Edad del Bronce
El ADN del llamado Guerrero del Grifo lo vincula con la región de Pilos
El hombre enterrado hace unos 3.500 años con armas, joyas y sellos junto a Pilos, en Grecia, recibió el apodo de Guerrero del Grifo. Un nuevo análisis de ADN antiguo publicado en 2022 lo relaciona con poblaciones de su región y debilita la idea de que fuera un invasor llegado de fuera. Su posición política sigue siendo una interpretación de la tumba y del contexto arqueológico.

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La sepultura fue descubierta en 2015 por el equipo de Sharon Stocker y Jack Davis, de la Universidad de Cincinnati, cerca del futuro centro palacial de Pilos. Conservaba un solo esqueleto y más de dos mil objetos, entre ellos armas, recipientes, anillos de oro y piedras de sello. Su riqueza llevó a proponer que el difunto ocupó una posición destacada cuando se estaba configurando la sociedad micénica. La presencia de objetos vinculados al mundo minoico había alimentado preguntas sobre sus contactos y su origen.
En 2022, tres trabajos publicados en Science analizaron ADN antiguo del Guerrero del Grifo y de otras 726 personas anteriores o contemporáneas a la Edad del Bronce en regiones alrededor del Mediterráneo. Para obtener la muestra del individuo de Pilos se utilizó el hueso petroso, junto al oído interno, que a menudo conserva ADN mejor que otras partes del esqueleto. La comparación genética sitúa su ascendencia en la región y no apoya la hipótesis de que el hombre enterrado fuese un recién llegado de fuera. Su localidad exacta de nacimiento permanece desconocida.
Cambios de población y desarrollo micénico
La investigación más amplia identificó movimientos de población entre el Cáucaso, Anatolia, las estepas y otras áreas europeas a lo largo de milenios. Grupos con ascendencia caucásica se desplazaron hacia Anatolia y la estepa entre hace unos siete mil y cinco mil años; después se produjeron nuevas expansiones desde Europa oriental. Esos procesos formaron poblaciones mezcladas alrededor del Egeo. Jack Davis interpretó que, pese a los contactos y aportes de ascendencia, la formación de centros políticos micénicos fue un desarrollo local.
Stocker describió al difunto como un joven de gran riqueza que pudo combinar funciones militares, rituales y de liderazgo. La tumba permite hablar de estatus excepcional, aunque llamar al individuo «rey» es una interpretación del papel que tuvo antes de que se consolidara el palacio posterior. En Pilos existieron también otras familias de élite, documentadas por tumbas monumentales. Los hallazgos de dos sepulturas de tipo tholos en el entorno muestran que el poder y la memoria familiar no se reducían a una persona.
Huesos conservados para preguntas nuevas
Lynne Schepartz, colaboradora del estudio, examinó restos de dos tholoi y siete tumbas de cámara excavadas décadas antes por Carl Blegen cerca del palacio de Néstor. Detectó más individuos de los estimados inicialmente. Los análisis isotópicos de esos restos permitieron comparar dietas: en la muestra, los hombres habían consumido más proteína que las mujeres, y las personas de las tumbas monumentales más que las de cámara. La diferencia puede relacionarse con acceso desigual a recursos y prácticas sociales, pero requiere cautela por el tamaño y composición de las muestras.
Las tumbas micénicas usadas durante generaciones complican la investigación porque los restos podían desplazarse al introducir nuevos enterramientos.
La investigación de las tumbas antiguas también dependió de una decisión tomada décadas antes. Carl Blegen conservó huesos humanos y animales de sus excavaciones de 1939 y de las campañas reanudadas en 1952. Ese material permitió volver a contar individuos y tomar muestras con técnicas que no existían cuando se excavó. El equipo actual reservó a su vez parte de los restos para futuros análisis. Stocker advirtió que las muestras genéticas de este periodo todavía son pequeñas para generalizar todos los resultados sociales.
El patrimonio de Pilos entre tumbas y palacio
La tumba del Guerrero del Grifo corresponde a una etapa temprana de la historia micénica de Pilos, hacia mediados del segundo milenio antes de nuestra era. En el mismo paisaje se conservan tumbas monumentales posteriores y el palacio de Néstor, excavado por Blegen, un centro político y administrativo más tardío que la sepultura.
Los ajuares de las tumbas documentan la riqueza de las élites anteriores al palacio, mientras las tablillas de arcilla en escritura lineal B recuperadas en él registran su administración posterior. Esa secuencia de tumbas, edificios y documentos permite seguir cambios en las formas de autoridad. La fotografía muestra los restos del palacio y sitúa el ámbito patrimonial de Pilos.



