Neolítico
Perdigões anunció una jornada abierta para acercar su arqueología al público
El complejo arqueológico de Perdigões, en Reguengos de Monsaraz, protagonizó en julio de 2019 una iniciativa para explicar al público más de veinte años de investigación. El anuncio municipal del día 18 presentó una jornada prevista para el 20, pocos meses después de su clasificación como monumento nacional.

En este artículo
Esporão, ERA Arqueologia y el municipio organizaron un programa que conectaba la excavación con el museo de sus materiales. La convocatoria incluía actividades sobre cocina y cerámica prehistóricas y una conferencia de António Valera, director del núcleo de investigación arqueológica de ERA, dedicada a la construcción del conocimiento sobre el recinto.
La propuesta tenía detrás un yacimiento mucho más amplio que una tumba aislada. Perdigões reúne recintos delimitados por fosos, espacios funerarios y un conjunto de menhires. El comunicado situaba su extensión en más de veinte hectáreas y su desarrollo entre hace unos 5.500 y 4.000 años, desde el Neolítico, pasando por la Edad del Cobre, hasta el comienzo de la Edad del Bronce.
En las campañas de ERA, que comenzaron en 1997, los investigadores documentaron formas diferentes de tratar a los muertos: enterramientos primarios, depósitos secundarios y restos de cremaciones de unos 4.500 años. Estas últimas resultaban especialmente relevantes por su escasa representación en los registros conocidos de aquella época. El complejo reunía así prácticas funerarias diversas.
El comunicado municipal relacionó el abandono al comienzo de la Edad del Bronce con cambios sociales y cosmológicos. Esa interpretación situaba el final del complejo dentro de transformaciones colectivas, cuyas causas concretas seguían abiertas.
En relación con las cremaciones aparecieron figuras antropomorfas de marfil, un conjunto entonces sin precedente en Portugal. Su interpretación seguía abierta: podían representar personas, divinidades, posiciones sociales o identidades de grupo. También se planteó que Perdigões reuniera a comunidades de distintas procedencias para actividades ceremoniales relacionadas, entre otros asuntos, con los antepasados.
La documentación del museo sitúa el reconocimiento arqueológico del conjunto en 1996 y vincula su preservación a la interrupción de trabajos destinados al cultivo de viñedo. La investigación posterior transformó aquel hallazgo en un proyecto continuado. La jornada de 2019 pretendía hacer comprensible ese recorrido: de la identificación de restos a su excavación, conservación y presentación pública, manteniendo abiertas las preguntas sobre la función y el abandono de los recintos.
Los materiales de Perdigões y su museo
El patrimonio de Perdigões incluye tanto las estructuras excavadas como los objetos recuperados. La exposición arqueológica instalada en la Torre do Esporão reúne materiales del complejo y permite relacionar la información de campo con cerámicas, instrumentos y manifestaciones simbólicas de las comunidades prehistóricas de la zona.
La Torre do Esporão se levantó en el siglo XV y está ligada a la historia señorial de la propiedad. El edificio alberga hoy materiales neolíticos y calcolíticos de Perdigões, de modo que la fotografía muestra la sede de la colección, construida mucho después de la ocupación prehistórica del recinto.
La colección relaciona las piezas con las sucesivas fases de ocupación y con las prácticas funerarias documentadas en Perdigões. La procedencia de las cerámicas, los instrumentos y las figuras los vincula con los lugares donde aparecieron. Esa relación entre objetos y estructuras permite seguir la historia del recinto desde sus primeros usos neolíticos hasta su abandono al comienzo del Bronce.



