Neolítico
Un poblado neolítico de 7.500 años conserva construcciones de piedra en Zamoranos
La segunda campaña en el Cerro del Cercado, junto a Zamoranos (Priego de Córdoba), ha documentado estructuras de piedra de un asentamiento de unos 7.500 años. Su tamaño y conservación permiten estudiar las primeras comunidades agrícolas de la comarca, aunque todavía no se conoce la función de todos los espacios delimitados.

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El equipo que trabaja en este enclave del término de Priego de Córdoba calcula que el poblado llegó a ocupar aproximadamente tres hectáreas. Además de cerámica, útiles de piedra y adornos, la campaña encontró alineaciones de grandes piedras hincadas que separaban espacios. También se han identificado silos, indicios de actividades domésticas y de almacenamiento. La planta completa de las viviendas y el uso de cada estructura seguían por determinar.
La excavación está dirigida por Rafael M. Martínez, de la Universidad de Córdoba, y Juan Carlos Vera, de la Universidad de Huelva, con financiación municipal. El equipo considera excepcional la presencia de arquitectura pétrea de esta antigüedad en la zona. Algunos materiales líticos proceden de fuera del entorno inmediato y apuntan a contactos con otras comunidades. Las rutas de esos intercambios seguían desconocidas.
Arquitectura y materias primas en Zamoranos
Los investigadores estudian la posible relación entre el poblado y los depósitos próximos de hematites, cuya explotación en la fase neolítica seguía por comprobar. Las dataciones, la distribución de estructuras y el análisis de materiales debían precisar cuánto duró la ocupación y cómo cambió.
La segunda campaña arqueológica documentó las estructuras de piedra en los sondeos abiertos. Otras superficies excavadas y los análisis de laboratorio debían completar el conocimiento de la organización del poblado. La imagen muestra Priego de Córdoba como referencia territorial; Zamoranos se sitúa dentro de ese municipio.
El Neolítico en la Subbética
El Cerro del Cercado se sitúa en la Subbética cordobesa, una comarca de sierras y corredores que comunicaron asentamientos del interior andaluz. La cerámica, las herramientas y las estructuras de almacenamiento forman parte de los indicios con los que la arqueología estudia el paso a economías agrícolas y ganaderas. La presencia de objetos de materias primas no locales ofrece otra pregunta: cómo se conectaban esas comunidades con áreas vecinas.
La extensión aproximada de tres hectáreas sitúa el poblado entre las ocupaciones al aire libre del Neolítico de la Subbética. La excavación podía comparar los espacios construidos y los silos con otros asentamientos del sur peninsular. Sus materiales no locales y las vetas próximas de hematites plantean preguntas sobre intercambios y posibles actividades de obtención de materias primas.
Los rellenos de los silos, la cerámica y las alineaciones de piedra ofrecen registros para estudiar qué actividades coincidieron en el tiempo. Todavía se desconocía cuántas personas ocuparon el asentamiento, una cuestión distinta de su extensión.



