Calcolítico
El estudio de Montelirio reconstruye vestidos ceremoniales con más de 270.000 cuentas
Una investigación dirigida por la Universidad de Sevilla analiza el mayor conjunto de cuentas perforadas conocido en una sola tumba. Las prendas de las mujeres enterradas en el tholos se sitúan entre 2800 y 2700 a. C.

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Más de cinco años de investigación han permitido reconstruir parte de las indumentarias ceremoniales de las mujeres enterradas en el tholos de Montelirio, en Castilleja de Guzmán. La Universidad de Sevilla presentó el 3 de febrero de 2025 un estudio de las más de 270.000 cuentas perforadas, publicado en Science Advances.
Según los investigadores, es el mayor conjunto de cuentas de una sola tumba. Conservado en el Museo Arqueológico de Sevilla, procede de la Edad del Cobre, hace cinco mil años. Para estudiarlo, el equipo combina el recuento con análisis de materias primas, dataciones radiocarbónicas, morfometría, estudio de fitolitos, estadística y experimentación arqueológica.
Los resultados sitúan la fabricación de las cuentas entre 2800 y 2700 a. C., en el mismo intervalo que los enterramientos. Las prendas incluían al menos dos túnicas completas y posiblemente se confeccionaron con fibras de lino. A las cuentas de concha se añadían colgantes de marfil y ámbar con formas de bellotas, aves y otros motivos cuya identificación sigue abierta.
Miles de pequeñas piezas de concha
La mayoría de las cuentas mide entre dos y cinco milímetros. Se elaboraron principalmente con conchas de moluscos de las familias Pectinidae y Cardiidae. La experimentación del equipo indica que su producción habría requerido recoger más de ochocientos kilogramos de conchas, una estimación que ayuda a valorar el esfuerzo invertido en estas indumentarias.
La costa del Guadalquivir se encontraba entonces en un paisaje distinto al actual, cuyos recursos marinos ofrecen una referencia para investigar el abastecimiento de materias primas. Cientos de kilos de conchas se transformaron en cuentas de apenas unos milímetros: su ensamblaje reunía recursos del estuario y trabajo artesanal.
A partir del cinabrio del contexto funerario, los autores plantean que las vestimentas pudieron llevar color rojo. La propuesta sobre su apariencia original se añade al análisis de los materiales, con un alcance distinto de la identificación de las cuentas y de las fibras.
Los adornos de concha han tenido significados diversos en otras culturas. La comunicación universitaria recuerda asociaciones posteriores entre conchas, fertilidad y divinidades como Venus o Afrodita. Son comparaciones históricas y no una identificación del culto practicado por la comunidad calcolítica de Montelirio, para la que no existen textos equivalentes.
Indumentaria, prestigio y actividad ritual
La complejidad de las prendas y su concentración en los enterramientos femeninos llevan al equipo a proponer funciones religiosas destacadas para estas mujeres. En su interpretación del conjunto funerario, considera también posible que participaran en el poder político y en la gestión de un santuario al que acudían grandes reuniones.
El trabajo ha sido liderado por el grupo ATLAS de la Universidad de Sevilla y reúne a dieciocho especialistas. Participan investigadores de los centros oceanográficos del IEO-CSIC, las universidades de La Laguna, Huelva, Granada y el País Vasco, además de Southampton, Durham y Northwestern. El Museo de Valencina contribuye también a esta investigación sobre materiales y prácticas del asentamiento.
La combinación de métodos relaciona la cronología de fabricación, los recursos utilizados y la confección de las prendas. Miles de componentes pequeños formaron un atuendo cuya elaboración pudo requerir una inversión colectiva considerable. Las cuentas conservadas permiten estudiar esas prácticas aun cuando apenas quedan restos textiles reconocibles.
Montelirio y el paisaje funerario de Valencina
El tholos de Montelirio forma parte del gran paisaje arqueológico de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán, en el Aljarafe sevillano. Sus enterramientos y ajuares permiten estudiar las prácticas funerarias de la Edad del Cobre, junto con otros monumentos del conjunto como La Pastora y Matarrubilla.
La arquitectura, la disposición de los enterramientos y los objetos depositados difieren entre los monumentos de este paisaje funerario. En Montelirio, las prendas de cuentas aportan información sobre el tratamiento de determinadas mujeres y el trabajo necesario para fabricar sus atuendos.
Las miles de piezas conservadas en el Museo Arqueológico de Sevilla han permitido retomar el conjunto con métodos diversos. Su identificación y la documentación de procedencia sostienen el recuento, las dataciones y la experimentación, que investigan aspectos de la vida social calcolítica a través de los componentes de unos tejidos desaparecidos.



