Investigación arqueológica
Gran Canaria confirmó una cueva funeraria prehispánica con decenas de cuerpos
Una cueva funeraria de Gran Canaria, localizada con ayuda de un dron durante el verano de 2019, conservaba restos de entre setenta y ochenta personas. La información difundida por RTVE el 13 de noviembre recogió la confirmación del Servicio de Patrimonio del Cabildo y la necesidad de estudiar y proteger el depósito.

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El grupo El Legado identificó los huesos en una cavidad de difícil acceso y comunicó el hallazgo sin alterar los restos. La inspección arqueológica reconoció individuos de distintas edades y de ambos sexos, además de madera y tejidos vegetales que podían corresponder a envolturas funerarias. La cueva, de unos catorce metros de desarrollo, se encuentra en el sureste de la isla; no se difundió su localización precisa para protegerla.
Los técnicos propusieron análisis arqueológicos, forenses y de carbono 14. La pérdida de parte de la cubierta natural exponía huesos al sol y la lluvia, y algunos ya presentaban deterioro. Advirtieron de posibles pérdidas graves en dos o tres décadas si continuaba esa exposición, con daños tanto para los restos como para la información que conservaban sobre el enterramiento.
La datación de la cueva seguía abierta, pues las referencias a los siglos III y IV después de Cristo procedían de otros yacimientos de la zona. Los análisis de carbono 14 propuestos para los cuerpos permitirían precisar la cronología de este enterramiento y la duración de su uso, incluida la posibilidad de distintos momentos de depósito.
El Servicio de Patrimonio del Cabildo consideraba que el desorden de los huesos podía responder a procesos diferentes del saqueo. En enterramientos de superficie, la descomposición puede alterar la conexión entre los elementos del esqueleto, a lo que pueden sumarse intervenciones antiguas u otros procesos posteriores. La información del Cabildo recordaba la recogida de restos humanos para colecciones, especialmente en el siglo XIX, cuando se aplicaban criterios diferentes de los actuales. El estudio del depósito debía precisar qué procesos habían intervenido.
El enclave figuraba en un inventario de los años ochenta. El Cabildo recordó también antiguos pagos por huesos y cráneos destinados a colecciones y el uso histórico de restos óseos como fertilizante.
Teresa Delgado, Verónica Alberto y Javier Velasco explicaron en 2020, al presentar la revisión de Las Huesas, que las cuevas estuvieron en uso durante buena parte de la secuencia aborigen, mientras otras formas de enterramiento tuvieron distribuciones cronológicas diferentes. Su investigación aportaba un marco de comparación con una amplia diversidad de fechas para las cuevas funerarias grancanarias.
En Las Huesas, la revisión de materiales excavados décadas antes permitió reconocer restos infantiles y animales que no se habían distinguido inicialmente. También se estudiaron alteraciones producidas después del depósito de los cuerpos. Se trataba de resultados de aquella colección, que aportaban antecedentes para las preguntas planteadas en el nuevo enterramiento anunciado en 2019.
La estimación de setenta a ochenta personas correspondía a la primera inspección. El estudio detallado debía precisar el número de individuos, sus características y la secuencia funeraria. Junto a los huesos se conservaban tejidos y madera, materiales que podían aportar información sobre el tratamiento de los difuntos y sobre la disposición de los cuerpos dentro de la cueva.
Cueva Pintada y la sociedad prehispánica de Gran Canaria
El conjunto de Cueva Pintada, en Gáldar, documenta otro ámbito de la sociedad prehispánica grancanaria: los espacios de habitación y su cultura material. El museo conserva cerámicas, pintaderas y representaciones figuradas, junto a objetos que permiten estudiar actividades y relaciones sociales de la población aborigen.
Su explicación arqueológica incorpora también materiales asociados al contacto con el exterior, como piezas metálicas, monedas y cerámicas realizadas a torno. La presencia de esos objetos sitúa parte de la secuencia en un tiempo de contactos y transformaciones de la sociedad insular.
Los asentamientos y los espacios funerarios aportan registros complementarios. Las viviendas de Gáldar informan sobre organización doméstica, producción y consumo; la cueva del sureste abre preguntas sobre el tratamiento de los muertos y los aspectos biológicos de sus ocupantes. Ambos conjuntos ofrecen perspectivas sobre la sociedad insular desde enclaves con cronologías propias.



