Megalitismo
La piedra del dolmen de Menga revela una obra de ingeniería neolítica
Un estudio geológico del dolmen de Menga, en Antequera (Málaga), ha situado la cantera probable de sus grandes piedras a cerca de un kilómetro. La elección y el transporte de una roca relativamente frágil muestran la planificación técnica necesaria para levantar este monumento hace unos 5.700 años.

En este artículo
El equipo de José Antonio Lozano Rodríguez, Leonardo García Sanjuán y otros especialistas estudió los ortostatos, pilares y cubiertas de Menga y los comparó con afloramientos próximos, combinando cartografía geológica detallada con análisis petrográficos y estratigráficos. La mayor parte son calcarenitas, rocas sedimentarias de cementación débil. Los datos sitúan su extracción en un área a aproximadamente un kilómetro del dolmen.
Menga contiene bloques enormes: la cubierta mayor se aproxima a 150 toneladas. Transportar una piedra relativamente blanda sin fracturarla y colocarla sobre paredes y pilares requería controlar trayecto, apoyo y elevación. Los autores infieren que se emplearon soluciones de madera, cuerdas y una organización colectiva para mover y colocar los bloques.
Origen, colocación y estabilidad
La construcción se dispuso para orientar la cámara hacia un paisaje concreto, incluido el entorno de la Peña de los Enamorados. El ajuste de los bloques y la disposición del túmulo ayudaron a proteger la estructura frente al agua. La investigación geológica da una explicación material a decisiones que antes se deducían sobre todo de la forma visible del monumento.
El trabajo se publicó en Scientific Reports el 1 de diciembre de 2023 y fue divulgado por Phys.org el día 5. A diferencia del estudio de abril sobre la tumba de Piedras Blancas, este analiza la procedencia y el comportamiento de las piedras del propio dolmen de Menga. Son investigaciones relacionadas por territorio, pero con objetos y preguntas diferentes.
El estudio señala que transportar bloques blandos de este tamaño habría exigido preparar un camino nivelado para reducir golpes y vibraciones. Para colocarlos, el equipo plantea el uso de apoyos de madera y cuerdas, soluciones inferidas por la escala de la obra y las propiedades de la piedra. La cubierta forma el techo de una cámara sostenida por ortostatos y pilares; moverla requería planificar tanto el trayecto desde la cantera como el apoyo final. Las uniones entre los bloques también favorecen la evacuación del agua y la estabilidad del conjunto.
Un monumento en el paisaje de Antequera
El conjunto de los Dólmenes de Antequera incluye Menga, Viera y El Romeral, junto con elementos naturales que ayudaron a dar sentido a su emplazamiento. La procedencia de las piedras y su resistencia aportan información sobre la construcción y la conservación actual de estos monumentos.
Menga fue levantado hacia 3800–3600 a. C. y destaca en el registro europeo por la escala de sus bloques. La fotografía interior permite apreciar los apoyos y la cubierta.
La cantera propuesta y la cámara construida conservan los extremos de una cadena de selección, extracción, traslado y montaje. Las propiedades de las calcarenitas permitieron al equipo investigar los riesgos de fractura y las soluciones de apoyo durante ese trabajo. Las herramientas y el itinerario precisos siguen sin documentarse.



