Edad del Bronce
La Universidad de Cincinnati anunció dos tumbas de la Edad del Bronce junto a Pilos
La Universidad de Cincinnati anunció el 17 de diciembre de 2019 dos tumbas monumentales de la Edad del Bronce cerca del palacio de Néstor, en Pilos. Excavadas durante las campañas de 2018 y 2019 por el equipo de Jack Davis y Sharon Stocker, aportaron nuevos datos sobre las élites y los intercambios del mundo micénico temprano.

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El informe arqueológico distingue los edificios como Tholos VI y VII, con cámaras circulares que habían estado cubiertas por bóvedas que terminaron derrumbándose. El hallazgo se produjo en un campo al nordeste del palacio, después de concluir en 2018 el procedimiento para incorporar el terreno al área de investigación. Las concentraciones de piedras observadas al retirar la vegetación orientaron las primeras excavaciones.
A finales de mayo de 2018, el equipo ya había reconocido las dos construcciones funerarias. La investigación de sus corredores continuó en 2019 y, al elaborarse el informe, se habían alcanzado los suelos de ambas cámaras. La retirada de los hallazgos permitió abordar por separado la arquitectura, los ajuares y los depósitos posteriores que rellenaban las tumbas.
La historia del proyecto se remontaba al descubrimiento del palacio en 1939 por Carl Blegen y Konstantinos Kourouniotis, mucho antes de estos trabajos. En los años cincuenta no se obtuvo permiso para investigar aquel campo, aunque sí se excavó en su borde la Tholos IV. Las dos tumbas nuevas permitían reconsiderar ese sector funerario junto a los hallazgos de la tumba del llamado Guerrero del Grifo, descubierta en 2015.
Los corredores de acceso excavados en 2019 discurrían paralelos al de la Tholos IV. El informe los relacionó con una necrópolis importante del asentamiento, situada junto al camino hacia Chora. La tumba IV parecía anterior y pudo influir en la ubicación de las sepulturas posteriores. Las tumbas VI y VII y la del Guerrero del Grifo se situaron en el siglo XV a. C., durante el Heládico Reciente IIA.
La Tholos VI tenía una cámara de unos doce metros de diámetro y conservaba paredes de aproximadamente cuatro metros y medio. El relleno de tierra y piedras se estimó en unos mil metros cúbicos. La VII era menor: alrededor de ocho metros y medio de diámetro, con muros conservados hasta unos dos metros. Ambas se habían construido con mampostería de piedras sin trabajar y corredores excavados en tierra.
En el relleno de tierra y piedras, los investigadores distinguieron depósitos y usos posteriores a la Edad del Bronce, con indicios de presencia en la llamada Edad Oscura y en época arcaica y clásica. La fotogrametría y el registro espacial documentaban las capas y la posición de los objetos para reconstruir sus asociaciones.
En el suelo de la cámara VI aparecieron también bloques de sillería cerca de los muros. Su posición llevó al equipo a proponer que se habían introducido desde edificios destruidos de la acrópolis. La función de esa disposición seguía sin resolverse.
Entre las piezas destacaba un anillo de oro con dos bóvidos y tallos identificados como cebada por Tania Valamoti, de la Universidad de Tesalónica. La escena relacionaba animales domésticos y cultivo de cereal. Un colgante de oro representaba a Hathor, diosa egipcia vinculada, entre otras funciones, a la protección de los muertos. La presencia de esa imagen planteaba cuestiones sobre la circulación de objetos y símbolos entre regiones.
La comunicación de Cincinnati describió además láminas de oro, ámbar, amatista, cornalina y representaciones de seres mitológicos, entre ellas motivos asociados a estrellas de dieciséis puntas. Davis y Stocker interpretaron la acumulación de materiales valiosos como una señal de diferenciación social. Las identidades de los ocupantes y las rutas de llegada de los objetos importados seguían por precisar.
El conjunto reforzaba la importancia de Pilos en los intercambios marítimos del Bronce. Su localización costera permitía conexiones por mar que se sumaban a los caminos terrestres. La historia de las tumbas y sus reutilizaciones abría preguntas sobre la relación entre la riqueza funeraria y la formación del poder micénico.
El palacio de Néstor y el Guerrero del Grifo
El conjunto micénico de Ano Englianos recibe el nombre convencional de palacio de Néstor, en referencia al personaje de los poemas homéricos. La identidad histórica de su propietario sigue sin documentarse. La arqueología del asentamiento y sus cementerios permite estudiar fases anteriores y posteriores al desarrollo del centro palacial.
La tumba del Guerrero del Grifo, descubierta cerca en 2015, contenía armas, adornos y objetos de gran calidad. Su denominación procede de una representación de ese ser mitológico en una pieza de marfil. El ajuar ha motivado interpretaciones sobre la posición militar, religiosa y social del enterrado, cuya identidad personal sigue sin conocerse.
Las tumbas monumentales incorporadas a la investigación en 2018 y 2019 amplían ese paisaje funerario. La comparación entre una sepultura individual y cámaras utilizadas en momentos sucesivos ayuda a distinguir formas de representación social. El valor del conjunto reside tanto en los objetos como en su asociación con edificios, accesos y secuencias de uso dentro de un mismo territorio micénico.



