Hesperia: una base de datos de inscripciones paleohispánicas

Hesperia: una base de datos de inscripciones paleohispánicas

A partir de ahora los historiadores, numismáticos y epigrafistas profesionales y aficionados disponen de una poderosa herramienta: el Banco de Datos HESPERIA de Lenguas Paleohispánicas.

El sistema está mantenido por un equipo de investigadores pertenecientes a la Universidad Complutense de Madrid, Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, Universidad de Zaragoza y Universitat de Barcelona, con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España. El objetivo del Banco de Datos de Lenguas Paleohispánicas HESPERIA es la recopilación, ordenación y tratamiento de todos los materiales lingüísticos antiguos relativos a la Península Ibérica (y los relacionados con ella del sur de Francia), con la exclusión de las inscripciones latinas, griegas y fenicias. En total permite acceder a más de 3.000 textos íberos, celtíberos y tartésicos.

Desde este enlace podemos consultar mapas, inscripciones y monedas solamente con indicar nuestras preferencias de búsqueda: http://hesperia.ucm.es/

Esta herramienta fue posible gracias al impulso que le dio el recientemente fallecido Javier de Hoz (1940-2019). Nacido en Madrid en 1940, fue catedrático de Filología Griega, primero en Sevilla (1967), luego en Salamanca (1969) y finalmente en la Universidad Complutense de Madrid (1990), de la que pasó a ser profesor emérito en 2010. Sus ámbitos de interés alcanzaron campos muy extensos, como la epigrafía de muchas lenguas antiguas (ya que para él la epigrafía no quedaba reducida, como para muchos profesores titulados de esta materia, a "epigrafía latina"), la numismática, la edición filológica de textos, la lingüística histórica, la arqueología y demás ciencias auxiliares de la historia o la filología. Todas estas disciplinas, abordadas con un espíritu integrador, las utilizó con un arte y naturalidad incomparables en el estudio de las antigüedades hispanas, es decir, en el campo de la paleohispanística.

Arquitrabe bligingüe latín-íbero de Sagunto

A esta situación se ha llegado —partiendo de los trabajos del historiador granadino Manuel Gómez Moreno o del lingüista Jürgen Untermann a principios del siglo XX— por el descubrimiento en 1992, durante el dragado del puerto de Huelva, de seis pequeños trozos de cerámica escritos en una lengua desconocida, además del hallazgo en Sagunto de una rudimentaria piedra Rosetta, el arquitrabe bilingüe de Sagunto. No obstante, a los expertos no les gusta este término porque no saben con seguridad si las palabras en latín e íbero se corresponden. Sin embargo esta sería la opción más lógica e incluso autores como Georgeos Diaz Montexano han logrado desentrañar ese misterio a partir de lenguas de la macrofamilia Altaica. Recomiendo leer su trabajo "El arquitrabe biescritural y bilingüe íbero-latino de Sagunto. Otra bilingüe «Piedra de Rosetta» que solo puede ser explicada mediante lenguas euroasiáticas altaico-túrquicas".

No menos interesante es una de las escasas muestras de escritura íbera que se han encontrado en el sureste ibérico, el llamado "Plomo de Gádor" que coincide con las escrituras tartésicas en que se lee de derecha a izquierda y cuyo significado, por haberse encontrado en una zona minera. Ha sido descifrado por Luis Azcona a partir del lenguaje paleoeuskera o protoeuskera, una lengua que denomina uskeike, substrato del español y patrimonio del euskera. ¿Era el vasco antiguo una lengua hermana del íbero? Sin duda hay argumentos a favor como es el gran parecido existente en los numerales que aparecen por ejemplo en las monedas. Recomendamos este artículo donde analiza el Plomo de Gádor y la inscripción de Montealegre, Cerro de los Santos (Albacete). Finalmente Luis Azcona concluye que "la escritura del SE es igual a la del SO en grafías, dirección y época, por lo que convenimos en enmarcarlas en las Escrituras Tartésicas. (S. XVIII-VI).  

Plomo íbero de Gádor, Almería
Plomo íbero de Gádor, Almería

De todas formas, lo que resulta seguro es que un elemento unía a los idiomas que se hablaban en la península Ibérica entre los siglos VIII y II antes de Cristo: todos utilizaban sistemas de escritura emparentados. No se trataba propiamente de un alfabeto, sino un sistema que los especialistas denominan de semisilabarios. A grandes rasgos, sería una mezcla de alfabeto (con vocales y consonantes), además de un listado de sílabas oclusivas labiales, dentales y velares.

Nos congratulamos de este tipo de iniciativas que ponen a disposición del público el material científico. Es una oportunidad para que investigadores profesionales y amateur puedan colaborar en la ardua tarea de descifrar nuestras lenguas ancestrales.

 


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