Historia · Ciencia · PatrimonioUna mirada a nuestros orígenes
ARGARICA

Historia y patrimonio de la península ibérica

← Explorar el archivo

Investigación arqueológica

Cultivar frutales transformó la agricultura del este peninsular

La llegada de cultivos frutales al este de la península ibérica cambió tanto los productos agrícolas como la relación con la tierra. La Universitat de València difundió el 19 de mayo de 2021 una investigación que sitúa su establecimiento en este territorio en los siglos VIII y VII a. C., hace aproximadamente tres mil años.

· Fecha de la fuente: · Fuente: Universitat de València
Pepitas de uva recuperadas en el departamento 2 de l’Alt de Benimaquia
Pepitas de Vitis vinifera del departamento 2 de l’Alt de Benimaquia. Fotografía de Pguerin, publicada en 2013, CC BY-SA 3.0. Imagen documental del yacimiento citado, anterior al anuncio de 2021; adaptación de formato.
En este artículo
  1. Una inversión que necesitaba tiempo
  2. Una expansión desigual
  3. L’Alt de Benimaquia y las primeras instalaciones vinícolas
  4. Fuentes consultadas

Guillem Pérez Jordà y Salvador Pardo Gordó, del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la universidad, firman junto a Leonor Peña Chocarro el estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports. Los autores reconstruyen la expansión de estos cultivos a partir de restos arqueobotánicos: semillas y otros vestigios vegetales conservados en los yacimientos.

La Fonteta, en Guardamar del Segura; el Barranc de Beniteixir, en Piles; Peña Negra, en Crevillent, y l’Alt de Benimaquia, en Dénia, figuran entre los enclaves que ayudan a seguir ese proceso. La vid, el olivo y el granado forman parte del repertorio estudiado, cuya aparición y desarrollo no fueron simultáneos en todos los lugares.

Una inversión que necesitaba tiempo

El nuevo modelo introducía una diferencia respecto a los cereales y las leguminosas de ciclo anual. Los árboles y las vides requerían cuidados durante varios años antes de ofrecer producción. Según Pérez Jordà, esa inversión prolongada exigía controlar la tierra y mantener el acceso a ella. La cosecha inmediata dejaba de ser el único horizonte del trabajo agrícola.

La transformación se vinculó a intercambios económicos y culturales con poblaciones del Mediterráneo oriental, entre ellas los fenicios establecidos en las costas peninsulares. Existían contactos anteriores, durante el segundo milenio a. C., pero la consolidación de la fruticultura corresponde al primero. Las evidencias tempranas de Huelva, fechadas en los siglos IX y VIII a. C., preceden a su expansión por el litoral oriental.

Una expansión desigual

La producción de vino y otros derivados contribuyó al desarrollo de una agricultura comercial, integrada en comunidades que avanzaban hacia formas urbanas y una organización social más compleja. El territorio valenciano destacó por su orientación hacia intercambios con otras áreas peninsulares, aunque los investigadores subrayan que cada región adoptó los nuevos cultivos a un ritmo diferente.

Otro trabajo del equipo, publicado ese mismo mes en Agronomy, permite precisar esas diferencias. En el sur valenciano, la abundancia de restos de uva y las instalaciones vinícolas refuerzan la evidencia del cultivo durante el siglo VII a. C. En fases posteriores, los enclaves costeros y los del interior muestran proporciones distintas de frutos y cereales.

L’Alt de Benimaquia y las primeras instalaciones vinícolas

L’Alt de Benimaquia, en el entorno del Montgó, aporta una evidencia especialmente útil para interpretar los restos de uva: la asociación de semillas con estructuras destinadas a elaborar vino. La revisión arqueobotánica publicada en Agronomy sitúa sus instalaciones en el siglo VII a. C., dentro del desarrollo temprano de la viticultura en el litoral valenciano.

Las pepitas indican la presencia de uvas; las balsas y plataformas documentan su transformación. Su asociación en L’Alt de Benimaquia permite reconocer una producción organizada de vino, además del consumo del fruto.

La investigación regional también documenta instalaciones vinícolas posteriores en la Illeta dels Banyets. La separación cronológica entre estos lugares muestra que el aprovechamiento de los frutales tuvo una trayectoria larga. Sus diferencias deben leerse junto a los contactos comerciales, la posición de cada poblado y las condiciones de conservación del registro vegetal.

Fuentes consultadas

Temas de esta publicación

Preferencias de privacidad

Elige los servicios opcionales. Puedes aceptar, rechazar o configurar tu selección.

Esenciales · siempre disponibles

La lectura y las imágenes están disponibles sin activar servicios externos. El tema que eliges y el registro de tus decisiones son funciones esenciales.

Servicios externos y personalización · opcionales

Estos proveedores recibirán datos al mostrar su contenido. Time.graphics incluye analítica. Más información sobre cookies · Privacidad

Recordaremos tu elección durante un máximo de 7 días en este navegador. Puedes cambiarla desde el pie de la página. Volveremos a preguntar al borrar las cookies, usar otro navegador o iniciar una nueva sesión de incógnito. Retirar el permiso detiene nuevas cargas; puedes borrar las cookies externas desde tu navegador.