Íberos
Las excavaciones de La Alcudia documentan viviendas de la ciudad ibérica fundacional
El proyecto Damas y Héroes ha ampliado hasta ocho departamentos el conocimiento del primer urbanismo ibérico de La Alcudia. La conservación de viviendas adosadas a la muralla permite estudiar una ciudad fundada hacia 500 a. C. y contextualizar a las élites relacionadas con esculturas como la Dama de Elche.

En este artículo
Las últimas campañas en La Alcudia de Elche han ampliado el registro arquitectónico de la ciudad ibérica más antigua del yacimiento. El equipo del proyecto Damas y Héroes, dirigido por Alberto Lorrio, de la Universidad de Alicante, y Héctor Uroz, de la Universidad de Murcia, conoce ya ocho departamentos, algunos pertenecientes a una misma vivienda, adosados a la muralla fundacional.
El programa trabaja desde 2017 para documentar las distintas etapas de Ilici. Sus investigaciones habían localizado la defensa y algunas estancias de una fase situada hacia 500 a. C. La ampliación comunicada en mayo de 2024 permite relacionar mejor esos restos y estudiar el urbanismo de una de las ciudades relevantes de la Contestania, región ibérica que abarcaba sectores de las actuales Alicante, Murcia, Albacete y el sur valenciano.
La importancia del enclave era conocida por hallazgos como la Dama de Elche. Faltaban, sin embargo, testimonios arquitectónicos capaces de explicar con detalle el entorno social de esas producciones. Lorrio considera que las viviendas y la muralla aportan un contexto para las élites que encargaban esculturas, además del valor singular de cada pieza artística.
Una conservación ligada al abandono
Los investigadores relacionan la buena conservación de los edificios con el abandono de este sector ante inundaciones frecuentes y el traslado a una zona más elevada. El relleno de las viviendas ya desocupadas protegió elementos de su construcción.
La arquitectura combina zócalos de mampostería con alzados de adobe o barro amasado. Esta última técnica aparece también en bancos y poyetes. La preservación permite reconocer decisiones constructivas y la disposición de espacios domésticos que suelen llegar muy alterados en otros contextos.
En cambio, son relativamente escasos los recipientes cerámicos y otros objetos de la fase inicial. El equipo interpreta que, al remodelar el asentamiento, sus habitantes retiraron gran parte de los materiales y dejaron principalmente piezas olvidadas o abandonadas. La diferencia entre arquitectura bien conservada y pocos enseres ayuda a reconstruir ese proceso.
Muralla y planificación de la ciudad
A partir de la restitución de los restos, los responsables proponen una altura original de al menos cinco metros para la muralla. Destacan la monumentalidad del conjunto y relacionan la escala de la defensa con la capacidad de organización y representación de poder de las élites.
Las soluciones interpretadas como antisísmicas en campañas anteriores se incorporan al estudio del urbanismo de 2024. Para Lorrio, la complejidad y adaptación al terreno apuntan a un diseño planificado del asentamiento.
Uroz destaca que el sector permite observar la primera fase, la última y la secuencia intermedia. Esa continuidad convierte el área en una referencia para estudiar las transformaciones de La Alcudia. Los investigadores consideran que la fase fundacional corresponde a una de las primeras ciudades ibéricas de gran entidad de la Contestania; la comparación regional forma parte de esa valoración.
Del campo al laboratorio
La campaña de excavación ya había terminado cuando se comunicaron los resultados. Las estructuras se cubrieron para protegerlas y comenzó el análisis de las piezas en el laboratorio. El siguiente objetivo es ampliar hacia el interior del poblado la investigación de las viviendas y obtener una imagen más completa de las fases ibéricas tempranas.
Ese trabajo exige atravesar depósitos y construcciones posteriores. En el mismo sector se han registrado enterramientos, edificios y grandes acumulaciones de residuos de etapas tardorromanas y bizantinas, con excavaciones de hasta cuatro metros de profundidad. La secuencia obliga a documentar cada fase antes de alcanzar la más antigua.
Estudiantes y titulados de Historia y de los másteres de Arqueología y Prehistoria de Alicante y Murcia participan en el proyecto, financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la UA y apoyado por el Ayuntamiento de Elche y la Generalitat Valenciana. La documentación de las viviendas y la muralla amplía el conocimiento de Ilici y servirá para comparar futuras campañas.
La arquitectura en el contexto de las élites ibéricas
Lorrio subraya que las viviendas y la muralla aportan un contexto histórico para las élites que encargaron esculturas como la Dama de Elche. La arquitectura permite estudiar cómo se organizaba la comunidad y qué medios dedicó a construir sus espacios.
La conservación de bancos, zócalos y alzados contrasta con la escasez de recipientes y objetos en algunas habitaciones. Los investigadores relacionan esa diferencia con el abandono y relleno de las viviendas: sus habitantes pudieron llevarse lo que seguía siendo útil y dejar objetos olvidados o descartados.
La propuesta de una altura de al menos cinco metros para la muralla es una reconstrucción basada en los restos. Junto con las soluciones constructivas, permite investigar la planificación del asentamiento y la representación del poder.
La Ilici ibérica y su arquitectura de tierra
La Alcudia reúne vestigios de etapas diferentes sobre un mismo espacio. En el sector investigado, la superposición permite estudiar tanto el urbanismo ibérico temprano como las transformaciones de periodos posteriores. La documentación de los niveles relaciona las viviendas y la muralla con esa secuencia de cambios.
Los zócalos de piedra y los alzados de tierra ofrecen una arquitectura adaptada a materiales y técnicas locales. Su buena conservación permite examinar detalles de viviendas, bancos y defensas que resultan difíciles de reconocer cuando los muros han desaparecido. La protección mediante cubrimiento conserva esa información después de la campaña.
Las viviendas, la muralla y la planificación del asentamiento ibérico proporcionan un contexto para las esculturas de Ilici. Relacionar las piezas con los espacios habitados y la capacidad de construcción permite estudiar a las élites que las encargaron, según la interpretación de Lorrio.



