Auge y caída de una 'huerta murciana' en la Edad de Bronce argárica

Yacimiento de La Almoloya, Pliego, Murcia

La cultura prehistórica de El Argar, en el sudeste peninsular, ya usaba abono hace 4.000 años. El uso intensivo de la tierra hizo florecer a esta sociedad

Hace unos 4.000 años, los habitantes prehistóricos de las actuales Murcia y Almería vivían en una sociedad de clases con un sistema centralizado y unas avanzadas técnicas agrarias. Protegían sus ciudades con murallas y abonaban los campos, llevando a pastar a ellos al ganado. Pero la alimentación del común de la población, basada en cereales, fue empeorando progresivamente.

Un nuevo estudio internacional, en el que ha participado la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y que ha publicado Plos One, ha logrado reconstruir tanto la dieta de la cultura de El Argar -tal y como se llama a esta sociedad- como las estrategias agropecuarias en que se fundamentaba.

La investigación ha sido la primera en analizar científicamente, mediante isótopos de carbono y nitrógeno, no sólo restos humanos, sino también animales y cereales. De este modo, se ha podido reconstruir toda la cadena alimentaria y la economía en la que se basaba.

La intensa explotación agropecuaria de los terrenos que rodeaban a las poblaciones de El Argar -o argáricas- propició un crecimiento que convirtió a esta cultura en una de las más importantes de la Edad de Bronce. Sin embargo, todo «acabó muy mal» para esta sociedad, fundamentada en «una estrategia económica insostenible», según explicó a este diario Cristina Rihuete-Herrada, una de las autoras del informe desde la UAB.

Los campos cultivables cercanos a los enclaves estudiados fueron quedando baldíos. «La alimentación era, claramente, cada vez más empobrecida». Al final, «una combinación de empeoramiento climático y una estrategia económica insostenible» llevaron al colapso no de la propia sociedad argárica. «Acabó tan mal que ninguna de las sociedades posteriores tuvo recuerdo de ellos», indicó Rihuete-Herrada.

Una primera «sorpresa» del nuevo estudio, señaló esta experta, es que la alimentación de la sociedad de El Argar «no estaba tan estratificada como pensábamos». Aunque anteriores investigaciones ya habían determinado que esta cultura tenía tres clases sociales, el nuevo análisis de los isótopos, capaz de discernir entre diferentes clases de alimentos consumidos, ha revelado que sólo la más alta, que aglutinaba en torno al 10% de la población, consumía carne y lácteos.

"Dietas más pobres en proteína y una gestión agropecuaria más intensiva son indicios de la crisis de subsistencia que, según nuestra hipótesis, causó el final abrupto de la sociedad argárica, aunque necesitamos continuar investigando para confirmarlo", señala Roberto Risch, investigador también de Prehistoria de la UAB y otro de los firmantes del informe.

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