Íberos
El Cerro Íbero de Alcantarilla revela estancias y un enterramiento infantil
Seis sondeos en el Cerro Íbero de Alcantarilla, Murcia, documentaron muros, suelos y cerámicas de los siglos V y IV a. C. La comunicación municipal del 14 de julio de 2023 incluyó posibles estancias domésticas y restos de un enterramiento infantil que aún debían estudiar especialistas en antropología.
La primera fase de la intervención comenzó a principios de mayo en el entorno del Cabezo del Agua Salá, junto al acueducto. Los arqueólogos abrieron seis catas y reconocieron estructuras de mampostería y adobe, pavimentos y cerámicas atribuidas a los siglos V y IV antes de nuestra era. Entre los materiales había vajilla de cocina y espinas de pescado, indicios de actividades cotidianas asociados a los suelos y paredes excavados.
Parte de los muros podría delimitar una vivienda, pero la planta completa no estaba establecida en julio. También aparecieron restos de un niño: la comunicación mencionó huesos del tronco superior, costillas, cúbito y húmero derechos. La edad, las condiciones del depósito y cualquier otra conclusión antropológica quedaban pendientes de estudio. La causa de muerte seguía desconocida.
La secuencia del cerro
Algunas estructuras de aterrazamiento y objetos corresponden a los siglos XVII, XVIII y XIX, cuando el entorno tuvo usos agrícolas. Los sondeos distinguieron esas fases posteriores de los vestigios ibéricos.
Al concluir los trabajos de campo estaba previsto inventariar las piezas, completar planos y secciones, dibujar materiales relevantes y digitalizar la documentación de excavación. El equipo estuvo formado por José Manuel Crespo, Celso Miguel Sánchez y Francisco Ramos, con colaboración entre el Ayuntamiento de Alcantarilla y la Dirección General de Patrimonio Cultural.
Una investigación retomada décadas después
La campaña de 2023 se propuso recuperar información y proteger frente a alteraciones del terreno un espacio reconocido en las intervenciones arqueológicas de 1981 y 1992. Las seis catas exponen una parte del asentamiento junto al Agua Salá. Sus muros, pavimentos y materiales aportan información sobre la vida doméstica ibérica en la huerta murciana.
La cerámica de cocina y las espinas de pescado documentan preparación y consumo de alimentos en el cabezo. El estudio de especies, cantidades y contextos debía precisar esas actividades. La posición del enterramiento respecto de las estancias podía aclarar su relación con la ocupación doméstica.
El registro de las estructuras y los materiales permitiría comparar los sondeos de 2023 con las intervenciones de 1981 y 1992. Quedaban por excavar otras áreas del cerro.



