Neolítico
El desgaste dental muestra dietas diversas entre los primeros agricultores del noreste peninsular
Los dientes de 84 adultos permiten comparar la alimentación de ocho comunidades prehistóricas del noreste peninsular. Un estudio anunciado por el CENIEH el 14 de mayo de 2024 encuentra una base mixta de cereales y alimentos animales, con diferencias entre grupos del Neolítico medio y la Edad del Bronce medio.

En este artículo
La investigación, publicada en American Journal of Biological Anthropology, está encabezada por Raquel Hernando, investigadora Juan de la Cierva vinculada al proyecto europeo TIED2TEETH del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. Examina qué comían aquellas personas y hasta qué punto compartían las mismas prácticas alimentarias.
Los resultados apuntan a un consumo de cereales acompañado de una ingesta regular de productos cárnicos o lácteos. Dentro de ese patrón general aparecen especializaciones propias de cada comunidad. Las diferencias se relacionan con el medio, la cultura, la economía y los recursos técnicos disponibles.
Marcas microscópicas de la masticación
El equipo estudió el microdesgaste en la superficie bucal de los dientes. La técnica cuantifica estrías y pequeños hoyos producidos durante la masticación y permite valorar las propiedades físicas y mecánicas de los alimentos. También aporta indicios sobre su preparación.
La muestra procede de Cova de l’Avi, en Vallirana; Cova de Can Sadurní, en Begues; Cova de la Guineu, en Font-Rubí; Cova Foradada, en Calafell; Cova del Trader, en Cubelles; Roc de les Orenetes, en Queralbs; Cova del Gegant, en Sitges, y Cova dels Galls Carboners, en Mont-ral.
El intervalo estudiado reúne sociedades agropastoriles del Neolítico medio a la Edad del Bronce medio. Durante ese tiempo, la expansión y la intensificación de las economías productoras coincidieron con cambios culturales, sociales, tecnológicos y demográficos que no avanzaron al mismo ritmo en todas las regiones. Esa diversidad permite comparar cómo se transformó la alimentación.
Junto al CENIEH participaron el IPHES-CERCA y las universidades Rovira i Virgili, de Barcelona y Autónoma de Barcelona. La comparación entre yacimientos permite reconocer tanto una economía alimentaria compartida como respuestas locales: el estudio describe una evolución con especializaciones propias de cada comunidad.
Cuevas funerarias y comunidades del noreste
Los ocho lugares de procedencia sitúan el estudio en un territorio que abarca el litoral catalán, sus comarcas interiores y el Pirineo. Los restos humanos conservados en estos contextos permiten investigar aspectos de la vida cotidiana que rara vez quedan escritos: la alimentación deja señales físicas en el cuerpo, además de restos de animales, plantas o recipientes.
Cova de Can Sadurní, en Begues, y Roc de les Orenetes, en Queralbs, forman parte de esa comparación de registros prehistóricos. El intervalo amplio, entre el Neolítico medio y el Bronce medio, permite investigar cambios de alimentación entre lugares y periodos distintos.
La procedencia y la cronología de las muestras sitúan los resultados del microdesgaste en comunidades y paisajes concretos. La comparación enlaza así los restos humanos de las ocho excavaciones con la diversidad alimentaria documentada en el noreste peninsular.



