El Argar: Diademas, palacios y reyes

El Argar: Diademas, palacios y reyes
En las postrimerías del siglo XIX los hermanos belgas Enrique y Luis Siret, ingenieros mineros, excavaron el poblado de “el Argar”, muy cerca de Antas (Almería).Era una época de intrépidos aventureros y exploradores que desafiaban los convencionalismos.

Luis Siret

Luis Siret y Cels

Siguiendo la máxima socrática, aquellos hombres pusieron patas arriba las ideas preconcebidas del momento: Heinrich Schliemann descubre la mítica ciudad de Troya en 1870, hasta entonces algo impensable en los ambientes ilustrados. En 1868 Marcelino Sanz de Sautuola encontraba la Cueva de Altamira, revolucionando el conocimiento de los tiempos paleolíticos y no pasarían muchos años hasta que Adolf Schulten desembarcara en España para encontrar el reino de Tartessos.

Pues bien, la gran sorpresa vino cuando las tumbas comenzaron a revelar ricos ajuares funerarios de la Edad del Bronce, propios de una sociedad mucho más avanzada de lo que entonces se creía. La primera reacción del mundo académico fue adjudicar este hecho a la colonización de pueblos del Mediterráneo oriental de acuerdo a las teorías difusionistas. ¿Podría tratarse de pobladores griegos, fenicios o incluso egipcios? Quedaba descartada la opción de un desarrollo cultural autóctono, el orientalismo dominante lo impedía.

Recreación del poblado calcolítico de Los Millares, foto de Miguel Salvatierra

Precedentes calcolíticos

Sin embargo la teoría orientalista se tropezaba con más y más contradicciones. Primero por el hallazgo en Los Millares (Santa fé de Mondujar, Almería) de una sociedad calcolítica avanzada con un poblado/ciudad amurallado de más de 1000 habitantes y con una cultura simbólica muy distinta de lo conocido hasta entonces. Las dataciones posteriores, en torno al 3000 a.C, no hacían sino confirmar las sospechas de que se trataba de un asentamiento único en la Europa continental. Su importancia no sólo se debía a la introducción de la metalurgia del cobre sino que fue uno de los lugares más antiguos de difusión de la cultura del vaso campaniforme por toda Europa.
Luis Siret

Foso y muralla del yacimiento calcolítico de Marroquíes Bajos - Fuente: Kordas

Los enterramientos en Tholos, que en un principio fueron asociados con la cultura griega micénica y el minoico antiguo cretense, demostraron ser mucho más antiguos y las cerámicas griegas más antiguas encontradas en Montoro (Córdoba) datan del 1.300-1500 a.C. Yendo más allá, los recientes hallazgos de Valencina de la Concepción (Sevilla, 3.200 al 2.300 a.C) y Marroquíes bajos (Jaén, 2.800 al 1.800 a.C), nos permiten confirmar la existencia de una cultura autóctona peninsular en la Edad del Cobre que por la extensión de los asentamientos podemos considerar plenamente urbana (470 ha. en el yacimiento sevillano y 34 ha. en el jiennense). ¿Quiere esto decir que no existía ningún tipo de contacto con civilizaciones orientales? Ni mucho menos, pero sí que podemos descartar que se tratara de algún tipo de “colonización fenicia” como se afirmaba en un principio.

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Cráneo de la sepultura 62 - Luis Siret, Les premiers âges du métal dans le Sud-Est de l'Espagne

La sepultura 62

Las excavaciones en el poblado argárico dieron pronto su fruto y gracias a la dedicación y la meticulosidad en la recopilación de los datos disponemos de una obra maestra arqueológica: “Las primeras edades del metal en el sudeste de España”, qué significó una auténtica revolución dentro del ámbito científico de la época por su rigurosidad analítica y la extraordinaria documentación gráfica aportada. La descripción detallada de cada yacimiento nos permite admirar entre muchas otras cosas, los ajuares funerarios que en gran parte contenían elementos de plata finamente elaborada. Así el Argar hacía honor a su nombre dada la gran cantidad de yacimientos argentíferos que rodeaban la zona e incluso nos retrotrae a los tiempos del último rey de Tartessos, Argantonio, sólo que un milenio más atrás.
Luis Siret

Ajuar de la Sepultura 62 - Luis Siret, Les premiers âges du métal dans le Sud-Est de l'Espagne

Quizás el elemento más destacado de los ajuares serían las diademas de plata encontradas en diferentes tumbas en individuos de sexo femenino. De las mismas Siret realiza unos grabados muy detallados. En la sepultura 62 Siret nos describe así: “Urna de 1m. de largo por 65 a 70 cm de ancho, conteniendo dos esqueletos (...) Las alhajas, consisten en una diadema de plata, pendientes de oreja, de cobre y de plata, y collar, de hueso y de serpentina.”
Pero no fue la única, un total de 4 diademas de plata fueron encontradas en el Argar de las que desgraciadamente no se conserva ninguna en España, estando hoy día dispersas entre los Museos Reales de Arte e Historia de Bruselas, el Museo Britanico de Londres y el Museo Ashmolean de Oxford.
Luis Siret

Mujer con diadema argárica - Luis Siret

El control de los tesoros arqueológicos no era una prioridad en la época y se consideraba normal la venta a terceros por parte de los descubridores. No se puede culpar a los hermanos Siret ya que la venta era la única forma de financiar sus excavaciones privadas y posteriormente tuvo muchos gestos altruistas hasta el punto de que gracias a su legado se fundó el antiguo Museo de Almería. En 1928 dona gran parte de su colección al Estado español, seis años antes de morir. Miles de piezas que hoy custodia el Museo Arqueológico Nacional y que no acabaron en Estados Unidos por la firmeza del ingeniero, según la historia que relató su nuera, Ophelia Quintas, en una biografía sobre el arqueólogo difundida en la revista Axarquía por Juan Grima:
“Rechazó igualmente con indiferencia la inmensa oferta hecha por unos americanos, de cinco millones de pesetas por sus colecciones. Viendo ellos que Siret no contesta, creen que su oferta no está a la altura de este tesoro y presentando un cheque en blanco le piden que ponga la cantidad de su agrado. Les sonríe Siret amablemente y contesta con sencillez:"

Diadema de Caravaca - Museo Arquelógico Nacional

Una diadema principesca

En 1925 un agricultor encontró de forma casual el más precioso hallazgo de la orfebrería argárica: la llamada “Diadema de Caravaca”, así conocida por haberse encontrado en el “Estrecho de la Encarnación”, del término municipal de Caravaca de la Cruz (Murcia). En este caso no sólo destaca por la novedad del material (casi toda la joyería descubierta hasta entonces era de plata), sino porque a diferencias de las otras incluía una decoración de círculos concéntricos realizada con la técnica del puntillado.
Lamentablemente no se pudo determinar a qué tumba perteneció y si, como sería más probable, se encontraba en el cráneo de alguna mujer perteneciente a la aristocracia argárica junto a otros elementos del ajuar. Comenzaba a cobrar fuerza la teoría de una sociedad monárquica/aristocrática similar a las que entonces ya existían en Egipto y Oriente Medio.

Vista aérea del yacimiento de La Almoloya - UAB/ASOME

El palacio de la Almoloya

En 1944 el ingeniero y arqueólogo Emeterio Cuadrado y el conocido inventor Juan de la Cierva dieron a conocer el yacimiento argárico de La Almoloya situado en un cerro amesetado entre los municipios murcianos de Pliego y Mula. Sin embargo no es hasta el 2013, en el marco de las investigaciones arqueológicas de la Universidad Autónoma de Barcelona en el yacimiento fortificado de la Bastida de Totana, cuando aparecen los más impresionantes descubrimientos.
El emplazamiento estratégico privilegiado que permitía la observación de un amplio territorio, favoreció su ocupación durante más de seis siglos, entre 2200 y 1550 antes de nuestra era. Se calcula que unas 250 personas habitaron el complejo agrupados en residencias de entre 8 y 12 habitaciones. Sin embargo, como afirman el arqueólogo Dr. Vicente Lull y su equipo, una estructura destacaba especialmente sobre el resto.
Luis Siret

Sala de audiencias de la Almoloya - UAB/ASOME

Luis Siret

Excavación Sala de Audiencias - ASOME/UAB

Primeramente por su amplitud, unos 120 m2, 90 útiles, mucho más que cualquier habitación, una proeza tecnológica para la época. Segundo por su elaborada estructura que incluye: un banco corrido con tres niveles de altura con capacidad para 64 personas, una zona especialmente elevada que bien puede considerarse un trono y un hogar o fuego ceremonial cerca del mismo. El tercer aspecto a destacar sería la ausencia total de restos de alimentos u otros útiles habituales en el hogar. Tampoco era un espacio productivo ni un taller por la falta de útiles de trabajo o restos de la producción, lo cual nos indica que se trataba de un espacio puramente político o religioso. Ahora bien, al no encontrarse ningún tipo de ídolo o elemento que se pudiera considerar religioso los arqueólogos deducen que más bien se trataría de una “sala de audiencias” de corte político.

Se trataría pues del primer edificio de estas características hallado en toda la Europa continental, sólo equiparable a la civilización minoica cretense o a los Estados de la Edad del Bronce de medio oriente.

Decoración en la Almoloya - Fuente UAB/ASOME

Un cuarto elemento a considerar es el hallazgo de pinturas y decoración en el edificio palacial, algo que se creía imposible en la civilización argárica, poco dada a la ornamentación pictórica.

Como afirma la profesora Cristina Rihuete del equipo de la UAB, “para nuestra enorme sorpresa los análisis confirmaron que usaban cal y yeso para enlucir los muros”. Además no sólo en el edificio palacial sino también en los almacenes encontramos pinturas de lunares, dientes de lobo, figurativos, triángulos e incluso formas de plantas que bien podrían tener un significado simbólico asociado quizás a algún tipo de lenguaje o sistema contable.

Decoración Almoloya

Pithos del enterramiento AY38 - Fuente UAB/ASOME

Los reyes argáricos

No acabaron aquí las sorpresas. En el salón ceremonial una parte cercana al hogar resultó estar inusualmente elevada, lo cual levantó las sospechas del equipo de arqueólogos que tomó la difícil decisión de romper una parte del suelo para comprobar qué se ocultaba tras él.
Muy pronto encontraron una vasija (o Pithos) ceremonial, de las que se usaban habitualmente en enterramientos a partir del periodo medio de la cultura argárica (Argar B), semejantes a los que se han hallado en Grecia, Creta, Anatolia y Oriente Medio. Una pesada losa tapaba la boca del recipiente.
Decoración Almoloya

Esqueletos y ajuar del enterramiento AY38 - Fuente UAB/ASOME

Dos esqueletos aparecieron ante los ojos asombrados del grupo de investigadores, uno de ellos femenino y otro masculino con el ajuar funerario más suntuoso encontrado hasta entonces: Dilatadores de oro y plata, brazaletes de plata, un punzón y un puñal de bronce, cerámica de lujo que incluía un insólito vaso con los bordes de plata… y lo más llamativo, una diadema de plata igual que las encontradas por Siret en las tumbas del Argar.

Ajuar de la tumba AY38 - Fuente UAB/ASOME

Todo ello indicaba un grado avanzado de dominio de la orfebrería y lo que es más importante, la confirmación de que nos encontrábamos ante una tumba “principesca”, por no decir “real” que es la palabra que utilizaríamos si el yacimiento hubiese sido encontrado en Creta o en Micenas.

Luis Siret

Esqueletos y ajuar, enterramiento en Pithos

 

Surge la cuestión de si los individuos eran un matrimonio. Para ello se realizaron estudios genéticos y de datación que certificaron, según la profesora Cristina Rihuete, que se trataba de parientes, descendientes de una misma estirpe y que fallecieron en épocas muy cercanas, siendo la edad de la mujer de 25 a 27 años y la del hombre de 35 a 40.

Reconstrucción de La Bastida de Totana - Proyecto Bastida

Muralla de La Bastida - ASOME/UAB

Recreación La Bastida

Recreación de La Bastida - Proyecto Bastida

La Bastida de Totana

Estos nuevos hallazgos nos llevan a tener que replantearnos todo lo que conocíamos acerca de la cultura argárica. No se trata ya de una “civilización de la Edad del Bronce” más o menos avanzada para su época sino que con los datos arqueológicos en la mano estaríamos hablando de la primera sociedad claramente estatal de la Europa Occidental comparable a las que en su época se desarrollaron en el Mediterráneo oriental. Además hemos de considerar que si bien se han documentado influencias que pudieran ser orientales (enterramientos en Pithos) también posee una notable diferenciación del resto de civilizaciones que la hacen única.

Tan impresionantes como las estructuras palaciales de la Almoloya son las estructuras defensivas de la Bastida “la ciudad más grande de la Edad del Bronce europea” como bien dice Luis Lull con sus ciclópeas murallas de “hasta 7 metros de altura”, dispuestas de forma estratégica para contener los asaltos enemigos. Deberíamos desplazarnos hasta la Troya homérica para poder ver algo semejante.
Máxima extensión de la cultura argárica

Máxima extensión de la cultura argárica (1.750 a.C.)

Para concluir, vistos los últimos descubrimientos de la cultura argárica, sería muy importante quitarnos el sambenito del "difusionismo oriental" para empezar a admitir que en Occidente también hubo distintas expresiones civilizatorias que no son menos interesantes que sus símiles orientales. 
La no existencia de testimonios escritos no invalida de ninguna manera la importancia de una civilización que probablemente basó su desarrollo, como muchas otras, en una rica cultura oral hoy desaparecida. Incluso son varios los autores que hoy dia hablan de escrituras paleolíticas y neolíticas ya existentes en la península antes del la llegada del alfabeto fenicio.

Decoración Almoloya

Diadema de plata del ajuar AY38 - Fuente UAB/ASOME

Ni todo pueden ser colonizaciones, y el Argar cuenta con numerosos rasgos plenamente originales, ni en una época en la que ya se habían desarrollado las comunicaciones marítimas tanto en occidente como en oriente, podemos hablar de un desarrollo puramente autóctono, olvidando que el Mediterráneo (y el Atlántico también) era la vía principal de intercambio de mercancías y conocimientos en Europa. Recordemos por ejemplo que, según varios investigadores del "Grup de Recerca Arqueobalear", los inicios del Bronce balear estarían fuertemente influidos por la cultura argárica. Muy similar y contemporanea es la cerámica Nurágica de Cerdeña.

Copa Argárica

Copa argárica, Cerro Negro - Museo arqueológico de Lorca

La gran civilización que fue el Argar y sus apasionantes misterios, como su enigmático final, seguirán dando mucho que hablar, esperamos que por largo tiempo. Estaremos atentos y dispuestos a escribir sobre ello.

 


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