Investigación arqueológica
El Museo de Villa Giulia abre al público la restauración del Sarcófago de los Esposos
El proyecto presentado el 16 de mayo de 2025 comienza con el sector de las piernas de las figuras. Museo y restauradores combinarán análisis, tecnologías digitales y un plan de conservación de la obra etrusca.

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El Sarcófago de los Esposos, una de las principales obras del arte etrusco conservadas en Roma, entra en una nueva fase de estudio y restauración. El Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia y el Instituto Central para la Restauración presentaron el proyecto el 16 de mayo de 2025. La primera intervención se centra en la parte correspondiente a las piernas de las dos figuras.
El trabajo se plantea como una restauración abierta, con un laboratorio preparado para que los visitantes puedan observar las operaciones. El museo anunció sesiones los martes y jueves, de diez de la mañana a una de la tarde. La propuesta busca acercar al público una actividad que habitualmente se realiza fuera de las salas de exposición.
Con unos dos mil quinientos años, la obra es una referencia de la identidad del museo. Representa una pareja recostada en un lecho de banquete; bajo las figuras, el recipiente funerario adopta la forma de una kline y estaba destinado a las cenizas de los fallecidos. La parte superior sirve de cubierta modelada.
Una pieza recompuesta a partir de fragmentos
El 9 de abril de 1881, en un terreno de la propiedad del príncipe Francesco Ruspoli, en la Banditaccia de Cerveteri, aparecieron centenares de fragmentos de terracota. Felice Barnabei, fundador del museo, impulsó su adquisición por cuatro mil liras. Los restos permitieron recomponer la obra que hoy se conoce como Sarcófago de los Esposos.
Según la comunicación del Ministerio de Cultura, el proyecto llega más de un siglo después del primer montaje y más de medio siglo después de la última intervención de mantenimiento. El equipo examinará tanto los materiales antiguos como las huellas de esa historia de restauración presentes en el objeto actual.
El convenio entre Villa Giulia y el Instituto Central para la Restauración abarca estudio, intervención, planificación de la conservación, mantenimiento y difusión. Los análisis orientarán la elección de métodos, materiales y tiempos adecuados para el conjunto.
La primera fase ya estaba en marcha al presentarse el proyecto. Permitirá ensayar técnicas y productos compatibles con la condición compleja de la terracota y con las restauraciones históricas. El sector de las piernas ofrece una parte delimitada de la obra para desarrollar esa evaluación antes de completar la intervención general.
Estudio y conservación bajo la mirada del público
Luana Toniolo, directora del museo, explica que la propuesta reúne tecnología digital y análisis para mejorar la lectura de la obra. El laboratorio cuenta con el equipamiento necesario para las operaciones previstas y permite mostrar al visitante cómo se examina y conserva una escultura recompuesta a partir de numerosos fragmentos.
El criterio anunciado es respetar los materiales constitutivos y las restauraciones que han adquirido valor histórico. El descubrimiento, montaje, exposición y mantenimiento forman parte de la trayectoria de la obra y deben documentarse antes de decidir nuevas actuaciones.
Luigi Oliva, director del Instituto Central para la Restauración, destaca la colaboración mantenida durante años con el museo y la búsqueda de tecnologías compatibles con el valor histórico y artístico del sarcófago. El nuevo proyecto continúa esa cooperación y combina especialización técnica con conocimiento de la colección.
La apertura del laboratorio permitirá mostrar las pruebas y decisiones graduales de una restauración. Junto a las operaciones visibles sobre la pieza, los visitantes podrán conocer el trabajo de observación, documentación y análisis que sostiene la intervención.
Cooperación institucional y financiación
En la presentación participaron Massimo Osanna, director general de Museos; Toniolo; Oliva, y Vincenzo Formisano, presidente de la Banca Popolare del Cassinate. El apoyo de la entidad bancaria, mediante el mecanismo Art Bonus, financia la restauración general como una aportación de mecenazgo privado.
Alfonsina Russo, responsable del departamento de valorización del patrimonio cultural, destacó la cooperación entre las instituciones del ministerio y la participación del patrocinador. Vinculó el proyecto con la posibilidad de acercar al público las tareas de conservación y con el trabajo coordinado de museo y restauradores.
Osanna subrayó que los museos reúnen investigación, conservación y acceso público. Situó la intervención como una oportunidad para estudiar la historia material de una obra emblemática y para hacer visible la labor de los profesionales que mantienen y explican las colecciones. La financiación privada acompaña esas funciones dentro del marco institucional anunciado.
Formisano expresó el compromiso de la entidad con la protección del patrimonio y con la futura presentación de la obra después de los trabajos. Su aportación permite desarrollar el proyecto, mientras las decisiones técnicas corresponden a los equipos del museo y del instituto de restauración.
La primera fase presentada en mayo forma parte de un programa más amplio de conservación. Los ensayos en el sector elegido orientarán la intervención del conjunto y su mantenimiento posterior; el laboratorio abierto permitirá seguir ese proceso a medida que avancen los análisis.
El Sarcófago de los Esposos conserva así su condición de pieza central de Villa Giulia durante una etapa de investigación material. El proyecto permitirá documentar mejor su composición, sus tratamientos anteriores y sus necesidades de conservación, con una presentación pública que muestra el trabajo necesario para preservar una obra arqueológica.
Cerveteri y la memoria material del sarcófago
El Sarcófago de los Esposos procede de la Banditaccia de Cerveteri, un paisaje funerario etrusco que conserva tumbas y testimonios de sus prácticas de enterramiento. La obra relaciona un recipiente para cenizas con la representación de una pareja en un lecho de banquete, una imagen cuyo estudio depende de la forma, los materiales y el contexto de procedencia.
Su conservación actual está ligada también a Villa Giulia. El museo adquirió y recompuso centenares de fragmentos recuperados en 1881, de modo que la pieza expuesta es resultado de una larga historia de trabajo sobre materiales antiguos. Esa trayectoria explica la importancia de documentar las restauraciones anteriores.
En 2025, el equipo estudia la terracota y los tratamientos históricos que forman parte de la obra para elegir métodos compatibles y planificar su mantenimiento. La apertura del laboratorio muestra al público esa relación entre el origen funerario del sarcófago, sus materiales y su vida museística.



