torno a la muerte. Los materiales recuperados en las sucesivas campañas ayudan también a reconstruir las relaciones entre los enterramientos y los ajuares.

Cerámicas, adornos y otros objetos forman parte de esa documentación. Su estudio aporta información sobre rituales y formas de organización social, en combinación con los análisis realizados sobre las personas enterradas. El proyecto reúne así distintas evidencias de vida y muerte de las comunidades de la prehistoria reciente.

Lesiones que documentan violencia

El Roc de les Orenetes ha adquirido relevancia por la identificación de traumatismos compatibles con episodios de conflicto. Los estudios osteoarqueológicos reconocen distintas lesiones que permiten examinar la violencia interpersonal durante la transición del Calcolítico a la Edad del Bronce en los Pirineos.

Entre los hallazgos de investigaciones anteriores destaca una punta de flecha de sílex incrustada en una costilla humana, con más de cuatro mil años de antigüedad. El análisis indica que el impacto llegó por la espalda y que la persona sobrevivió durante algún tiempo después de recibirlo.

La supervivencia se reconoce por la remodelación del hueso alrededor del proyectil. Esa respuesta biológica conserva parte de la historia de la lesión y hace del caso una evidencia directa especialmente significativa para investigar el conflicto en estas comunidades.

La punta y los demás traumatismos forman parte de los resultados que preceden a la campaña actual. Los trabajos de 2026 prolongan el estudio de un conjunto cuya concentración de restos permite relacionar las lesiones con otras preguntas sobre salud, actividades cotidianas y prácticas funerarias.

Análisis complementarios sobre una misma población

El equipo interdisciplinar reúne investigadores del IPHES-CERCA, la Universitat Autònoma de Barcelona y otras instituciones nacionales e internacionales. Participan especialistas en arqueología, antropología biológica, ADN antiguo, biogeoquímica, arqueología forense y estudio de materiales.

Los análisis genéticos contribuyen a reconstruir relaciones de parentesco y orígenes biológicos. Los estudios isotópicos y biogeoquímicos aportan información sobre alimentación y movilidad, mientras que la antropología examina la salud, las tareas realizadas y las lesiones observadas en los restos humanos.

Estas líneas se combinan con el estudio de los objetos funerarios para abordar distintas dimensiones de la necrópolis. La investigación de las personas y de los materiales que las acompañaban permite relacionar datos biológicos con las prácticas documentadas en la cueva.

La intervención pertenece al proyecto cuatrienal aprobado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, con código ARQ001SOLC-294-2025. Tornero, investigador del IPHES-CERCA y catedrático de la UAB, dirige el programa. Los trabajos reciben financiación del Departamento de Cultura, el Ayuntamiento de Queralbs, el Parc Natural de les Capçaleres del Ter i del Freser y la propia universidad.

La Cova 338 y los usos de la montaña

La Cova 338, también en Queralbs, ofrece un registro de ocupación complementario al funerario del Roc de les Orenetes. Situada a 2.235 metros, conserva hogares, restos animales, cerámica y minerales verdes que los investigadores identifican probablemente como malaquita. Sus distintas fases de uso se distribuyen entre el V milenio a. C. y finales del I, con periodos de abandono entre ellas.

El estudio difundido por la UAB interpreta el espacio como un lugar al que las comunidades regresaban para realizar actividades específicas. Entre ellas figura el procesamiento de minerales ricos en cobre durante el Neolítico final y la Edad del Bronce. Dos colgantes, realizados con concha marina y diente de oso pardo, documentan también el adorno personal.

La investigación de ambas cavidades permite estudiar usos distintos del paisaje de alta montaña del Alt Ripollès. Las ocupaciones y actividades de la Cova 338 y los enterramientos del Roc de les Orenetes aportan evidencias regionales sobre la organización territorial de las comunidades prehistóricas.

Fuentes consultadas

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