Investigación arqueológica
Jerez examina su transformación almorávide a través de murallas, monedas y epigrafía
Las terceras Jornadas de Estudios Andalusíes reúnen investigaciones sobre una etapa aún poco conocida de la ciudad y sus conexiones mediterráneas.

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El Ayuntamiento de Jerez presentó el 1 de febrero de 2026 las III Jornadas de Estudios Andalusíes, dedicadas a la ciudad bajo dominio almorávide. El programa anunciado para el 10 al 13 de febrero en el Museo Arqueológico Municipal aborda las transformaciones de ese periodo mediante arte, moneda, arquitectura defensiva e inscripciones.
La presentación reunió al delegado municipal de Cultura y Patrimonio Histórico, Francisco Zurita; al presidente del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Francisco Barrionuevo; y al director de las jornadas, Miguel Ángel Borrego. El ciclo se desarrolla con la colaboración de las universidades de Málaga y Almería, el personal del museo y el centro de estudios.
Borrego señaló que la etapa almorávide sigue siendo poco conocida y que sus décadas han recibido una atención insuficiente en la historiografía tradicional. Uno de los asuntos centrales es el origen de las defensas urbanas: las investigaciones de los arqueólogos Diego Bejarano y Laureano Aguilar apuntan a antecedentes probablemente almorávides de la muralla, frente a una atribución exclusivamente almohade.
La existencia de moneda propia de Jerez permite abordar también su actividad económica. Borrego relacionó esa documentación con la prosperidad del periodo y con la posibilidad de establecer comparaciones a través del arte y de la epigrafía. Las jornadas plantean así varias formas de estudiar una transformación urbana cuya cronología continúa siendo objeto de investigación.
Cuatro aproximaciones a la ciudad
La conferencia inaugural, a cargo de María Marcos Cobaleda, de la Universidad de Málaga, se dedica a las aportaciones y pervivencias del arte almorávide en el Mediterráneo occidental. Salvador Peña Martín, de la misma universidad, aborda después la moneda de Jerez y las relaciones entre peso, representación artística y fe en las cecas almorávides.
La tercera sesión corresponde a Diego Bejarano Gueimúndez, del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, sobre la defensa urbana y la posible existencia de murallas almorávides. Jorge Lirola Delgado, de la Universidad de Almería y la Fundación Ibn Tufayl, cierra el programa con las inscripciones del mundo almorávide andalusí. Las ponencias se anuncian en la sala Šariš Šidūna del Museo Arqueológico.
El orden de las cuatro sesiones sitúa el arte el 10 de febrero y la moneda el día 11; las defensas urbanas se tratarían el 12 y la epigrafía el 13. La secuencia reúne comparaciones mediterráneas y evidencias directamente relacionadas con Jerez.
Las conexiones entre esas líneas de estudio permiten relacionar la organización de la ciudad con sus manifestaciones materiales. La moneda aporta indicios económicos y políticos, las inscripciones conservan lenguaje y representación del poder, y la investigación de las defensas ayuda a revisar la secuencia de construcción del recinto.
Investigación histórica y difusión
Barrionuevo destacó la consolidación de las jornadas tras las dos convocatorias anteriores y la importancia de Jerez como enclave del periodo islámico. Situó la iniciativa junto a los otros dos ejes del centro: la Revista de Historia de Jerez, cuyo número 28 se presentaría el 7 de febrero, y las Jornadas de Historia de Jerez, que alcanzan su edición 31.
Zurita subrayó la participación del museo, de la asociación y de las universidades, así como el interés que la historia islámica despierta entre la población. Vinculó el programa con la candidatura de Jerez a Capital Europea de la Cultura en 2031 y con las actividades de protección y difusión del patrimonio. La tercera edición mantiene ese ámbito de colaboración como marco para comunicar las investigaciones sobre la ciudad medieval.
El Alcázar y la secuencia de la ciudad islámica
El Alcázar conserva una parte importante del patrimonio andalusí de Jerez. El Ayuntamiento atribuye las principales construcciones islámicas del recinto a los almohades del siglo XII, aunque las excavaciones han documentado una fortaleza anterior. Esa secuencia ayuda a situar las preguntas sobre la etapa almorávide dentro de un proceso de ocupación y transformación más largo.
En el ángulo sureste del recinto urbano, la fortaleza se relaciona con murallas, torres y puertas. La mezquita conservada, los baños, las albercas, los aljibes y las norias ofrecen registros distintos de la vida dentro del conjunto y del aprovechamiento del agua. La mezquita fue convertida en capilla tras la conquista de la ciudad por Alfonso X en 1264.
Las intervenciones arqueológicas han reconocido vestigios del siglo X, estructuras almohades del XII y ocupaciones cristianas de los siglos XIV y XV. El análisis de esas fases permite distinguir las construcciones visibles de los antecedentes que se conservan bajo ellas, una cuestión central para reconstruir la evolución del espacio urbano.



