Roma
Tres lingotes documentan la exportación de plomo de la Sierra Morena romana
El estudio de tres lingotes de Doña Rama, en Belmez, relaciona su metal con el distrito de Fuente Obejuna–Azuaga. Las marcas de productor y la comparación con piezas recuperadas en el Mediterráneo refuerzan la importancia de esta región en las redes mineras y comerciales de época romana.

En este artículo
Tres piezas de plomo conservadas desde el siglo XX han aportado nuevos datos sobre la economía minera romana del norte de Córdoba. Proceden del yacimiento de Los Escoriales de Doña Rama, en Belmez, y se fechan en el siglo I d. C. Un equipo internacional dirigido desde la Universidad de Córdoba ha publicado su estudio en Journal of Roman Archaeology.
Los lingotes miden unos 45 centímetros y pesan entre 24 y 32 kilos. Presentan una forma alargada de sección triangular; uno está partido por la mitad. Aparecieron durante las obras del gasoducto Magreb–Europa y quedaron custodiados en el Museo de Belmez y en manos particulares. La noticia de 2024 corresponde a su investigación y publicación, ya que habían permanecido inéditos.
Una marca de productor y una procedencia común
Dos piezas llevan las letras SS, interpretadas como referencia a la societas Sisaponensis. Esta compañía minera se vincula a La Bienvenida, en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, un área conocida por el cinabrio. Los investigadores plantean que su capital y sede pudieron encontrarse en Córdoba.
El análisis químico e isotópico indica que el plomo había sido separado de la plata y que su mineral procede de Fuente Obejuna–Azuaga, el distrito al que pertenece Doña Rama. Las tres piezas conectan así la materia prima y la producción con el territorio donde aparecieron.
La forma de los lingotes favorecía un almacenamiento compacto que, junto a las marcas de identificación, se interpreta como preparación para el transporte y la exportación. Podían cargarse en barcos con otras mercancías, de modo que permiten precisar las conexiones comerciales de una región cuya producción de plomo y plata ya era conocida.
Los pecios como archivo del comercio
Encontrar los lingotes cerca de su lugar de fabricación constituye una circunstancia poco habitual y de causa desconocida. Muchos ejemplares comparables se han recuperado en el Mediterráneo, en embarcaciones hundidas durante su transporte. Esa diferencia convierte las piezas de Belmez en una oportunidad para relacionar los depósitos terrestres con los cargamentos submarinos.
La investigación ha contado con especialistas de la Universidad de Toulouse que llevan años analizando y catalogando lingotes de esos pecios. Más de la mitad de las piezas estudiadas por el equipo francés se relacionan con Fuente Obejuna–Azuaga. Esa proporción muestra el peso del distrito en el conjunto analizado de cargamentos mediterráneos.
Antonio Monterroso Checa, investigador de la UCO y responsable del trabajo, sitúa las comarcas del norte cordobés en redes de producción metalúrgica y comercio de alcance amplio. Mantener esa actividad habría requerido conocimientos técnicos, organización y capacidad de fabricación. El plomo tuvo numerosos usos en el mundo romano, incluidos utensilios, cubiertas y conducciones de agua, lo que ayuda a entender la demanda de este metal.
El equipo considera que Doña Rama pudo constituir un poblado minero con áreas de extracción, fundición y procesamiento, quizá acompañado por una fortificación. Su configuración concreta sigue pendiente de investigación.
La colaboración internacional reúne, entre otros especialistas, a Antonio Monterroso Checa, Claude Domergue y Christian Rico, dentro de las investigaciones de la unidad PATRICIA de la Universidad de Córdoba.
Una red que se investiga a distintas escalas
La denominación de societas Sisaponensis conecta las marcas de los lingotes con una empresa vinculada a Sisapo, en La Bienvenida, Almodóvar del Campo. El equipo propone que su capital y sede pudieron estar en Córdoba. Esa relación ayuda a estudiar cómo se articulaban extracción, fundición y comercialización.
La comparación con piezas hundidas resulta decisiva. Los especialistas de Toulouse aportan un catálogo que permite situar los tres lingotes de Doña Rama dentro de una circulación mediterránea mayor. El hallazgo próximo a su origen contrasta con la procedencia submarina de muchos ejemplares y mantiene abierta la pregunta sobre por qué permanecieron allí.
El trabajo forma parte de MEI-Heritage, financiado por el programa PAIDI 2020 de la Junta de Andalucía, y de un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación sobre producción y circulación de bienes en el borde meridional de la Meseta, en el sur de Ciudad Real.
El paisaje minero de Doña Rama
Doña Rama pertenece al distrito de Fuente Obejuna–Azuaga, en el paisaje minero de Sierra Morena. Los recursos minerales y los asentamientos de producción se estudian en relación con los mercados a los que llegaban los lingotes, lejos del lugar donde se fundieron.
El patrimonio minero incluye depósitos de materiales, áreas de trabajo y transformaciones del terreno. En Doña Rama, la investigación de campo permitirá contrastar la propuesta de un poblado con espacios de extracción, fundición y procesamiento, quizá acompañado por una fortificación.
La procedencia de los lingotes de Belmez ha permitido comparar su metal con el distrito local y con cargamentos mediterráneos. Las piezas custodiadas en el museo y en manos particulares documentan una producción destinada al transporte y al comercio lejos de Sierra Morena.



