Córdoba ganó una estación de AVE y perdió el mayor palacio del Imperio Romano

Vista aérea de la zona palatina del yacimiento de la Cercadilla, el 22 de mayo de 1991, dos días antes de la entrada de las excavadoras.RAFAEL HIDALGO/ELPAIS

Hace 30 años que se produjo un descomunal y brutal atentado contra el patrimonio histórico, la destrucción del mayor palacio del Imperio Romano para la construcción de la estación del AVE en Córdoba. “Una herida aún abierta”, según Camino Fuertes, arqueóloga de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Hoy día contemplamos como las administraciones permiten e incluso financian en Jaén la destrucción del yacimiento de Marroquíes Bajos y su gran ciudad de la Edad del Cobre única en su género con la construcción del actual Conservatorio de Música y las futuras Ciudad de la Justicia y Comisaría de Policía. Historias paralelas, la destrucción del palacio cordobés fue silenciada en los medios y probablemente las personas decentes que en su momento protestaron también fueron silenciadas. Se orquestó una campaña de Noticias Falsas como la que ahora se desarrolla para ocultar su verdadera importancia. ¿Lamentaremos igualmente dentro de 30 años el atentado patrimonial que se está produciendo en Jaén cuando alguien decrete el fin de la "ley del silencio" o lograremos parar a tiempo las obras previstas y que el mundo entero sepa lo que está ocurriendo?

Desde Argarica queremos agradecer el apoyo que hemos recibido a la campaña "Salvemos Marroquies Bajos, la primigenia Jaén" por parte de arqueólogos comprometidos y de gran prestigio como Camino Fuertes para que esto nunca más se vuelva a repetir. Igualmente agradecemos a asociaciones ciudadanas que ahora mismo están luchando en todo el territorio contra las presiones de políticos y constructores, por ejemplo estas jornadas en Córdoba que organizan Amigos de Medina Azahara, el Instituto Almenara en Jaén o la gran labor de la asociación Unidos por Baria en Villaricos (Almería) o los Amigos de la Alcazaba en la misma provincia.

Reproducimos a continuación parte de la noticia del diario El País

Córdoba ganó una estación de AVE y perdió el mayor palacio del Imperio Romano

Unas jornadas reviven la destrucción hace 30 años del gran complejo construido por el emperador Maximiano Hercúleo en el siglo III. Las administraciones priorizaron la infraestructura para la Expo de Sevilla sobre la protección del patrimonio

Fue descomunal, brutal, un gigantesco atentado contra el patrimonio histórico, un expolio sin matices. “Una herida aún abierta”, según Camino Fuertes, arqueóloga de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, que este martes pronuncia la conferencia 30 años del yacimiento de Cercadilla para recordar que se cumplen ahora tres décadas de la destrucción del palacio imperial romano de Córdoba, levantado por el emperador Maximiano Hercúleo entre los años 293 y 305. “Un dolor enorme”, recuerda Ana Zamorano, presidenta de la asociación Amigos de Medina Azahara, que ha organizado otras jornadas en línea ―Cercadilla, la pérdida de la inocencia―. El complejo, que ocupaba ocho hectáreas, comenzó a ser arrasado en mayo de 1991 para edificar la estación del AVE en la ciudad andaluza. 

Maqueta del 'palatium' de Cercadilla, en Córdoba.R. HIDALGO / J. A. ORTEGA / ELPAIS
 
Ya en el siglo XIX, sobre los terrenos que ocupaba el complejo palatino se construyó la estación de tren de Cercadilla, que incluía un pequeño edificio, un apeadero, un aparcamiento y un nudo ferroviario que permitía a los convoyes cambiar de sentido. El 22 de mayo de 1991, con la decisión tomada de sustituir la vieja estación por una nueva para el AVE, entraron las excavadoras para horadar el subsuelo y destruir el palacio y su entorno. Los arqueólogos trabajaron a toda prisa para intentar salvar lo posible. Pero las máquinas, en pocos días, habían arrasado ya medio kilómetro lineal y unos 200 metros de ancho. La prensa del momento hablaba de “lápidas, mosaicos, un teatro romano, un templo, un circo, un anfiteatro, un palacio” destruidos.
 
Los arqueólogos que excavaban el yacimiento ―un estudiante universitario había alertado de la aparición de una gran galería abovedadadormían junto a los restos para evitar su demolición por la noche e insertaban anuncios en prensa para que no fuese devastado un conjunto “mayor que el Foro de Trajano en Roma”, como lo definió Rafael Hidalgo, codirector de las excavaciones. Pero las administraciones locales, regionales y nacionales ya habían tomado su inapelable decisión: el AVE entre Madrid y Sevilla, donde en 1992 se iba a inaugurar la Exposición Universal, tenía que parar en Córdoba en ese exacto lugar. Y así fue.

“Fue un expolio, se orquestó una campaña de fake news contra el yacimiento”, denuncia Fuertes, que este martes participó en unas jornadas organizadas por el Instituto Municipal de Turismo de Córdoba sobre esta destrucción: “Se decía que, si no se arrasaba el yacimiento, el AVE nunca llegaría a Córdoba; que lo hallado carecía de valor, que los arqueólogos nos estábamos haciendo ricos con las excavaciones; que los restos iban a integrarse en la estación y, finalmente, que se cambiaría el trazado de todas las vías del tren. Todo era absolutamente falso”, se indigna tres décadas después.

El alcalde de Córdoba, Herminio Trigo, de IU, llegó a calificar el yacimiento de “cuatro piedras”. La revista Época publicó en marzo de 1992 que ni el Gobierno central ni la Junta de Andalucía, ambos en manos del PSOE, hicieron nada para salvar el yacimiento. Al contrario, miraron para otro lado e incluso apoyaron la destrucción. En septiembre de 1992, una comisión internacional de expertos advirtió de que se podría estar “ante un monumento único en el mundo que debía respetarse y ser estudiado”. “Era el de mayores dimensiones de todo el Imperio Romano”, declaró Hidalgo junto con el otro codirector de las excavaciones en aquel momento, Pedro Marfil.

El arqueólogo jesuita Manuel Sotomayor, premio de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, se sumó a las quejas: “Es una excavación impresionante”. Miguel Rodríguez-Pantoja, catedrático de la Universidad de Córdoba, calificó el yacimiento como “algo único en el mundo por sus dimensiones, la época en que fue construido y su enorme significación. Cuesta creer que será destruido”. 

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