Roma
Las 209 monedas de Berció abren nuevas preguntas sobre la Asturias tardorromana
Una intervención de urgencia en la cueva de La Cuesta de Berció, en el concejo asturiano de Grado, recuperó 209 monedas romanas. El estudio de los materiales, difundido en enero de 2022, propuso una ocultación a partir de mediados del siglo V, aunque advirtió de que la larga circulación del bronce impide fijar todavía con seguridad cuándo se depositó el conjunto.

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Tras el invierno de la borrasca Filomena, un vecino, Roberto García, y dos arqueólogos observaron monedas junto a una madriguera en la cavidad. Una posible explicación es que un tejón las sacara al remover la tierra. El 5 de abril de 2021 comenzaron los trabajos arqueológicos, con apoyo de la Consejería de Cultura del Principado.
En la cueva, que se abre en la pared del valle del Nalón y penetra unos dieciséis metros en la roca, el informe de Alfonso Fanjul Peraza y otros cinco investigadores identificó un sumidero natural junto a la madriguera. Las piezas visibles fuera de él parecían proceder de un depósito desplazado; la excavación, hasta unos cuarenta centímetros de profundidad, permitió reunir las 209 documentadas. Los autores consideran que el conjunto original pudo ser mayor y que la distribución actual acusa también erosión, abandono o usos posteriores de la gruta.
Qué fecha permiten las monedas
Las acuñaciones identificadas abarcan desde mediados del siglo III hasta una pieza de la época de Valentiniano III, fechada en 430. Tres son follis; casi todas las demás pertenecen a denominaciones pequeñas del Bajo Imperio. Entre las cecas representadas figuran Londres, Antioquía, Constantinopla, Tesalónica, Arlés, Lyon y Roma. La diversidad de procedencias muestra la amplitud de la circulación monetaria.
La mayoría presenta mucho desgaste. Una de las excepciones es un follis de Londres, de bronce con una pequeña proporción de plata. Precisamente porque la moneda de bronce podía permanecer en circulación durante décadas, la fecha de la pieza más reciente ofrece un límite inicial y no el día del escondite. El equipo planteó una ocultación desde mediados del siglo V; también dejó abierta una cronología posterior, pendiente de nuevas excavaciones y análisis. La limpieza del material se realizaba en el Museo Arqueológico de Asturias.
Una hipótesis de conflicto, todavía por comprobar
Los autores relacionan una posible ocultación con la inestabilidad que acompañó la expansión sueva en el noroeste peninsular. La zona entre los ríos Nalón y Narcea pudo actuar como espacio fronterizo de la sociedad asturromana. El motivo del depósito seguía abierto, a falta de datos estratigráficos y cronológicos suficientes.
El valle ya había ofrecido otro hallazgo monetario, el de la cueva de Chapipi: catorce monedas de oro de tiempos de Constantino y un anillo, descubiertos en los años treinta. Los autores proponen estudiar los depósitos de la comarca en conjunto. En La Cuesta solo se había completado la primera fase del rescate. Las próximas intervenciones podían aclarar si quedaban más piezas y cómo llegó el conjunto al sumidero.
Monedas y arqueología romana en Asturias
El depósito en una cueva distingue al tesorillo de Berció dentro del registro regional. En el Museo Arqueológico de Asturias se conservan materiales procedentes de hallazgos antiguos y excavaciones posteriores; la colección de época romana permite comparar monedas con restos arquitectónicos y escultóricos procedentes de otros lugares del Principado. Esa diversidad documenta asentamientos, actividad económica y prácticas funerarias de la sociedad romana asturiana.
La exposición del museo dedica una de sus plantas a la época castreña y a la ocupación romana de esos poblados, con atención a las áreas de explotación del oro. Las colecciones reúnen así testimonios de asentamientos y minería junto a depósitos monetarios como los de la comarca de Grado. El hallazgo antiguo de Chapipi y el rescate parcial de La Cuesta ofrecen dos conjuntos de la historia monetaria del valle.



