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Megalitismo

Las dataciones sitúan en Los Millares el origen de los tholoi peninsulares

Un análisis de 193 dataciones radiocarbónicas de tumbas de corredor sitúa en Los Millares, Almería, los tholoi más antiguos conocidos de la península ibérica. El equipo de la Universidad de Granada propuso en enero de 2022 una expansión posterior hacia los valles del Guadalquivir y el Guadiana y, finalmente, hacia la región de Lisboa. La secuencia permite seguir el desarrollo de una forma de enterramiento colectivo durante más de un milenio.

· Fecha de la fuente: · Fuente: Universidad de Granada
Tumbas consolidadas del enclave arqueológico de Los Millares
Tumbas consolidadas en la necrópolis de Los Millares, fotografiadas en 2016. Eamand, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons. La imagen documenta el enclave, no la campaña de dataciones.
En este artículo
  1. Del sureste al Atlántico
  2. La necrópolis conservada y sus fondos
  3. Fuentes consultadas

Los Millares se levantó en Santa Fe de Mondújar, cerca del Mediterráneo, hace más de cinco milenios. Su poblado y su necrópolis forman uno de los grandes conjuntos de la Edad del Cobre del occidente europeo. Gonzalo Aranda Jiménez y otros investigadores de la UGR compararon estadística y espacialmente fechas de radiocarbono de monumentos de toda Iberia. A partir de esa serie, sitúan los primeros tholoi hacia 3200 a. C. en el sureste, especialmente en Los Millares. El análisis de radiocarbono ordena la secuencia de esos monumentos conocidos.

Un tholos es una sepultura con cámara de planta circular, normalmente de dos a cinco metros de diámetro en los ejemplos descritos, a veces con pequeños nichos laterales. Un corredor compartimentado mediante losas perforadas daba acceso a la cámara, cubierta por una falsa cúpula de anillos de piedras que se iban cerrando hacia arriba. Esa solución arquitectónica y la organización del espacio funerario difieren de las de muchos dólmenes previos.

Del sureste al Atlántico

Según la secuencia propuesta, la nueva forma se extendió primero por el Guadalquivir, después por el Guadiana y finalmente alcanzó la península de Lisboa. Hacia 2900 a. C. tenía su mayor distribución, desde el litoral mediterráneo hasta el Atlántico. La comparación de fechas respalda esa dirección general de difusión, aunque cada comunidad adoptó y transformó sus prácticas. El estudio citado por la UGR apareció en Trabajos de Prehistoria en 2021 y fue difundido al público en enero del año siguiente.

El uso funerario de estos monumentos descendió de forma marcada desde aproximadamente 2200 a. C. en gran parte del territorio estudiado. El sureste conservó una trayectoria distinta: necrópolis como Los Millares y, especialmente, El Barranquete mantuvieron actividad ritual hasta finales del II milenio a. C., según Margarita Sánchez Romero. Reutilizar tumbas antiguas durante generaciones prolongó su papel social mucho después de su construcción inicial.

En las cámaras se enterraban varios miembros de las comunidades y se depositaban objetos de materiales apreciados, entre ellos oro, marfil, ámbar, piedras verdes, cristal de roca y cáscara de huevo de avestruz. Algunos materiales procedían de redes de intercambio mediterráneas y africanas. La monumentalidad funeraria se desarrolló junto con poblados permanentes, agricultura, ganadería y metalurgia del cobre. La UGR considera a Los Millares un centro poblacional excepcional y lo describe como «primera ciudad» atendiendo a su escala y complejidad.

El artículo científico reúne 193 dataciones de 42 sepulturas, distribuidas por el sur de España y el centro y sur de Portugal. La serie permite comparar no solo cuándo se construyó un tipo de monumento, sino durante cuánto tiempo siguió recibiendo enterramientos. Las trayectorias resultaron diferentes: algunas tumbas del sureste acumularon largos periodos de actividad, mientras que en parte del suroeste los usos fueron más breves. Después de 2200 a. C. predominó la reutilización ocasional, con excepciones de actividad intensa en el sureste durante los siglos XIX y XIV a. C. La difusión arquitectónica tuvo así trayectorias funerarias diferentes según la región.

La necrópolis conservada y sus fondos

El Enclave Arqueológico de Los Millares conserva el poblado, la necrópolis y una zona de interpretación. La Junta de Andalucía explica que las tumbas se agrupan en conjuntos, una disposición que ayuda a estudiar relaciones familiares y sociales. Las estructuras visibles han sido excavadas y consolidadas. La fotografía muestra esa conservación material, mientras que las dataciones de 2021–2022 proceden del análisis comparado de muchas tumbas ibéricas.

El Museo de Almería dedica parte de su exposición al mundo simbólico y funerario de Los Millares, con ajuares y una recreación de una tumba. Los objetos permiten conectar las cifras de radiocarbono con la vida y los rituales de quienes construyeron el enclave. Los ajuares de Los Millares y la prolongada actividad de El Barranquete, citado por la UGR, muestran diferencias dentro del sureste: una misma arquitectura funeraria podía conservar su significado durante periodos distintos.

Fuentes consultadas

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