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Los Millares investiga un edificio monumental y las desigualdades del poblado

La cuarta campaña de Los Millares 2, iniciada el 1 de octubre en Santa Fe de Mondújar, busca precisar cómo se organizaban el trabajo y el poder en el poblado de la Edad del Cobre. Entre sus objetivos figura completar la excavación de un edificio de unos 350 metros cuadrados cuya función continúa en estudio.

· Fecha de la fuente: · Fuente: Víctor Visiedo / Diario de Almería · Objetivos de la cuarta campaña de Los Millares 2 · 04/10/2026
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Tramo de la línea I de las murallas de Los Millares visto desde el norte.
Línea I del poblado de Los Millares, vista desde el norte. Fotografía de contexto de las defensas conocidas; no identifica el edificio de 350 m² ni documenta los resultados de la campaña de octubre de 2026. Eamand · Fuente de la imagen · CC BY-SA 4.0.
En este artículo
  1. La producción textil, entre las pistas del gran edificio
  2. Las últimas fases de la ciudadela
  3. Ajuares y alimentación para estudiar diferencias sociales
  4. Un poblado abastecido desde su entorno y conectado con otros territorios
  5. Una campaña que también forma y comparte la investigación
  6. De los primeros cuadernos de campo a la campaña actual
  7. Murallas, necrópolis y fortines en el valle del Andarax
  8. Fuentes consultadas
  9. Fuentes del contexto patrimonial

Un edificio de dimensiones poco habituales lleva cuatro campañas ocupando al equipo de Los Millares. Sus aproximadamente 350 metros cuadrados y los materiales recuperados en él plantean una cuestión concreta: qué actividades reunía una construcción tan grande dentro del poblado calcolítico. Durante octubre, la investigación dirigida por Alberto Dorado Alejos y Juan Antonio Cámara Serrano, de la Universidad de Granada, intentará completar su excavación y situarlo con mayor precisión en la organización del asentamiento.

La intervención comenzó el día 1 y está prevista hasta el 31 de octubre. Es la cuarta campaña del Proyecto General de Investigación «Los Millares 2: Orígenes y justificación de la desigualdad social en el Sudeste de la Península Ibérica (2023-2026)». El reportaje publicado por el Diario de Almería el día 4 recoge sus objetivos y las explicaciones de Dorado sobre los trabajos.

La producción textil, entre las pistas del gran edificio

El tamaño de la construcción hizo pensar inicialmente en un lugar de almacenamiento o de producción. La excavación, sin embargo, no ha proporcionado grandes conjuntos de materiales que permitan sostener por ahora su interpretación como almacén. En cambio, tanto en el interior como en los espacios anexos se han documentado objetos relacionados con la actividad textil. Esa distribución abre una línea de trabajo sobre la posible elaboración de vestimentas y otros productos tejidos.

Dorado mantiene abierta la identificación del edificio hasta completar su excavación. El equipo ha trabajado en él durante cuatro campañas de un mes cada año, junto con los espacios anexos donde también aparecieron objetos textiles.

Las últimas fases de la ciudadela

La ciudadela constituye otro foco principal de la campaña de 2026. El equipo estudia allí espacios que relaciona con una parte de la élite del poblado durante la segunda mitad del III milenio a. C., aproximadamente entre 2500 y 2100. Las nuevas intervenciones deben ayudar a delimitar las fases finales de ocupación, las cabañas y las construcciones defensivas de ese sector.

Los cortes abiertos en años anteriores ya habían permitido documentar tramos de muralla, sus características constructivas y su extensión. A esa información se añaden dataciones por radiocarbono, utilizadas para ordenar la secuencia. También se reconoció una canalización de agua que permite investigar cómo se trasladaba y almacenaba este recurso y qué relación podía tener con espacios de regadío.

En 2025 apareció una cabaña junto a una estructura grande interpretada provisionalmente como defensiva. Una de las previsiones de este año es ampliar el área de esa vivienda y explorar su entorno. La profundidad de los restos varía: algunas cabañas quedan cerca de la superficie y otras evidencias se encuentran después de retirar más de un metro de depósitos. Dorado explica que las murallas conservan, en ocasiones, desarrollos de varios metros, lo que da una idea de la complejidad de los trabajos.

Ajuares y alimentación para estudiar diferencias sociales

La investigación de la desigualdad no se limita a las viviendas o a los edificios de mayor tamaño. El proyecto ha intervenido también en la necrópolis, donde durante las tres primeras campañas se practicaron tres sondeos. La comparación entre poblado y espacios funerarios permite atender a distintos registros de las comunidades: los lugares donde vivían y trabajaban, y los objetos que acompañaron a los enterramientos.

La tumba 86 reúne un conjunto especialmente destacado. Aunque sufrió un expolio durante los años sesenta, la nueva intervención ha recuperado alrededor de 2.600 cuentas de collar y unas 400 puntas de flecha de sílex. Dorado considera que su ajuar representa diferencias sociales que no se observan en otras sepulturas y la describe como la más rica localizada hasta ahora en Los Millares.

Otro registro de esas diferencias está en la alimentación. Los análisis bioquímicos de restos humanos están detectando dietas distintas, con mayor acceso a la carne en algunos individuos y un peso más elevado de la cebada en otros. El equipo utiliza esas señales para investigar el reparto de recursos y su relación con la posición social.

Un poblado abastecido desde su entorno y conectado con otros territorios

La producción local convivía con la llegada de materias primas y objetos de procedencia lejana. Agricultura, ganadería y caza cubrían parte de las necesidades de los habitantes, mientras los materiales recuperados muestran otras conexiones. Entre ellos se encuentran sílex de Cabo de Gata y de las sierras béticas y cobre procedente de zonas como Linares, cuya identificación se apoya en análisis de isótopos de plomo.

El registro incluye también marfil y huevos de avestruz del norte de África, junto a ámbar que Dorado relaciona probablemente con regiones del Mediterráneo central y del norte de Europa. Estas procedencias sitúan el abastecimiento de Los Millares en una escala que rebasa el valle inmediato.

La geografía antigua del Andarax forma parte de esa interpretación. El investigador plantea la posibilidad de que hace unos 5.000 años se pudiera llegar hacia el mar, entonces más próximo al entorno de Pechina, navegando por el río. Se trata de una propuesta sobre las comunicaciones del asentamiento con el litoral, relacionada con el estudio de sus intercambios mediterráneos. La posición actual del yacimiento, tierra adentro, es distinta de ese paisaje que se intenta reconstruir.

Una campaña que también forma y comparte la investigación

Unas treinta personas participan en los trabajos de octubre: cinco arqueólogos, una veintena de estudiantes voluntarios y cinco operarios de una empresa de construcción que apoyan las tareas con maquinaria pesada. Los estudiantes practican excavación, topografía, registro de materiales y documentación mediante modelos tridimensionales. El personal técnico contratado asume la parte administrativa especializada del proyecto. El voluntariado dispone de alojamiento y manutención durante su participación.

La convocatoria de veinte plazas tuvo una respuesta muy amplia. Según Dorado, la difusión en redes superó las 100.000 visualizaciones y generó cientos de mensajes de personas interesadas; las plazas se cubrieron rápidamente. Esa participación añade una dimensión formativa a la excavación. También se ha abierto una vía para compartirla con el público mediante las Jornadas Europeas de Patrimonio, con recorridos especializados por las áreas de intervención distribuidos entre el 7 y el 30 de octubre.

La actividad «Abierto por excavación: Los Millares al descubierto», recogida en la programación de la Junta de Andalucía, permite conocer los objetivos de la campaña y el modo de documentar los vestigios. Arqueólogos, investigadores y personal especializado explican el trabajo sobre el terreno. La agenda institucional distribuye las jornadas en doce fechas entre el 7 y el 30 de octubre.

De los primeros cuadernos de campo a la campaña actual

La historia de esa documentación comenzó cuando las obras del ferrocarril Almería-Linares dieron a conocer el yacimiento a finales del siglo XIX. Luis Siret y Pedro Flores intervinieron desde los últimos meses de 1891 hasta junio de 1892. Siret realizó visitas, croquis y levantamientos topográficos, mientras Flores excavó en la necrópolis y registró tumbas y ajuares en sus diarios. La descripción de los primeros fortines y del espacio funerario pasó a la obra L’Espagne Préhistorique de Siret.

El emplazamiento conserva una condición favorable para volver sobre aquellas preguntas: después de su abandono no se levantó otra ciudad encima. La presencia de estructuras emergentes y de una secuencia poco transformada por ocupaciones posteriores permite relacionar viviendas, defensas y zonas de producción. Dorado estima que pudieron habitarlo entre 1.500 y 2.000 personas, una concentración importante para el Calcolítico europeo, aunque diferente de las grandes ciudades contemporáneas de Mesopotamia. La campaña de octubre busca precisar cómo se organizaba una comunidad de esa escala.

Murallas, necrópolis y fortines en el valle del Andarax

El conjunto patrimonial de Los Millares permite leer la ocupación de un promontorio entre el Andarax y la rambla de Huéchar. El poblado combina líneas de muralla y espacios domésticos y productivos, mientras en las elevaciones del entorno se distribuyen fortines. La investigación de la ciudadela y del edificio monumental se incorpora a esa organización territorial conocida.

Fuera del recinto habitado se extiende una necrópolis de sepulturas colectivas. El folleto patrimonial de la Junta describe cámaras circulares, corredores y soluciones de cubierta por aproximación de hiladas, con diferencias entre construcciones. Su estudio conecta la arquitectura funeraria con los ajuares y con las sucesivas intervenciones en cada tumba.

La zona interpretativa actual reúne recreaciones de defensas, cabañas y espacios funerarios, diferenciadas de los restos excavados. Sirve para explicar formas de construir y de vivir durante la Edad del Cobre.

Fuentes consultadas

Fuentes del contexto patrimonial

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