Conservación del patrimonio
El Museo de Almería incorpora 875 piezas, entre ellas materiales argáricos
Cerámicas de la Edad del Cobre y del Bronce, objetos de sílex, adornos y monedas integran una colección reunida durante los años setenta y ochenta. Su entrega voluntaria a la Policía Adscrita permite que el museo asuma la conservación y el estudio del conjunto.

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Entre las 875 piezas que llegaron al Museo de Almería el 5 de octubre hay materiales vinculados a la sociedad argárica, junto a objetos de épocas muy distintas. La colección procede de un vecino de la provincia que la reunió en las décadas de 1970 y 1980 y que decidió entregarla a la Unidad de Policía Nacional adscrita a la Comunidad Autónoma de Andalucía. Los agentes trasladaron el conjunto a la institución, donde comienza una nueva etapa de documentación y custodia pública.
Según la información de la Junta recogida por Europa Press y La Voz de Almería, los materiales proceden de yacimientos de Almería, Granada y Albacete. Su diversidad se reconoce tanto en la cronología, que abarca desde la Prehistoria hasta la Edad Media, como en los objetos: restos cerámicos del Cobre y del Bronce conviven con elementos de adorno, sílex trabajado, monedas y recipientes de época ibera, romana y medieval. También figuran lucernas y candiles, empleados para la iluminación.
Canal Sur, que difundió la noticia al día siguiente, identifica al coleccionista como Pepe Sicilia y muestra varias piezas en su reportaje. La entrega fue voluntaria: tanto la cobertura televisiva como las informaciones del día 5 coinciden en ese punto.
De una colección particular a fondos públicos
El paso al museo permite conservar los objetos y ordenar la información que se conoce sobre ellos. La institución se ocupará de documentarlos, catalogarlos y estudiar su contexto histórico, con el propósito de facilitar el trabajo de investigadores y especialistas y dar a conocer progresivamente estos fondos a la ciudadanía. Se trata de una incorporación a la colección pública; las fuentes consultadas describen esas tareas, sin anunciar una exposición inmediata de las 875 piezas.
La comunicación de la Junta sitúa la entrega dentro de la protección del patrimonio arqueológico y recuerda el carácter de dominio público que la legislación atribuye a los restos arqueológicos hallados. Con su ingreso, unos materiales que habían permanecido durante décadas fuera de una institución museística quedan bajo una custodia que reúne conservación, investigación y difusión. El interés de la operación se extiende así desde las piezas individuales hasta la posibilidad de reunir y estudiar la información del conjunto.
El acto reunió a la directora del museo, Tania Fábrega García; al delegado del Gobierno de la Junta en Almería, Francisco Góngora, y al delegado territorial de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Juan José Alonso. La entrega de los materiales correspondió a José Freniche, subinspector jefe del área de protección del medio ambiente y del patrimonio histórico de la Policía Adscrita en Almería. La convocatoria institucional y las informaciones publicadas ese lunes permiten fijar la fecha del ingreso.
Otras recuperaciones durante 2026
El balance comunicado con esta entrega suma 1.695 piezas intervenidas o localizadas durante el año. Entre sus antecedentes destaca un depósito de febrero: 797 piezas y restos reunidos por una vecina de Níjar, con materiales de yacimientos almerienses y objetos líticos procedentes de España y Francia, incluido Lascaux. Aquella colección contaba con documentación que ayudaba a situar los materiales. Incluía herramientas de piedra, un punzón de hueso, cerámicas del Cobre y del Bronce, fíbulas iberas y romanas, lucernas y monedas de distintas épocas.
Las actuaciones citadas también comprenden quince piezas aparecidas durante obras de la carretera AL-3101 junto a El Chuche, en Benahadux, posiblemente ibéricas, que un particular entregó después de recogerlas. Desde Tabernas, el Ayuntamiento cedió una tulipa argárica y un cuchillo metálico del Bronce. En un establecimiento de Adra se recuperó un fragmento de ánfora; Europa Press añade tres caracolas protegidas. Dos piedras de almazara romanas en Níjar y dos de molino, medievales o romanas, en Alhama de Almería permanecieron en sus lugares de hallazgo por las dificultades de traslado, con comunicación a Cultura y a los ayuntamientos.
El balance incluye asimismo la recuperación cautelar de un libro de 1626, titulado Jornada dalma, tras la denuncia de su desaparición de la Biblioteca Franciscana del Convento de San Antonio de Padua de Barcelona. La colaboración con la Unidad Adscrita valenciana permitió remitirle la obra. Son actuaciones de naturaleza diferente que acompañan a la incorporación del nuevo lote almeriense.
Imágenes de las piezas y reportaje de Canal Sur

Las dos fotografías reproducidas en esta noticia proceden de almeriahoy.com. También pueden consultarse las imágenes de La Voz y Europa Press enlazadas aquí. Canal Sur ofrece un reportaje de 1 minuto y 36 segundos sobre la entrega, publicado el 6 de octubre.
Los Millares y El Argar en el patrimonio almeriense
La presencia de materiales del Cobre y del Bronce remite a dos grandes referencias de la arqueología almeriense. En Santa Fe de Mondújar, Los Millares ocupa un espolón entre la rambla de Huéchar y el río Andarax. La Junta sitúa su ocupación entre 3200 y 2200 a. C. y describe un poblado protegido por sucesivas murallas, una necrópolis colectiva y trece fortines que completaban la defensa del entorno.
Sus viviendas circulares y los espacios dedicados al almacenamiento de agua, la metalurgia y la elaboración de puntas de flecha muestran actividades que acompañaban a la agricultura, la ganadería y la caza. En las tumbas, cámaras y corredores cubiertos por túmulos permiten reconocer una arquitectura funeraria propia de aquellas comunidades.
El Argar, en Antas, da nombre a la cultura de la Edad del Bronce a la que se vincula parte del nuevo lote. La documentación municipal lo identifica como un asentamiento de nueva fundación, excavado por Rogelio de Inchaurrandieta y después por los hermanos Enrique y Luis Siret. Ambos yacimientos ayudan a situar los periodos representados en la colección, aunque las noticias de la entrega no identifican individualmente la procedencia de cada objeto recibido.



