Neolítico
Un pequeño collar aporta nuevos datos sobre los enterramientos de la Cueva de Nerja
En julio de 2020, trabajos de conservación en la Cueva de Nerja localizaron cuentas de mármol junto a restos humanos, un conjunto atribuido provisionalmente al Neolítico. El hallazgo se produjo durante la retirada de alteraciones causadas por actividades humanas.
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El equipo dirigido por Luis Efrén Fernández identificó el depósito en una pequeña oquedad del sector A-13. Las cuentas eran discoidales, medían como máximo cuatro milímetros y conservaban pigmento rojo. Algunas permanecían alineadas, aparentemente cerca de su posición original.
Los dientes y huesos de la mano encontrados junto al collar, también teñidos, sugirieron que el difunto podía ser infantil. La edad y la cronología seguían pendientes de estudio.
En la pared próxima aparecían dos trazos rojos oblicuos y pigmento sobre una estalactita truncada. Los investigadores señalaron que estas marcas podían ser paleolíticas: la cercanía no demostraba que fueran contemporáneas del enterramiento.
La noticia original, fechada el 27 de julio y recogida al día siguiente por Historia y Arqueología, ampliaba la documentación funeraria de la cavidad.
La agricultura y los ajuares en la secuencia de Nerja
La documentación arqueológica de la Fundación Cueva de Nerja describe una secuencia que incluye ocupaciones mesolíticas y fases neolíticas y calcolíticas. En estas últimas se reconocen cambios relacionados con la producción de alimentos: cultivo de cereales, cría de ovejas y cabras, recipientes cerámicos y herramientas de piedra pulimentada.
El uso funerario adquirió especial importancia durante la Edad del Cobre. El estudio conjunto de huesos, adornos y espacios de depósito permite seguir esa trayectoria entre las distintas etapas documentadas en la cueva.
El Museo de Nerja reúne materiales procedentes de las investigaciones, entre ellos útiles de piedra y hueso, adornos y cerámicas neolíticas y calcolíticas. También conserva el esqueleto epipaleolítico conocido como Pepita, de una etapa anterior al collar anunciado en 2020. La colección permite reconocer tanto las transformaciones de la vida cotidiana como las diferencias entre prácticas funerarias separadas por milenios.



